Lo que ocurre dentro del régimen no es una purga 

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Por equipo de política de Versión Final

“El Delcysmo” barre con el “madurismo” y se reposiciona en el poder. Imdat Oner, analista del Jack D. Gordon Institute y exdiplomático turco en Caracas, cuestiona la tesis de una supuesta purga revolucionaria y advierte: “Basta con observar el caso Betancourt. No conviene hacerse demasiadas ilusiones solo porque algunas de las figuras clave de Maduro estén siendo apartadas. Los rostros pueden cambiar, pero el sistema puede sobrevivir”, advierte. Antonio De la Cruz, de Inter American Trends, asegura que la interina entrega a figuras alejadas del mando actual para comprar buena voluntad en Washington sin desestabilizar el gobierno. Diosdado y Jorge Rodríguez se entregaron a la voluntad de la Casa

Por más que se rasguen sus vestiduras de falsos militantes del Socialismo del Siglo XXI, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y figuras de menor trascendencia como el diputado Jorge Arreaza, están más que nunca alineados con el tutelaje de Donald Trump en Venezuela, y el reciente retiro de las sanciones por parte del Departamento del Tesoro, en el caso del hermano de Delcy Rodríguez, y la exclusión de la lista de sancionados por Suiza del ministro del Interior y de quien fuera yerno de Hugo Chávez así lo evidencian.

Y aunque algunos sectores opositores quieran hacer ver que los “premios” que da Washington se vinculan con un supuesto desmontaje total del chavismo, la realidad es que la extracción de piezas guarda relación directa con Nicolás Maduro, pero no con la cúpula que asumió su relevo, con las banderas del entreguismo y la sumisión, disfrazada de supervivencia política.

Los Rodríguez eliminaron los  retratos de Maduro y Hugo Chávez de los diferentes despachos del gobierno, donde –a falta de altares- hoy se rinde absoluta pleitesía a Trump.

Imdat Oner, analista del Jack D. Gordon Institute y exdiplomático turco en Caracas desmonta esta tesis y lo hace con argumentos sólidos. “Esta suposición pasa por alto el panorama general. El ‘madurismo’ eventualmente muere a manos de Delcy y Jorge, pero en su lugar está surgiendo el ‘delcyismo”, advierte el politólogo en su cuenta de red social X.

Para Oner, la entrega de exfuncionarios corruptos a las autoridades estadounidenses, así como la destitución de funcionarios, cambios y otros movimientos en el tablero de Miraflores forman parte  del mismo sistema corrupto, sólo que resulta más afín a Estados Unidos.

Basta con observar el caso Betancourt. No conviene hacerse demasiadas ilusiones solo porque algunas de las figuras clave de Maduro estén siendo apartadas. Los rostros pueden cambiar, pero el sistema puede sobrevivir”, advierte.

Reposicionamiento

Uno de los movimientos más sonados, en el marco de la estrategia de los Rodríguez, se registró entre semana. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) suprimió los cuatro tribunales especiales con competencia en terrorismo que funcionaban en Caracas y traspasó los casos manejados por los mismos entre los juzgados de control ordinarios del país.

Los tribunales 30°, 49°, 52° y 13° en Funciones de Control, fueron disueltos. Formaban parte del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas. Los juzgados actuaban como tribunales especiales de primero, segundo, tercero y cuarto grado contra el terrorismo.

La medida contenida en una resolución aprobada por la Sala Plena y firmada por la presidenta del máximo tribunal, Caryslia Beatriz Rodríguez Rodríguez, tendría en teoría como objetivo principal evitar dilaciones indebidas, prevenir el uso excesivo de la figura penal de terrorismo y garantizar el debido proceso.

Con esta medida, a cara de Trump, bajan la guardia. Conceden.

Rubén Pérez Silva, abogado  constitucionalista, considera que la peor corrupción en Venezuela está enquistada en el sistema de justicia. “Los hermanos Rodríguez están sacando a los jueces de Maduro para sustituirlos por los de Delcy”, advierte.

