Durante su gestión al frente del gobierno colombiano entre 2018 y 2022, el ex presidente Iván Duque fue uno de los más fervientes denunciantes de las dictaduras latinoamericanas y uno de los principales impulsores de la lucha contra el cambio climático. Ya fuera del Ejecutivo, su voz se mantiene presente en los debates clave de América Latina.
Por: Lucas Goyret – Infobae
Antes de su llegada a la ciudad brasileña de Belém do Pará para participar de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), el ex mandatario viajó a la Argentina para formar parte de un foro organizado por poder judicial de Brasil sobre democracia, geopolítica y el rol de la justicia para la protección de la democracia.
En medio de su intensa agenda, Duque recibió a Infobae para una extensa entrevista en la que, además de comentar sus expectativas de cara a la COP30, abordó la coyuntura política actual de una América Latina sacudida por el crimen organizado y el narcotráfico. Al respecto, destacó la lucha de Estados Unidos contra los cárteles y afirmó que es esencial la caída de la dictadura de Maduro para lograr una estabilidad regional.
“Si queremos resolver la situación del narcotráfico, hay que desmantelar la narcodictadura de Venezuela, que es la que le ha dado recursos y santuario a muchos de los cárteles y terroristas que desde Colombia se han unido con los cárteles mexicanos (…) Venezuela es una amenaza muy grande para los procesos democráticos en el continente”, advirtió el ex presidente colombiano, quien al analizar la situación de Maduro, sostuvo que “mucha gente cercana a él está esperando el momento adecuado para sacarlo del poder”.
En esa línea, afirmó que el actual presidente colombiano, Gustavo Petro, “es el aliado número uno de Maduro en nuestro hemisferio” y consideró que “sería un desastre” para el país que en las elecciones del próximo año resulte ganador el candidato del oficialismo.
Por último, se mostró optimista respecto a la situación de la democracia en la región tras los recientes cambios en países como Argentina, Ecuador y Bolivia: “América Latina cada vez tiene más conciencia antidictatorial”.
-Presidente muchas gracias por recibir a Infobae. Durante su gobierno usted hizo mucho énfasis en el cambio climático. Incluso en sus redes se presenta como ambientalista, fue designado en 2022 director de Iniciativa Concordia para la Amazonía… ¿Qué espera para esta cumbre climática que va a haber en Brasil?
-Lo que se conoce como el TFFF va a ser muy importante, que es toda esta alianza o este fondo para la protección de los bosques tropicales con una especial concentración en la Amazonía. Espero que sea de los grandes resultados de esta COP. No solamente teniendo un gran respaldo político, sino también un gran respaldo de instrumentos financieros, donde pueden estar los canjes de deuda, los créditos de biodiversidad, las taxonomías verdes, donde podamos ver también bonos asociados con metas de conservación y de protección. También, por otro lado, ver corporativamente con los líderes del sector privado mucho más compromiso con alcanzar los objetivos de descarbonización. Porque al final del día, yo creo que más que solamente hablar de sostenibilidad, esto es un tema también de eficiencia. Cómo el sector privado puede producir más y mejor, reduciendo sus emisiones y cumpliendo sus metas de descarbonización. Esa es de las cosas donde espero ver importantes avances y resultados.
-¿Tendrá encuentros también con líderes regionales?
-Voy a participar en el foro y en la mesa redonda de la Alianza Global por la Biodiversidad, que ha liderado el presidente Irfaan Ali de Guyana. Va a estar el presidente Lula, van a estar otros jefes de Estado, va a estar el secretario Guterres, y he sido invitado para ser uno de los expositores en ese panel.
-A partir de su experiencia en el tema, ¿cómo ve a América Latina? ¿Está preparada la región para hacer frente a este desafío global?
