Donald Trump abrió una ventana de siete días para definir su próximo movimiento táctico en la guerra que emprende contra Irán. El presidente de Estados Unidos aguarda que la negociación liderada por Pakistan desemboque en una cese del fuego en Medio Oriente, pero si eso no ocurre tiene una lista de opciones militares que ya presentó el Pentágono.
Por: Román Lejtman – Infobae
Trump pretende incautar el uranio enriquecido de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz en poder del régimen chiíta. Se trata de dos objetivos bélicos que Estados Unidos no pudo lograr con su ofensiva aérea.
La Casa Blanca asume que Irán tiene 400 kilos de uranio enriquecido al 60 por ciento y 200 kilos al 20 por ciento, que pueden llevarse con facilidad al 90 por ciento para fabricar entre 7 y 10 bombas atómicas.
Los 600 kilos de uranio se encontrarían en un túnel subterráneo del complejo nuclear de Isfahán y en un depósito en Natanz. Los dos sitios están protegidos por cadenas montañosas, un obstáculo natural que complicaría la operación militar que cavila Trump.
El Pentágono ya desplegó 5.000 marines y 2.000 paracaidistas en la zona, y Trump no descarta enviar a Medio Oriente un nuevo contingente de 10.000 soldados más en los próximos días.
Se trata de un despliegue militar inédito para el conflicto de casi 50 años que protagonizan Washington y Teherán, pero al final es un número limitado de tropas ante el eventual objetivo bélico que se propone Trump.
En 2003, George Bush (h) envió 150.000 soldados para invadir Irak. Y se trata de un país más pequeño que Irán y con menos accidentes geográficos.
Además de incautar el uranio iraní, Trump intentará desbloquear el estrecho de Ormuz, si no hay un cese del fuego acordado antes del 6 de abril.
El presidente de Estados Unidos ya intentó quebrar el bloqueo a Ormuz a través de una alianza naval con Reino Unido, Francia y Alemania, pero estos aliados históricos de la OTAN optaron por la neutralidad diplomática.
El fracaso de esta alternativa bélica obligó a Trump a considerar otras variables, y la decisión final apuntaría a estrangular a Irán con la anulación de su servicio eléctrico y la captura de la isla de Kharg, que es clave para la importación del petroleo que controlan los ayatollahs.
La eliminación del servicio eléctrico se puede hacer con un raid aéreo, pero la ocupación de la isla de Kharg implica una maniobra de alto riesgo militar para las tropas de Estados Unidos.
Trump no tiene intenciones de destruir las instalaciones de Kharg -eso llevaría a un salto en el precio del barril de petroleo-, sino controlar y administrar el flujo del combustible para evitar que las oscilaciones compliquen su economía doméstica.
La pretensión de Trump respecto a Kharg enfrentará la resistencia masiva de Irán. Se trata de un enclave petrolero que Irán defenderá en tierra, mar y aire, y que puede significar una trampa mortal para las tropas de Estados Unidos.
Si la opción de la Casa Blanca es abrir Ormuz atacando u ocupando Kharg, la guerra en Medio Oriente podría agravarse y golpear en un efecto dominó a la economía global.
“Quizá tomemos la isla de Kharg, quizá no. Tenemos muchas opciones”, advirtió Trump en las últimas horas.
Las opciones militares que maneja el líder republicano están condicionadas a una negociación diplomática que emprende Pakistan con resultado incierto.
Estados Unidos aceptó la mediación de Pakistan, mientras que Iran considera que se trata de una maniobra destinada a ganar tiempo para lanzar con mayor precisión la ofensiva sobre Kharg y el uranio enriquecido.
Los cancilleres de Pakistan, Egipto, Turquía y Arabia Saudita se encontraron ayer en Islamabad, y todo quedó resumido a un cónclave protocolar sin resultados tangibles.
Las diferencias entre Estados Unidos e Irán son ostensibles, y sería muy difícil hallar un punto de contacto entre las posiciones antagónicas que sostienen los dos enemigos mortales.
Si no hay acuerdo después de la celebración de Pascuas, Trump cumpliría con sus amenazas. El 6 de abril, sería el día D.