A la pregunta de si  los Rodríguez están desmontando el poder chavista o reorganizándolo para consolidar su propio control del Estado, Antonio de La Cruz, presidente de Inter American Trends, afirma que la cooperación judicial con Washington podría estar cambiando los equilibrios internos del chavismo. “Los interrogatorios, los documentos financieros y el rastreo de activos pueden abrir nuevas vías de investigación, pero también plantean interrogantes sobre quiénes podrían caer y quiénes conservarán el poder”, señala también en sus redes sociales.

De la  Cruz aclara que si bien la salida de figuras clave, los movimientos dentro del aparato de seguridad y el control de instituciones estratégicas podrían redefinir el rumbo del interinato, no puede hablarse de una purga política sin evidencias.

El analista sostiene que desde la captura de Maduro el 3 de enero, Delcy Rodríguez gobierna con un problema clásico de las sucesiones autoritarias: la maquinaria que heredó fue construida por y para otro. No puede botar a todos sin que se le caiga el gobierno. No puede quedarse con todos sin que le hagan sombra. En el medio apareció Washington, con una oferta de cooperación judicial muy difícil de rechazar.

La tesis es incómoda y hay que decirla con cuidado. Lo que Estados Unidos presenta como una investigación de redes criminales puede funcionar, en la práctica, como una redistribución del poder en Caracas. Que sea deliberado es una hipótesis; que tenga consecuencias, un hecho que merece mirarse de frente”, sostiene.

Balance

En febrero, el diario español ABC publicó que Washington había pedido cooperación sobre nueve figuras del chavismo: Alex Saab, Raúl Gorrín, Nicolás Maduro Guerra, Walter Gavidia Flores, Tareck El Aissami, Samark López Bello, Pedro Luis Martín-Olivares. En esta lista, De la Cruz destaca que no hay solo funcionarios y resalta el rol de financistas, familiares, operadores de redes de seguridad.

Explica que todo sucesor autoritario enfrenta la misma contradicción, y no es otra que la necesidad de maquinaria, con la desventaja que el aparato le pertenece a otro.

Stalin la resolvió con terror; Fidel Castro, desplazando compañeros mientras concentraba el mando; la China de las campañas anticorrupción demostró que disciplinar y concentrar poder pueden ir de la mano. Ningún ejemplo calza perfecto con Venezuela y conviene no forzar las analogías. Pero todos apuntan a la misma pregunta: ¿cómo convierte un sucesor una estructura heredada en una que le obedezca a él?”, señala el experto en temas políticos.

De la Cruz asegura que Delcy Rodríguez realiza el cálculo quirúrgico al entregar a figuras alejadas del mando actual para comprar buena voluntad en Washington sin desestabilizar el gobierno.

Cabello es el caso más difícil. Mientras conserve estructuras de seguridad y redes políticas propias, ningún reordenamiento ministerial basta. Por eso la consolidación del interinato no se mide contando destituidos. Se mide respondiendo cuatro preguntas: ¿quién nombra a los reemplazos? ¿quién controla la inteligencia? ¿quién maneja el petróleo? ¿quién puede bloquear una orden presidencial? La salida de un peso pesado puede debilitar a su facción. O puede fortalecer a la facción vecina. En las purgas silenciosas, el que cae no es lo único que importa: importa quien recoge”, advierte.

El intercambio es claro. Washington obtiene información y resultados judiciales, pero Caracas preserva canales diplomáticos, oxígeno económico y margen interno. De la  Cruz, sin emargo, asegura que hay una trampa.

Mientras más dependa la normalización de decisiones tomadas en Washington, más difícil será venderla como recuperación de la soberanía. Mientras más estabilice al interinato, más urgente será la otra pregunta: ¿estabilidad para qué? Administrar bien un sistema no es lo mismo que legitimarlo”, resalta.

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