Irán atraviesa la mayor ola de protestas desde la revuelta de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini. Al menos seis personas han muerto durante el quinto día consecutivo de protestas, después de que las fuerzas del régimen abrieran fuego contra manifestantes, practicaran detenciones masivas y desplegaran unidades antidisturbios y agentes de paisano en decenas de ciudades.
Las protestas, que comenzaron como movilizaciones económicas por el colapso del rial, la inflación desbocada y el encarecimiento de los alimentos, han derivado rápidamente en consignas abiertamente contra el régimen y contra el líder supremo Ali Jamenei. En más de una docena de ciudades se escucharon gritos de «muerte al dictador» y «este año será un año de sangre».
Según medios locales, se han registrado víctimas mortales en Lordegan, Azna y Kuhdasht, mientras que organizaciones de derechos humanos denuncian que algunos fallecidos eran manifestantes desarmados, pese a que el régimen intenta presentar los hechos como enfrentamientos con «alborotadores». Vídeos difundidos en redes sociales muestran a ciudadanos repeliendo con piedras a fuerzas fuertemente armadas, así como vehículos incendiados frente a comisarías.
La situación ha alcanzado incluso Qom, uno de los principales centros religiosos chiíes y tradicional bastión del poder islámico, lo que evidencia la profundidad del descontento social. A ello se suma el cierre prolongado del Gran Bazar de Teherán, una señal histórica de crisis política grave en el país.
El detonante inmediato es el colapso económico. El rial se ha hundido hasta superar 1,3 millones por dólar, la inflación oficial roza el 42%, y el precio de los alimentos se ha disparado más de un 70% interanual. Jóvenes titulados sobreviven con empleos precarios, mientras familias venden joyas para poder comer. «Nos han convertido en un país pobre y hambriento; cuando protestamos, nos matan», relató un padre de familia desde Karaj.
Ante la escalada represiva, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa al régimen iraní. En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que Estados Unidos acudirá al «rescate» del pueblo iraní si el régimen continúa disparando y asesinando a manifestantes pacíficos, asegurando que Washington está «listo y preparado para actuar».
La advertencia llega en un contexto de máxima tensión entre Washington y Teherán, marcado por nuevas sanciones, el temor a la reactivación del programa nuclear iraní y el recuerdo reciente de bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Trump volvió a responsabilizar al régimen de desviar recursos al exterior —Gaza y Líbano— mientras condena a su propia población a la miseria.
Con universidades convertidas de nuevo en focos de protesta, mercados paralizados y un aparato represivo desatado, Irán se adentra en un escenario explosivo. La población parece haber cruzado un umbral psicológico: el miedo retrocede mientras crece la convicción de que ya no queda nada que perder.