-Yo me he declarado ambientalista porque toda la vida he trabajado en ese tema. Tengo el orgullo de, como presidente, haber dejado la revolución de las energías renovables en Colombia, de prácticamente cincuenta megavatios instalados a llevar al país a más de dos mil trescientos, dos mil cuatrocientos megavatios. Segundo, tener también la satisfacción de haber logrado pasar del 13% a más del 30% en el año 2022 antes de la meta global en la ampliación de las áreas protegidas en Colombia, tanto marinas como territoriales. El haber sacado una ley de acción climática aprobada unánimemente; el haber sacado toda una agenda del sector privado para la descarbonización. Son logros que a mí me dan la satisfacción y el derecho de predicar las cosas que hicimos. Saqué hace pocos años un libro que se llama “Nuestro futuro”, un manifiesto verde para América Latina y el Caribe, donde hay una agenda muy concreta en esta materia. Entonces, a la pregunta de cómo veo la región, yo creo que hay líderes como el presidente Ali que están comprometidos con esta causa. Hemos visto lo que ha pasado recientemente también en Ecuador con la expansión de áreas protegidas, lo que ha pasado en Belice. Hemos visto también el compromiso que Bolivia ahora también tiene con áreas protegidas. Estamos viendo cómo Chile sigue jugando en el plano de las energías renovables no convencionales, cómo inclusive los gobernadores en Brasil están integrando estas agendas. Y yo creo que hoy no es contradictorio que tengamos crecimiento económico, desarrollo, con una gran responsabilidad en materia ambiental. Creo que para América Latina asumir este compromiso de la sostenibilidad aplicada a toda su escala de producción es fundamental para la seguridad energética, para la seguridad alimentaria y para el desarrollo de nuevos empleos y oportunidades laborales en nuestra región.
-¿La inteligencia artificial puede ser beneficiosa para la lucha contra el cambio climático?
-Es retador. El informe de la Agencia Internacional de Energía del año 2024 muestra cómo la demanda mundial de energía creció y quizás creció más rápido que en las últimas dos décadas. Eso es un campanazo. ¿Cuál fue el principal detonante de ese crecimiento? La demanda por electricidad. Obviamente, hay una demanda creciente en China que representa cerca del cincuenta por ciento el aumento de esa demanda. Una muy buena parte también de esas demandas viene por los data centers que soportan la revolución de la inteligencia artificial. Solamente ChatGPT como compañía, u OpenAI, está demandando más energía o consumiendo más energía que la que consumen ciento diecisiete países individualmente, y creciendo. Entonces se va a necesitar más energía disponible y ojalá esa energía sea cada vez más por fuentes que tengan menor cantidad de emisiones. Entonces es un reto, pero también creo que puede ser un reto para que tengamos una revolución en materia de baterías de alta capacidad para almacenamiento proveniente de fuentes fotovoltaicas o fuentes eólicas. Entonces es un reto, pero creo que puede ser una gran oportunidad si se hace de manera correcta.
-Antes de entrar en la coyuntura política regional y de Colombia, otro de los temas en los cuales usted ahondó bastante en los últimos años es en el liderazgo juvenil. De hecho, creó junto con su esposa la Fundación de Innovación para el Desarrollo. ¿En qué consiste este proyecto y qué lo llevó a insertarse en este tema?
-La Fundación I+D es un centro de pensamiento y acción. En materia de centro de pensamiento estamos trabajando en sostenibilidad y crecimiento verde, emprendimiento e innovación creativa, movilidad social y valor público. Esos son los temas en los cuales investigamos, publicamos, generamos debate de ideas libres y, en la parte de centro de acción, tenemos un programa para formar jóvenes innovadores sociales de la Colombia profunda, donde ya tenemos más de mil seiscientos jóvenes en la red; hemos formado a más de trescientos. Tenemos también más de cincuenta jóvenes que han estado en programas de aceleración internacional, donde han estado en Estados Unidos, en Europa, en Israel, en Tailandia, próximamente estaremos en Corea y en Australia. Estamos también dándole a esos jóvenes la exposición y la oportunidad de aprender de estas otras experiencias, pero utilizando la escala de la formación en valores estoicos, en principios, en tecnología, en gerencia, en competencias, salud mental, bilingüismo, para que todo les permita transformar sus comunidades. Nuestra meta es que este sea el centro de innovación social juvenil más grande de Colombia, pero también de América Latina.
-Desde que dejó la presidencia de Colombia se mantuvo muy involucrado en el compromiso democrático de los países; integra, además, el Grupo Libertad y Democracia. Incluso durante su gestión fue un ferviente crítico de las dictaduras latinoamericanas. ¿Cómo ve a la región en la actualidad, y cómo ve la calidad democrática de nuestro continente?
