El chavismo ha comenzado a devorarse a sí mismo en televisión abierta. En un giro que redefine la historia política reciente de Venezuela, Diosdado Cabello utilizó la pantalla de su programa Con El Mazo Dando para desmantelar la que fuera la columna vertebral del relato oficialista durante el último cuarto de siglo: el antiimperialismo radical de Hugo Chávez.
Al calificar la retórica confrontativa del fallecido mandatario como un simple recurso simbólico —»entre comillas»—, la actual cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no solo justifica su nuevo megapacto energético con Estados Unidos, sino que inicia un proceso de «deschavización» acelerado para garantizar su propia supervivencia en el poder.
La pirueta ideológica: De la soberanía al pragmatismo petrolero
El pragmatismo económico ha sepultado los dogmas de la llamada Revolución Bolivariana. La necesidad del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez de captar inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares y propulsar la producción a 6 millones de barriles diarios ha obligado a los operadores políticos del sistema a reescribir el pasado.
Tanto Cabello como Jorge Rodríguez promueven ahora una nueva línea oficial: Venezuela debe ser un «proveedor estratégico y estable» de la Casa Blanca. El argumento técnico sobre la compatibilidad de las refinerías estadounidenses con el crudo pesado venezolano ha sustituido a los encendidos discursos que juraban que «ni una gota más de petróleo» alimentaría al mercado norteamericano.
El borrado del legado: Las tres fases de la metamorfosis
El proceso actual evidencia cómo el aparato de propaganda oficialista está desmontando sus propios pilares históricos:
- Desmitificación del «Comandante»: Al reducir el discurso de Chávez a mera «retórica», la actual dirigencia vacía de contenido ideológico los años de mayor polarización y justifica pactos económicos que antes habrían sido catalogados como «traición a la patria».
- Amnesia selectiva ante la crisis: La narrativa del «bloqueo criminal» y la resistencia popular frente al «imperio» —que justificó la escasez y el colapso de los servicios públicos durante años— queda desarmada por los mismos voceros que la impulsaron.
- Purga simbólica post-Maduro: Tras los acontecimientos de principios de año que apartaron a Nicolás Maduro del poder, la nueva estructura gubernamental acelera una transición comercial que prioriza los balances financieros sobre las lealtades del antiguo bloque geopolítico (Rusia, China, Irán).
Una transición sin bases
La mutación del discurso ha dejado a la militancia de base en un limbo ideológico. Mientras las redes sociales estallan en ironía y comparaciones con distopías políticas como Rebelión en la granja, el liderazgo madurista-delcista avanza en una privatización de facto y en una apertura comercial sin precedentes.
El chavismo del 2026 ya no necesita invocar a Chávez para sostenerse; ahora necesita contradecirlo para poder sobrevivir en el mapa global estadounidense.
Increíble: Diosdado le dice mentiroso a Hugo Chávez
— Maibort Petit (@maibortpetit) September 3, 2026
Al señalar que lo de “antiimperialista” era solo retórica entre comillas, osea mentira.
Diosdado repite así el cuento de Jorge Rodríguez, mientras intenta presentar como un lineamiento dejados por Chávez en que Venezuela… pic.twitter.com/o5H2Xmrmog


