Juan Pablo Guanipa recuperó la libertad el domingo por la tarde y la perdió el domingo por la noche, pese a que se comportó como el líder democrático que Venezuela espera para romper sus nuevas cadenas. El número dos de la Plataforma Unitaria, pieza clave para María Corina Machado, habló serenamente de reconciliación, incluyó a los chavistas en el futuro nacional, arengó a la multitud, se subió a una moto, apoyó a las madres de los presos en el Helicoide y en Zona 7 de Caracas y publicó uno de sus famosos memes en redes sociales, de esos que tanto disfrutan los venezolanos.
Por: Daniel Lozano – El Mundo
Nada que le impidieran las medidas cautelares que le impuso el juez chavista al salir de prisión: presentación una vez al mes y prohibición de salida del país.
Por la noche, un escuadrón de los agentes de siempre se lo llevaron por la fuerza, en la primera acción violenta claramente gubernamental desde que el 3 de enero cayera Nicolás Maduro y comenzara el gobierno de los hermanos Rodríguez, tutelado desde Washington.
«No sabemos dónde está mi papá. No les gustó que saliera con esa fuerza, con esa gallardía, y se lo llevaron otra vez», denunció Ramón Enrique, hijo de Guanipa y su portavoz durante los nueve meses de encierro.
«Es incomprensible, caramba. No ha incumplido las medidas cautelares. Pero tampoco es comprensible el caso de Perkins Rocha», declaró con indignación el abogado defensor Omar Mora Tosta, confirmando que el abogado de Machado y dirigente de Vente Venezuela (VV) sufre arresto domiciliario, con presencia policial en su domicilio y un grillete electrónico en el tobillo.
Contra Freddy Superlano, cabeza visible de Voluntad Popular (VP), han adoptado medidas muy parecidas, una forma del régimen de señalar quiénes son los dirigentes opositores que más teme en un momento histórico de turbulencias sorprendentes.
«El régimen tiene terror porque sabe que esta fuerza es indetenible. Vuelven a secuestrar a mi amigo y compañero Juan Pablo, ¿por qué delito?», clamó Machado desde Washington, mientras exhibía una fotografía de Rocha con su grillete.
Compañeros de lucha y partido convocaron para la tarde una protesta en Maracaibo, ciudad natal de Guanipa, para exigir su liberación. Al cierre de esta edición se desconocía el paradero del dirigente, en «desaparición forzada», según denunció desde el exilio Edmundo González Urrutia, el ganador de las elecciones presidenciales de 2024.
La euforia que despertaron las casi 40 liberaciones del domingo, con esas caravanas de motocicletas que iluminaban la noche caraqueña en una estampa tan parecida a los mítines multitudinarios de la campaña electoral, asustó al chavismo y le forzó a desnudar, una vez más, su propia naturaleza. Con el secuestro ilegal de Guanipa, que la Fiscalía no pudo justificar con un par de comunicados, mandaba un mensaje adentro del país y de la dirigencia opositora, a la vez que calmaba el desconcierto entre sus radicales.
Distintos portavoces del chavismo reciclado, incluso algunos de sus aliados en las filas de la falsa oposición, hicieron correr la máxima de que Guanipa les estaba provocando y que incluso contaban con el respaldo de Washington para detenerle. «Han salido 897 personas (en realidad son en torno a 400) y no había pasado nada. Hasta que la estupidez ilustrada de algunos políticos creyeron que pueden hacer lo que les da la gana y embochinchar el país», desveló Diosdado Cabello, jefe de la represión.
Como si se tratara del jefe de un batallón impartiendo órdenes a sus tropas, el ministro de Interior deslizó que «si usted quiere quemar e incendiar el país, la justicia va a funcionar. No tenemos ningún complejo en decirlo», prometió.
En semejante escenario se retoma hoy martes el debate sobre la amnistía, después de que durante el fin de semana organizaciones acusadas previamente de distintos delitos hicieran escuchar sus voces dentro de la comisión parlamentaria. El Foro Penal, Provea y el Comité para la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) expresaron sus muchas dudas con una legislación que amenaza con dejar en la cárcel a los 175 militares presos y otros acusados de falsos delitos de odio y traición a la patria.
También está en juego el futuro de varios líderes en el exilio, como Machado, López y Julio Borges, cuyo regreso al país no figura en la hoja de ruta que construyen a la carrera la presidenta Delcy, su hermano Jorge desde la Asamblea Nacional y José Luis Rodríguez Zapatero, como su principal operador, tanto fuera como dentro del país.
Lo incomprensible del asunto es que todas esas medidas limitantes de libertad provisional que hoy sufren todos los excarcelados, en especial Guanipa, Rocha y Superlano, quedarían revocadas automáticamente con la ley de amnistía. Según adelantó Jorge Rodríguez, la nueva legislación se aprobará hoy martes en segunda discusión, lo que forzará que los 800 presos políticos que todavía permanecen encerrados recuperen la libertad antes de que acabe la semana.
La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) aprovechó la clausura de su asamblea plenaria para trazar las claves que debería conllevar la nueva legislación, desde la restitución de la independencia de los poderes públicos, en especial el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral (CNE) hasta «asegurar el control territorial del país por parte del Estado», un mensaje evidente a la presencia de las guerrillas colombianos en varios estados del país.
Junto a dirigentes de peso como Jesús Armas, Henry Alviarez, Dignora Hernández o Luis Somaza, también recuperó la libertad la hispanovenezolana Catalina Ramos, dirigente muy cercana a Machado. De esta forma son tres mujeres y tres hombres con doble nacionalidad, española y venezolana, que permanecen recluidos en las mazmorras chavistas. Se trata de Jorge Alayeto (en 2017), Ángela Expósito (2018), María Auxiliadora Delgado (2019), Karen Hernández y Fernando Noya (2020) y Uaiparu Guerere (2023), quienes acarician una libertad que nunca debieron perder.


