La idea que el presidente Gustavo Petro le planteó anoche al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, durante el Consejo de Ministros, anticipa posibles vicios y, según expertos, se acerca a una provocación a Estados Unidos, en medio de la reciente decisión de revocar su visa por haber incitado, en Nueva York, al Ejército estadounidense a desobedecer órdenes de la Casa Blanca.
Para enfrentar los grupos armados que delinquen en la región del Catatumbo – Eln y disidencias de las Farc-, el jefe de Estado propuso avanzar en un trabajo conjunto de inteligencia entre las Fuerzas Militares de Colombia y Venezuela.
“Ministro de Defensa, sin miedo, hay que articular inteligencia y acción de las Fuerzas Militares de Venezuela y las nuestras. Complicado, pero es básico para que esto se vuelva todavía mucho mejor”, insistió el primer mandatario.
Más allá de lanzar una idea al aire, analistas advierten el vacío de fondo de la propuesta que, como señala Walter Arévalo, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, es de doble filo.
“Desafortunadamente, si se quiere lograr avances operativos, es necesario compartir información con personas del otro lado de la frontera, quienes pueden observar los movimientos de los grupos ilegales desde otra perspectiva. Solo así es posible construir una visión conjunta sobre cuáles son las rutas de distribución, en qué ciudades tienen mayor impacto, qué organizaciones más pequeñas apoyan a estructuras delictivas mayores y, además, detectar qué agentes o autoridades del Estado podrían estar actuando en connivencia con esos grupos ilegales”, aseveró.
El ministro Pedro Sánchez ha negado en varias ruedas de prensa que exista comunicación con su homólogo venezolano, Vladimir Padrino. Esto quedó en evidencia el pasado 11 de agosto, cuando la atención estaba puesta sobre el disidente de las Farc señalado como uno de los cerebros del atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay —quien falleció tras permanecer dos meses hospitalizado—.
Ese día, el propio Sánchez confirmó que José Aldinever Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, cabecilla de la ‘Segunda Marquetalia’, había sido abatido por el Eln en un enfrentamiento cerca de la frontera colombo-venezolana, al avalar un comunicado emitido por esa guerrilla.
Por su parte, Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte, advirtió que —como en pronunciamientos previos de Petro— se desconocen detalles jurídicos y territoriales esenciales para comprender el alcance de esta medida, que el mismo presidente calificó como “complicada” y puede derivar en el sigiloso desplazamiento de intereses ajenos a la lucha contra los violentos.
“Tampoco se identifican con claridad las amenazas que se pretende combatir, en particular aquellas de carácter binacional. Y resulta problemático, considerando que hay evidencia clara de que sectores militares venezolanos mantienen coordinación con el Eln en el lado venezolano de la frontera”, señaló.
El académico precisó que uno de los lunares de la idea es que el gobierno colombiano podría compartir información de inteligencia con el ejército venezolano sin tener la certeza de que esa información no llegue a manos del Eln o, eventualmente, de otras estructuras armadas colombianas que delinquen en territorio venezolano, como la Segunda Marquetalia.
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