Terror en Gerona por una cadena de agresiones que, en los últimos meses, ha generado angustia entre mujeres y menores de la ciudad. Según el relato difundido por un periodista de e-notícies, al menos un inmigrante subsahariano protagonizado múltiples ataques que incluyeron escupitajos, acoso físico e incluso tocamientos no consentidos. Entre las víctimas figuran jóvenes, mujeres adultas y hasta bebés de pocos meses, lo que ha disparado la preocupación vecinal.
El caso salió a la luz a raíz de la denuncia de una chica de 18 años, Sofía, quien explicó que mientras paseaba con su madre un hombre se acercó de forma intimidatoria, las escupió y llegó a empujarla antes de huir. Su testimonio, publicado posteriormente en redes sociales, permitió que otras afectadas se reconocieran en un patrón de agresiones similares y se animaran a comunicar lo sucedido.
A partir de ese momento comenzaron a aparecer más casos: una mujer que caminaba con su hija de cinco años y que vio cómo el agresor escupía en dirección a la niña; otra víctima que iba con su bebé de 14 meses y que denunció tanto escupitajos como miradas intimidatorias; e incluso lactantes de cinco meses que también habrían sufrido ataques. Varias jóvenes relataron episodios de acoso físico, manoseos o besos no consentidos, siempre siguiendo un modo de actuación parecido.
Las denuncias, según el periodista, revelaron que no se trataría de un único responsable. La policía investiga al menos a dos hombres que actuarían de forma independiente pero con comportamientos parecidos. Uno de ellos acumula varias acusaciones previas y está pendiente de juicio, previsto para dentro de aproximadamente un año.
La situación se agravó cuando Sofía volvió a encontrarse con su agresor tiempo después de su primera denuncia. El hombre, según relató, llegó a perseguirla hasta que pudo ponerse a salvo al ver un coche patrulla. Para las víctimas, este episodio refleja la sensación de desamparo y la percepción de que los agresores siguen moviéndose con libertad mientras el proceso judicial avanza lentamente.
La difusión del caso en redes sociales ha desempeñado un papel clave para conectar a las afectadas y visibilizar la dimensión del problema. No obstante, según el periodista, esta exposición pública ha generado tensiones políticas en el Ayuntamiento de Gerona, donde se han producido acusaciones cruzadas sobre la gestión de la seguridad y el tratamiento del asunto en el debate público.
Mientras la investigación continúa abierta, el clima entre parte de la ciudadanía es de inquietud y frustración, a la espera de que los procedimientos judiciales avancen y se esclarezca por completo la responsabilidad de los implicados.


