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La guerra más corta del mundo: 2 horas y 45 minutos

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En el corazón de Venezuela, durante la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, la tranquilidad se rompió con explosiones consecutivas y sobrevuelos de aviones a baja altura en puntos de la capital y zonas cercanas. 

Por: Antonieta Jurado – El Nacional

Esa noche -según la reconstrucción de los hechos-, el reloj lo puso Washington: más de 150 aeronaves, cazas y bombarderos, despegando desde 20 bases; ataques “dentro y cerca de Caracas”, incluyendo sistemas de defensa aérea, plataformas de interferencia electrónica, y, en tierra, una unidad de élite entrando “pesadamente armada”, incluso con un soplete por si había que abrir puertas de acero. 

La Operación Absolute Resolve fue la respuesta. Y la guerra de los Cien años de Cabello duró exactamente 165 minutos.

Pero fue una guerra. No un golpe de Estado. No una extracción quirúrgica. Venezuela estaba preparada -lo dijo Trump-: «They were all set for us», estaban listos para nosotros-, recibió el ataque y combatió. Murieron 47 soldados venezolanos, 32 cubanos que formaban la guardia pretoriana de Maduro y al menos 2 civiles. Siete soldados estadounidenses resultaron heridos con impactos de bala y metralla. Tres pilotos de helicóptero fueron alcanzados gravemente por ametralladoras en tierra.

Un MH-47 Chinook fue impactado en los primeros segundos de la batalla. Hubo «múltiples enfrentamientos de autodefensa» durante la retirada. Hubo combate real, bajas reales, resistencia real. Lo que ocurrió fue una guerra entre dos naciones -corta, devastadora e irrevocable- que terminó como todas las guerras: con un vencedor, un vencido y una rendición.

Hasta hace poco en la historia y en los manuales de historia militar, el ejemplo perfecto de velocidad tenía un nombre propio: la guerra de los Seis Días. Junio de 1967, del 5 al 10, seis amaneceres para cambiar fronteras, jerarquías y mapas. 

Pero el 3 de enero de 2026, Venezuela obligó a tachar ese símbolo, no por borrar su peso histórico, sino por demostrar que en el siglo XXI USA logró comprimir una guerra en el tamaño de una madrugada

En ambas contiendas no hubo una “declaración formal de guerra” clásica como en otros conflictos, pero sí señales públicas, anuncios y movimientos que prácticamente anticipaban que la guerra era inminente.

El inicio de la operación que marcó el fin del mandato de Nicolás Maduro.

Mientras la gente miraba hacia el cielo (o el teléfono), el otro cielo -el que no sale en los videos- ya estaba ocupado. Más de 150 aeronaves despegaron desde 20 bases en el hemisferio occidental, según el general Dan Caine F/A-18 y F-35 abriendo corredores aéreos. Bombarderos B-2 que habían cruzado el Atlántico sin que nadie lo advirtiera. Helicópteros MH-60 y MH-47 volando a ras del suelo, eludiendo radares, siguiendo el contorno de los cerros como quien conoce el camino de memoria. Drones de vigilancia que llevaban días sobrevolando Caracas en silencio, cartografiando cada movimiento, cada guardia, cada puerta.

Plataformas de guerra electrónica que, antes de que sonara la primera explosión ya habían comenzado a apagar el país por dentro: comunicaciones cortadas, frecuencias militares intervenidas, el sistema nervioso de la defensa venezolana anestesiado sin que nadie notara el pinchazo; una arquitectura completa de guerra. No improvisada, no apresurada. Construida durante meses, ensayada en simulacros, afinada con la obsesión de quien sabe que el margen de error es cero. Cada aeronave tenía su función. Cada función tenía su ventana de tiempo.

Cada ventana se abría y se cerraba con la precisión de un mecanismo de relojería diseñado para no fallar. Porque la operación no estaba hecha para durar días ni para ocupar territorio. Estaba hecha para durar horas y decidir en minutos. Entrar, neutralizar, capturar, salir. Que cuando amaneciera en Caracas, ya todo hubiera ocurrido. Que el mundo despertara con el hecho consumado antes de tener tiempo de reaccionar, de condenar, de hacer algo al respecto.

Cronología de una guerra de 165 minutos

Lo que sigue es la reconstrucción más detallada disponible de las dos horas y cuarenta y cinco minutos que cambiaron la historia de América Latina, basada en las declaraciones del general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto; las conferencias de prensa del presidente Trump; testimonios de combatientes venezolanos; análisis de CSIS, SOF Support Foundation y Small Wars Journal; imágenes satelitales de Airbus, y datos de rastreo aéreo de Flightradar24.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

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