El silencio y por la puerta trasera, el interinato ya suma tres «fichas de oro» entregadas a la justicia de EEUU

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Con la sigilosa entrega del empresario colombiano Álvaro Pulido Vargas a las autoridades federales de Estados Unidos, la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez consolida una llamativa saga de colaboraciones judiciales con Washington. Sin emitir un solo comunicado ni ofrecer explicaciones a las bases del chavismo, el régimen en transición vuelve a utilizar la diplomacia del hermetismo para desprenderse de operadores clave salpicados por corrupción y narcotráfico.

Pulido, socio histórico del testaferro Alex Saab y uno de los hombres más buscados por el Departamento de Justicia de EE. UU. —que ofrecía hasta 10 millones de dólares por su cabeza—, fue puesto bajo custodia conjunta de la DEA, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional (HSI). Con su traslado a Miami, ya son tres los personeros de alto perfil del madurismo que han terminado en manos de los tribunales norteamericanos bajo el mandato de Rodríguez.

La lista de los entregados: La trilogía que acorrala al régimen

  • Nicolás Maduro: El primer e histórico remezón ocurrió en enero de 2026, tras la operación militar estadounidense que culminó con su detención y posterior traslado a Nueva York para responder por cargos de narcoterrorismo y lavado de dinero.
  • Alex Saab: En mayo de 2026, el presunto testaferro de la cúpula fue deportado sin atenuantes desde Caracas a suelo estadounidense. Saab terminó declarándose culpable el mes pasado por un esquema de blanqueo de más de 195 millones de dólares, sellando un acuerdo de cooperación absoluta con los fiscales de Miami.
  • Álvaro Pulido Vargas: Tras permanecer bajo arresto «de bajo perfil» desde la purga interna en PDVSA en 2023, el socio principal de las tramas de corrupción de las casas CLAP y los contratos petroleros fue despachado este fin de semana a territorio estadounidense. Su comparecencia inicial ante un juez federal está programada para este martes.

Miedo y hermetismo en Miraflores

Fuentes en la capital venezolana señalan que el mutismo oficial refleja la extrema vulnerabilidad política de Delcy Rodríguez. Atrapada entre las exigencias de la administración estadounidense para acorralar a los imputados por la justicia internacional y la furia contenida de las facciones radicales del chavismo que denuncian «traición», la mandataria interina opta por la política de los hechos consumados: entregar en la sombra a los aliados incómodos mientras la justicia de EE. UU. desmantela, uno a uno, los hilos de la red de corrupción que saqueó al país.

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