Un terremoto de magnitud 7,2 seguido, 39 segundos después, por uno de 7,5 sacudió el centro-occidente de Venezuela el pasado 24 de junio. Lo que pudo ser una emergencia manejable se convirtió en una catástrofe con miles de muertos, edificios colapsados y un sistema de respuesta colapsado. El ensayo visual La corrupción mata, publicado por el investigador Ernesto Andrés Fuenmayor, sostiene que no se trató solo de un desastre natural: 27 años de saqueo y corrupción dejaron al país sin defensas.
El trabajo, estructurado como un relato visual para deslizar, detalla cómo el Estado venezolano llegó al 24 de junio con una red sismológica reducida de casi 300 estaciones a solo 3-5 operativas, según denuncias del fundador del Laboratorio de Geofísica de la Universidad de Los Andes. Los hospitales públicos operaban con solo 4 de cada 10 quirófanos funcionales y un 37 % de desabastecimiento de medicinas e insumos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hospitales 2024. Además, no existía una brigada especializada en búsqueda y rescate urbano (USAR), por lo que vecinos debieron alquilar excavadoras.
Las reservas internacionales, que alguna vez superaron los 21.500 millones de dólares, se habían desplomado a cerca de 6.400 millones, sin colchón fiscal para enfrentar la emergencia. Mientras tanto, más de 9,1 millones de venezolanos habían emigrado, según el Observatorio de la Diáspora Venezolana.
En Haití un terremoto de 7,0 dejó 200.000 muertos. En Nueva Zelanda, cero.
— Ernesto Andrés Fuenmayor (@ea_fuenmayor) July 8, 2026
La revista Nature explica este fenómeno.
En general, el 83% de los muertos por terremotos vive en los países más corruptos. El número de víctimas se puede predecir por el nivel de corrupción del año en… pic.twitter.com/VkwMTwZjq9
“Una historia de corrupción y construcciones de mala calidad”
El ensayo pone especial énfasis en el colapso de edificaciones públicas. En Catia La Mar (La Guaira), cayó el Hospital de Niños y Niñas del Mar, con un saldo de al menos 16 menores fallecidos. También se derrumbaron complejos de la Gran Misión Vivienda, como el urbanismo Hugo Chávez. El Colegio de Ingenieros de Venezuela había advertido años atrás que muchos de estos proyectos se construyeron sin planos públicos y con evidentes fallas de calidad.
“La vivienda pública fue una historia de corrupción y construcciones de mala calidad”, resume el gremio, citado en el trabajo.
El conteo oficial de víctimas llegaba a 3.685 muertos al 7 de julio, aunque fuentes médicas consultadas por CNN indican que la cifra real sería considerablemente superior. Un modelo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) llegó a estimar hasta 100.000 fallecidos en el peor escenario. Un caso emblemático fue el rescate de Hernán Gil, vigilante de seguridad que sobrevivió más de 180 horas bajo los escombros de un centro comercial.
El factor corrupción
Fuenmayor cierra el ensayo recordando el estudio publicado en la revista Nature en 2011 por los sismólogos Nicholas Ambraseys y Roger Bilham, titulado precisamente “La corrupción mata”. Los investigadores demostraron que, a igual magnitud, los terremotos causan muchas más muertes en países con altos niveles de corrupción debido a la debilidad institucional y la mala calidad de las construcciones.
En 2025, Venezuela obtuvo una puntuación de solo 10 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International, ubicándose en el puesto 180 de 182 países. Transparencia Venezuela ha documentado miles de millones de dólares en casos de corrupción, muchos de ellos relacionados con PDVSA y obras públicas.
Comparación internacional
El ensayo contrasta la tragedia venezolana con el terremoto de 8,8 que azotó Chile en 2010. A pesar de ser mucho más potente y afectar al 80 % del país, provocó unas 525 muertes gracias a normas antisísmicas estrictas y mejores instituciones.
La corrupción mata no pretende ser un informe técnico neutral, sino un alegato visual y documental. Sus fuentes incluyen USGS, UNICEF, FMI, Banco Central de Venezuela, The New York Times, CNN y organizaciones de la sociedad civil venezolana.
Mientras el país aún busca víctimas entre los escombros y evalúa los daños, el trabajo de Fuenmayor plantea una pregunta incómoda pero central: ¿cuántas de las vidas perdidas el 24 de junio se pudieron haber salvado con instituciones sólidas y recursos bien administrados?
El ensayo completo está disponible en: https://eafuenmayor.com/lacorrupcionmata/


