Desde octubre de 2024, el Partido Popular se ha convertido en un aliado de Pedro Sánchez en algunos de los asuntos más importantes para los españoles: la inmigración ilegal, el Pacto Verde Europeo, el acuerdo con Mercosur o el reparto de fondos autonómicos. En una legislatura marcada por la fragmentación parlamentaria y el desgaste del Ejecutivo, el PP ha facilitado en múltiples ocasiones la agenda legislativa del Gobierno, frustrando las iniciativas de VOX y blindando al PSOE en votaciones clave tanto en el Pleno como en las comisiones del Congreso.
El primer gesto significativo se produjo el 24 de octubre de 2024, cuando VOX presentó una propuesta para declarar la inmigración ilegal como asunto de interés para la Seguridad Nacional. A pesar de que la suma de VOX y PP garantiza mayoría en las comisiones mixtas del Congreso y el Senado, la abstención del PP impidió que la iniciativa saliera adelante, lo que fue interpretado por algunos sectores como un giro estratégico del partido de Feijoo.
La tendencia se consolidó en noviembre, cuando el PP votó a favor de tres decretos de medidas urgentes del Gobierno para afrontar los efectos de la DANA (fenómenos meteorológicos extremos). Mientras VOX se oponía frontalmente denunciando la «criminal negligencia» del Ejecutivo y anunciando querellas por omisión del deber de socorro, el PP respaldó sin fisuras al Gobierno en las sesiones del 5, 11 y 28 de noviembre.
En febrero de 2025, la dinámica se repitió. El día 12, el PP volvió a salvar al Gobierno votando a favor del Real Decreto-ley 1/2025, que incluía medidas urgentes en transporte, economía y Seguridad Social. El día 25, VOX defendió en el Congreso una proposición no de ley contra el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. De nuevo, el PP votó junto al PSOE para tumbar la propuesta. Y al día siguiente, el 26 de febrero, cuando VOX intentó frenar desde el Congreso el Pacto Verde Europeo, los acuerdos con Mercosur y los aranceles climáticos de Bruselas, el PP se abstuvo, permitiendo así que la iniciativa fuera rechazada.
En junio, la colaboración entre socialistas y populares se extendió al terreno cultural y educativo. El 17 de junio, VOX llevó a comisión una propuesta para detectar y frenar el adoctrinamiento marroquí en las aulas españolas. El PP votó en contra junto al PSOE. Dos días después, el 19 de junio, VOX presentó otra proposición para poner freno a la islamización en España. También fue rechazada con el voto contrario del PP, que volvió a alinearse con el Gobierno.
El último episodio se produjo el 22 de julio de 2025, con la votación del Real Decreto-ley 6/2025, relativo a la financiación territorial. En una cuestión especialmente sensible para las comunidades autónomas, el PP volvió a respaldar al Ejecutivo, votando sí a un decreto que VOX consideró inaceptable y rechazó de plano.
A lo largo del último curso político, el Partido Popular ha ofrecido al PSOE un respaldo táctico clave en momentos críticos. Mientras VOX insiste en que esta actitud convierte al PP en «muleta del sanchismo», desde Génova se justifica cada voto como un ejercicio de responsabilidad institucional. Sin embargo, la lista de balones de oxígeno sigue creciendo y ya dibuja un patrón: en los grandes debates de fondo sobre modelo de país, inmigración, soberanía energética o identidad cultural, el PP ha preferido coincidir con el PSOE antes que con VOX.