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La crisis diplomática entre Perú y Bolivia, impulsada por Evo el cocalero, podría desencadenar un conflicto fronterizo

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La constante injerencia en asuntos internos del Perú por parte del expresidente boliviano, el cocalero Evo Morales, y su alfil Luis Arce -hoy jefe de Estado del país andino-, ha generado el rechazo de la Cancillería y el Legislativo peruano, evaluando acciones ante estos actos.

Por: Rodrigo Saldarriaga – La Gaceta de la Iberosfera

Si bien las tensiones entre ambos países empezaron en 2021, cuando Morales apoyó descaradamente a la bases del entonces candidato a la presidencia, Pedro Castillo -hoy bajo prisión preventiva por los presuntos delitos de rebelión y conspiración-, visitando Lima y otras regiones peruanas para impulsar proyectos a favor de una asamblea constituyente y otros disparates indigenistas, al tratarse de un ciudadano particular no levantaron mayores sospechas y rechazos; sin embargo, ahora el presidente boliviano es quien reta a su vecino en América del Sur.

Arce expresó en un evento partidario su respaldo a las violentas movilizaciones sociales que vienen ocurriendo en el país contra el gobierno de la presidenta Dina Boluarte, y que tienen como objetivo la renuncia de esta para instalar un nuevo Gobierno acorde a los intereses de la izquierda y convocar elecciones generales.

“En el Perú, donde tenemos al pueblo peruano en una lucha por recuperar su democracia y también por recuperar el derecho a elegir un Gobierno que los represente”, dijo el mandatario boliviano el pasado 22 de enero.

“Nosotros tenemos un enemigo que es la derecha, que siempre va a querer desestabilizar, que no le gusta que el pueblo boliviano organizado (…) esté haciendo Gobierno, esté haciendo las cosas que el pueblo necesita, esté transformando la economía, la sociedad, eso no le gusta a la derecha”, agregó Arce.

Semanas atrás, el 9 de enero, Morales fue impedido por la Superintendencia de Migraciones de de Perú ingresar al país, junto a otros dirigentes de su partido Movimiento al Socialismo (MAS), también por emitir opiniones contra el gobierno peruano y por realizar actividades de índole política proselitista, especialmente en Puno, región fronteriza con Bolivia y uno de los epicentros de la protesta.

Mediante un comunicado, el Ministerio del Interior informó que Migraciones tomó esta medida el pasado 6 de enero del año en curso, en estricto cumplimiento de sus facultades y del artículo 48 de la Ley de Migraciones – Decreto Legislativo 1350.

Migraciones dispuso el registro del impedimento del ingreso al país, a través de todos los puestos de control migratorio, de nueve ciudadanos de nacionalidad boliviana, incluido Morales.

“El Perú es un país soberano y democrático, cuyo ordenamiento migratorio establece que todo ciudadano extranjero en el territorio nacional tiene el deber de conducirse cumpliendo el ordenamiento jurídico, en especial en lo referido a la seguridad nacional y el orden interno”, indicó el comunicado emitido en esa oportunidad.

Bolivia rechaza la injerencia

La cancillería boliviana rechazó este martes la insinuación de una “supuesta injerencia” de Luis Arce en los asuntos internos del Perú, después de que la cancillería peruana emitiera una enérgica protesta por declaraciones del jefe de Estado de Bolivia.

“Bolivia respeta el derecho internacional y el principio de no intervención. No aceptamos la insinuación sobre una supuesta injerencia en asuntos internos de la República del Perú, con quien mantenemos una histórica relación entre pueblos hermanos”, señaló en un mensaje.

Piden que intervenga el Ejército

La injerencia boliviana ha provocado que, desde el Congreso peruano, diputados como Ernesto Bustamante (Fuerza Popular) invoquen al Ejecutivo a dar un “ultimátum” a Bolivia para que no siga -presuntamente- financiando las protestas contra el gobierno deBoluarte en el sur del país.

La sugerencia de Bustamante incluye la posibilidad de que el Ejército del Perú incluso intervenga en el país altiplánico y ocupar recursos naturales.

“El Perú debe dar ultimátum a gobierno de Bolivia, para que detenga apoyo material y financiero a terroristas en Perú. Cumplido el plazo sin solución, el Ejército del Perú deberá ingresar a Bolivia y ocupar cautelarmente recursos naturales que garanticen una ulterior reparación”, escribió en su cuenta personal de Twitter este domingo.

Perú, objeto de una “agresión internacional”

Para el abogado constitucionalista Enrique Ghersi, es necesario romper relaciones diplomáticas con el Gobierno de Bolivia tras las expresiones de Arce, pues con ellas desconoce la legitimidad democrática del actual gobierno peruano.

“No se puede tolerar un minuto más la injerencia abierta del presidente (Luis Arce). El Perú debe, en base a su dignidad nacional y el respeto a la soberanía, romper relaciones diplomáticas inmediatamente con Bolivia”, dijo.

Para Ghersi, el Perú está siendo objeto de una “agresión internacional” y el Gobierno de Bolivia estaría interviniendo en los actos de insurrección que vienen ocurriendo en Puno, una región con alto porcentaje de aimaras, la etnia de Evo Morales.

“Está muy claro que el Perú está siendo objeto de una agresión internacional, esto no es solamente movimientos subversivos, sino que lo que estamos viendo en Puno es una intervención de un Gobierno vecino (Bolivia). (…) La frontera sur debe ser cerrada inmediatamente y se debe encargar a las Fuerzas Armadas el mantenimiento, tanto de la seguridad en la frontera como del orden interno, decretando el estado de sitio de inmediato en la región Puno”, sostuvo.

Perú y Bolivia: vecinos, socios y hermanos

Los lazos históricos entre Perú y Bolivia se remontan a casi cinco siglos atrás, con la fundación del Virreinato del Perú y la Audiencia de Charcas, que dependía de la primera. Antes que el país altiplánico cambiara su nombre en honor al rebelde Simón Bolívar, se le llamó incluso Alto Perú.

Las relaciones entre las élites regionales de Puno y La Paz, por ejemplo, se mantienen intactas hasta el día de hoy, y desde que Bolivia perdió su salida al mar tras la guerra que la unió con el Perú contra Chile en 1879, los puertos del sur peruano son vitales para la exportación de sus productos.

Tres veces en el siglo XIX -1828, 1836 y 1841- Bolivia y Perú se enfrentaron militarmente; la primera, para expulsar a las tropas colombianas y venezolanas ahí acantonadas y que resultaban una amenaza para Lima; la segunda, cuando una coalición de peruanos y chilenos derrotaron al mariscal Andrés Santa Cruz, artífice de la Confederación Perú-Boliviana; y la tercera, en 1841, cuando el presidente peruano Agustín Gamarra intentó anexionar Bolivia y terminó muerto en batalla.

Hoy, luego de 200 años de historia como países independientes, la frontera peruano boliviana es una de las más peligrosas en la región, donde campea el narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal y la trata de personas, y donde personajes como Evo Morales buscan desestabilizar la región altiplánica, agudizando las contradicciones, para alimentar sus proyectos políticos.

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