-Yo estoy contento con cosas que han pasado. Creo que la democracia en Argentina se ha fortalecido en estos últimos dos años; hemos visto cómo los jóvenes están participando más. Esta última elección, que tiene que ver con la conformación de nuevas mayorías en el Congreso, mostró la solidez de una coalición entre el presidente Milei, el ex presidente Macri, y creo que va a permitir hacer reformas estructurales muy importantes que, sobre todo los jóvenes y los emprendedores de la Argentina, han esperado casi que con desesperación, y es poder utilizar el potencial de este país para sintonizarse con las mejores tendencias globales. Veo lo que ha pasado en Ecuador y me parece positivo, así como lo que ha pasado recientemente en Bolivia. Ahora vienen procesos electorales en Chile, en Honduras, en Costa Rica, en Colombia y en Brasil en el próximo año. Entonces yo espero que eso también permita remozar, refrescar, pero también fortalecer la institucionalidad democrática. Creo que el Premio Nobel de María Corina Machado es un voto de confianza también a la resistencia democrática para restablecer la institucionalidad en Venezuela, y creo que América Latina cada vez tiene más conciencia antidictatorial. El hecho de ver a Maduro declarado terrorista por ser el cabeza del Cartel de los Soles, ver lo que ha pasado con el Tren de Aragua me parece positivo y también cómo se están empezando a conocer cada vez más detalles de todo ese entramado que durante años tenía el financiamiento del régimen de Venezuela a campañas políticas en toda la región o inclusive cooptar poder judicial para tratar de intimidar a quienes pensaran distinto. Esas cosas me generan motivación, pero también hay que entender que hay un reto y el reto es que nuestras democracias pueden retroceder si dejamos que haya alianzas entre los criminales y los políticos, si hay politización de la justicia, judicialización de la política. No debemos tomar nada por regalado, pero sí todos los días defender con ahínco y con determinación los valores democráticos.
-Ayer María Corina Machado participó del American Business Forum y allí dijo que la liberación de Venezuela va a traer la liberación de Cuba y Nicaragua. ¿Comparte esta visión?
-Ojalá. Yo comparto el anhelo y el objetivo. Creo que si hay algo que caracteriza a este hemisferio es el compromiso con la democracia. Somos la única región del mundo que tiene una carta democrática y esa carta democrática interamericana debe ser un faro y no sencillamente un buen texto que además tenga alcance como lo ha tenido supraconstitucional. Lo dije en una columna a comienzos de año, si queremos que América sea ‘great again’, pues necesitamos que las Américas sean ‘great again’ y eso significa que triunfe la democracia y que podamos ponerle fin a las dictaduras.
-Tras declarar a Maduro como líder de un grupo narcoterrorista, hace más de un mes Estados Unidos comenzó un amplio despliegue en el Caribe para hacer frente al narcotráfico. ¿Considera que el auge del narco y el crimen organizado en la región es el principal foco de preocupación en la actualidad?
-Hay dos formas en las que Estados Unidos se relaciona con América Latina. Una por sus problemas y otra por sus oportunidades. Estados Unidos ha tenido políticas muy importantes con la región. En su momento, NAFTA fue también una oportunidad para generar un vínculo comercial de gran alcance. Después, el interés del ALCA, que fue saboteado y después los tratados de libre comercio que sacó bilateralmente el presidente Bush con varios países como Chile, Colombia, Perú, otros de Centroamérica como República Dominicana. Ha habido inversiones, ha habido el deseo también de dar oportunidades de visado a ciertos sectores. Pero hoy la preocupación que tiene Estados Unidos con América Latina está cimentada en tres grandes retos: narcotráfico, migración y China. Si queremos resolver la situación del narcotráfico, hay que desmantelar la narcodictadura de Venezuela, que es la que le ha dado recursos y protección y santuario a muchos de los cárteles y a muchos de los terroristas que desde Colombia se han unido con los cárteles mexicanos. En migración, si queremos resolver la migración masiva que hay hacia la frontera sur de los Estados Unidos, hay que resolver Venezuela para que haya la posibilidad de que la gente se pueda repatriar donde están sus seres queridos y puedan construir un proyecto de vida. En el caso particular de China hay una situación, y es que hay países que han trascendido más allá de la relación comercial y han permitido cierto tipo de acciones por parte de China en presencia estratégica que a juicio de los Estados Unidos para ellos es una amenaza o es algo en lo cual no comparten. Yo creo que hoy América Latina tiene que ser un territorio de democracia, de inversión y de oportunidades. Tiene una sociedad comercial con Estados Unidos, pero también la tiene con China, porque son el número uno o el número dos de los socios comerciales. Entonces, necesitamos entendernos bien, necesitamos desarrollar buen comercio, pero donde ninguna de las dos relaciones comerciales permitan que perdamos nuestra identidad ni nuestra soberanía.


