El Partido Demócrata (Estados Unidos) atraviesa una profunda crisis política e ideológica a pocos años de las elecciones presidenciales de 2028. Dos de los principales estrategas que llevaron al poder a Barack Obama han lanzado una dura advertencia: el partido está completamente desorientado y podría encaminarse hacia una derrota histórica.
Los veteranos estrategas Jim Messina y David Plouffe, responsables de las campañas presidenciales de Obama en 2012 y 2008 respectivamente, han reconocido públicamente que el partido se encuentra en una situación caótica.
Según Messina, los demócratas planean apoyarse casi exclusivamente en el rechazo a Donald Trump para intentar recuperar terreno en las próximas elecciones legislativas, pero advierte de que esa estrategia es completamente insuficiente para ganar la Casa Blanca.
«Las elecciones de mitad de mandato estarán impulsadas en un 85% o 90% por la oposición a Trump, y quizá sólo en un 10% o 15% por lo que realmente defienden los demócratas», explicó el estratega.
El diagnóstico es aún más sombrío cuando se mira hacia el futuro electoral del partido. David Plouffe advirtió de que los demócratas no están preparados para competir en los estados que actualmente dominan los republicanos, algo que considera imprescindible para aspirar a gobernar el país.
«Los demócratas durante la próxima década tendrán que ser capaces de ganar elecciones en estados que ahora son republicanos. Ese es el verdadero test», señaló. El estratega fue aún más contundente al describir la situación interna del partido: «Quien piense que estamos preparados para hacerlo vive en un mundo político que no existe».
Las palabras de los antiguos arquitectos del éxito electoral de Obama reflejan una creciente preocupación dentro del propio partido por la pérdida de apoyo social y la ausencia de un proyecto político claro. Las encuestas más recientes apuntan en la misma dirección. Un sondeo de NBC News revela que el 52% de los votantes tiene una opinión negativa del Partido Demócrata, mientras que solo el 30% mantiene una valoración positiva.
El deterioro de la imagen pública del partido se agrava en cuestiones clave para los votantes estadounidenses. Según el mismo estudio, los ciudadanos confían más en el Partido Republicano para gestionar la seguridad fronteriza, el crimen y la inmigración. Incluso en materia económica, un terreno que tradicionalmente favorecía a los demócratas, el partido ya no mantiene una ventaja clara, pese al malestar existente entre muchos ciudadanos por el aumento de los precios.
Otra encuesta realizada por Trafalgar Group muestra además un sólido respaldo al actual presidente Donald Trump. El estudio indica que el 47,1% de los votantes aprueba firmemente su gestión, frente a un 39,1% que la desaprueba con la misma intensidad.
Estos datos reflejan una tendencia que inquieta cada vez más a la cúpula demócrata: mientras el Partido Republicano consolida su base electoral, los demócratas se enfrentan a una crisis de identidad que amenaza con dejarles fuera del poder durante años.


