El gobernante Nicolás Maduro, aspirante a un tercer mandato presidencial, sustenta su estrategia electoral en varios elementos. Se aferra a la figura del expresidente Hugo Chávez, hace referencias a una “patria nueva”, llama a la esperanza y calca varias de las acciones de la llamada oposición democrática, especialmente de la dirigente María Corina Machado.
Por: Sofía Nederr – Tal Cual
En este último caso, dirigentes del PSUV en muchos momentos «coinciden» geográficamente con las movilizaciones opositoras para forzar una medición de fuerzas en el terreno regional, donde de manera especial se ha sentido el impacto de la crisis.
Durante este tiempo de campaña aún no oficial -según el cronograma de CNE será formalmente desde el 4 hasta el 25 de julio-, Maduro también ha realizado visitas «sorpresas» a los estados, como ocurrió en Zulia y Lara, aunque TalCual ha encontrado evidencia de que tales movilizaciones no son espontáneas sino con organización previa del PSUV.
«Llegando, de repente salió gente por aquí, gente por allá… Era el pueblo de Maracaibo en las calles con su saludo hermoso, lleno de sus bendiciones, colorido y alegría», dijo el mandatario el 1 de junio.
«Hay un agotamiento general en la oferta electoral del chavismo, que sufre una pérdida de credibilidad muy difícil de superar. Son demasiados años en el poder, demasiadas promesas incumplidas, y los resultados son a todas luces decepcionantes. Proliferan también los indicios de desmoralización en las filas del oficialismo, la sensación de que ‘el proceso’ se agotó. A estas alturas el deseo de un cambio es absolutamente lógico y natural, y, si en Venezuela rigieran las condiciones propias de una democracia, hace tiempo que esas preferencias se habrían materializado en las urnas», expresa el politólogo Miguel Ángel Martínez Meucci.
Asimismo, sostiene que la enorme mayoría de los votantes orienta sus preferencias en función de las expectativas de futuro, y no de los sentimientos que les genera el pasado. «Si el oficialismo hoy se vale de la figura de Chávez es porque no tiene a ninguna figura capaz de generar credibilidad en el presente. Pero quizás se pierde de vista que el tiempo pasa, y que ya incluso hay una generación entera de nuevos votantes que a duras penas recuerdan a Chávez: sólo han conocido a Maduro», afirma.
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