«¿Chama, ya te has hecho miliciana?», le preguntaron con sorna caribeña a una logopeda venezolana, carabobeña de Valencia (a dos horas de Caracas), durante las fracasadas jornadas de reclutamiento del chavismo. «¡Por supuesto! Para estar en primera fila y recibir con banderitas a los americanos», respondió con más ironía la joven, como si acabara de ver el Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga.
Por: Daniel Lozano – El Mundo
La anécdota, que choca de frente con las soflamas antiimperialistas del chavismo, refleja el verdadero estado emocional de un país que se mueve entre la esperanza y la expectación ante el inicio de la ofensiva Lanza del Sur. La última encuesta de DC Internacional ha confirmado otros sondeos previos, que no tienen nada que ver con los datos inventados que aporta Nicolás Maduro en sus plegarias televisivas.
El primer resultado que aporta la encuesta es concluyente. Ante la pregunta de si considera que el Gobierno de Venezuela es una organización narcoterrorista, el 90,89% contesta que sí. La siguiente interrogante repite parecida estadística: el 89,09% apoya las acciones que lleva adelante Donald Trump contra el chavismo.
En sentido contrario, Maduro ha usado los datos que le sirve en bandeja uno de sus asesores favoritos, Óscar Schemel, que le asegura cuenta con el 70% del apoyo nacional para ser presidente. El punto de partida de ambos son los datos suministrados tras el megafraude del año pasado, el mayor de la Historia de América Latina. El candidato opositor Edmundo González Urrutia obtuvo 7.400.000 apoyos, frente a los 3.300.000 de Maduro, pese a contar con todo el aparato de control social de la revolución. Y todo ello tras impedir el voto de casi seis millones de emigrantes en edad de hacerlo, lo que multiplicaría la ventaja de los demócratas.
Pero lo peor para Maduro en la encuesta de DC Internacional llega con la tercera pregunta, cuándo se cuestiona qué debería hacer Trump con respecto a Venezuela. La respuesta, de nuevo, resume el sentir nacional: el 48,24% de los venezolanos sueña con una operación de extracción que saque de su país a Maduro; al ministro de Interior, Diosdado Cabello, y al jefe del generalato, Vladimir Padrino López.
El 21,01% es incluso más directo: que EEUU bombardee los lugares en los que se ocultan los tres jefes del chavismo. Sólo el 6,31% hace suyas las palabras de Maduro para que «nadie se meta con Venezuela».
«En las calles de Venezuela no se habla de estos temas por temor a la represión. Pero, como demostró la primaria de 2023 y la presidencial de 2024, persiste en el país una enorme, y casi unánime, expectativa de cambio. Es una especie de mayoría silenciosa que vive su vida y que, aunque parece desconectada del tema político, aguarda una oportunidad, expectante, para participar en la caída de la dictadura más cruel que ha tenido el siglo XXI en América. La encuesta de DC Internacional, en pocas palabras, refleja el espíritu de los tiempos en nuestro país», puntualizó para EL MUNDO el analista Enderson Sequera.
La gran paradoja es que mientras nueve de cada 10 venezolanos tampoco creen en la falsa narrativa de que habrá una guerra civil en Venezuela si cae Maduro, en Washington y Nueva York se suceden las campañas millonarias de los lobbys que presionan por la continuidad del usurpador. Al precio que sea.
Los intereses son tas oscuros como el del petróleo de las multinacionales, comunes con los tenedores de bonos o de deuda. Una de sus grandes incorporaciones es Juan González, ex funcionario de Joe Biden, a quien la organización Human Rights Foundation acusa de mantener vínculos con acreedores de la deuda venezolana.
Desde el exilio se han criticado las apariciones interesadas del colomboamericano en CNN tanto como el último reportaje de The New York Times, una sorprendente pieza que pudiera estar firmada por cualquiera de los propagandistas de la dictadura. «Es un artículo difamatorio contra María Corina Machado, diseñado para perjudicar a un líder democrático que se ha enfrentado a un régimen criminal», resumió el internacionalista César Báez, tras repasar cómo el autor denomina presidente a Maduro (sin explicar porqué no es legítimo), que califica a Machado como «líder de facto» (a la fuerza) y que recoge las declaraciones del ultramoderado Henrique Capriles, que asegura fue marginado por la oposición.
La realidad de un pueblo contra los mecanismos de subsistencia de una dictadura. «En definitiva, la encuesta de DC Internacional muestra lo que los lobbies que pagan publireportajes en EEUU pretenden ocultar», sentenció Sequera.


