Durante décadas, el chavismo se sostuvo sobre la idea de que nada podía cambiar en Venezuela. Hoy, tras la caída de Nicolás Maduro, ese relato se ha resquebrajado y el país afronta una etapa decisiva. La líder opositora y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado sostiene que el proceso ya no depende del régimen, sino de una fuerza social acumulada durante años que, asegura, ha terminado por imponerse. En esta entrevista con La Gaceta, dibuja ese nuevo escenario, marca los tiempos de la transición y señala también a quienes han influido desde fuera: reivindica su sintonía con el presidente de VOX, Santiago Abascal, descarta un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y lanza un mensaje directo al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero: «La historia pondrá a cada uno en su sitio».
Por: Rebeca Crespo – La Gaceta de la Iberosfera
Pregunta. Voy directa al día más importante de la historia reciente de Venezuela, el de la caída de Nicolás Maduro. Aquel día se vivió como un desenlace inmediato. ¿Qué queda hoy de esa sensación? ¿Qué le transmiten los venezolanos?
Han pasado muchas cosas desde entonces. El régimen se ha visto obligado a iniciar un proceso de desmontaje de la estructura represiva, de su estructura de corrupción, y al mismo tiempo vemos que la naturaleza del régimen sigue siendo la misma y hacen todo lo posible para evitar que el proceso avance, lo cual no van a poder impedir, porque esto es una enorme represa que se ha estado llenando de aspiraciones, de sueños, de amor, de coraje, de organización durante años, de hambre, de libertad, y se ha abierto un orificio y esto es indetenible.
En ese proceso que está ahora mismo en marcha, ¿qué papel representa Delcy Rodríguez? ¿Es una figura de transición, una pieza de resistencia del régimen o una interlocutora inevitable? ¿Qué representa para usted?
Yo creo que es un instrumento subordinado, en este momento, a la Administración de los Estados Unidos. Está siguiendo instrucciones para llevar adelante estas políticas, que buscan desmontar los elementos represivos, de persecución, de tortura y del crimen en el país. Al mismo tiempo, se están incorporando mecanismos de control y auditoría por parte de la justicia internacional y de actores de diversa naturaleza —financieros, legales y de derechos humanos— dentro de un proceso que avanza en tres fases, tal y como ha planteado el Gobierno de Estados Unidos. Ese proceso desemboca en un escenario electoral en el que se van a legitimar todos los poderes en Venezuela, es decir, las autoridades legítimas.
¿Cuándo contempla que se produzca ese proceso electoral?
Esa es una pregunta medular que se hacen todos los venezolanos con razón. En primer lugar, hay una serie de aspectos técnicos que tienen que llevarse adelante, porque el sistema electoral en Venezuela está totalmente corrupto, entregado al régimen. Fue realmente una hazaña ciudadana extraordinaria haber logrado derrotarlos, como hicimos el 28 de julio del 2024, pero en ese proceso, por ejemplo, se le impidió votar a cerca del 40% de los venezolanos con derecho a voto, a los venezolanos que están en la diáspora, a los jóvenes que han cumplido 18 años. Entonces, hay que llevar adelante un conjunto de pasos que, si queremos un proceso secuencial perfecto, tardaría unas 40 semanas, es decir, unos nueve meses, pero hay que tomar la decisión política que arranca con la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral que sea creíble y confiable para todas las partes.
Desde aquel día, Nicolás Maduro está preso en Estados Unidos. Desde la cárcel, él insiste en que es el presidente legítimo. ¿Qué futuro político o judicial desea usted para él?
Quiero que se le aplique la justicia. La justicia que él y su régimen le negaron a los venezolanos.
En su visita a España se ha reunido con varias personas. No prevé hacerlo con el presidente del gobierno. De hecho, Pedro Sánchez ha asegurado que le ofreció una reunión, pero usted la descartó porque no la consideraba oportuna. ¿Por qué ha tomado esa decisión?
Lo he dicho de manera clara, como soy yo. Yo creo que cada cosa tiene su momento y yo todas las acciones que hago las paso por un filtro y es qué es lo que le conviene a lograr acelerar una transición ordenada en Venezuela. Y en este momento estoy concentrada en alinear todos los vectores de aquellos actores que quieren una democracia y una transición lo antes posible en nuestro país.
¿Qué influencia ha tenido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en que usted haya tomado esa decisión de no reunirse con Sánchez? Si es que la ha tenido.
Yo creo que al final cada quien rinde cuentas por sus propios actos y omisiones.
¿Qué le diría a Zapatero si le tuviese delante?
Yo le he enviado por medios públicos, porque nunca en mi vida he hablado con el señor Zapatero, un mensaje nítido. Los venezolanos tenemos derecho a vivir con democracia y libertad y hay intervenciones extranjeras que perjudican y obstaculizan ese proceso, pero al final la historia será implacable juzgando las distintas actuaciones, porque lo que podemos tener seguridad es que todo se sabrá.
¿Diría que es una especie de brazo político del régimen chavista en Europa?
Yo creo que tiene múltiples funciones y facetas y van más allá de lo político.
Sí que se ha reunido con el presidente de VOX, Santiago Abascal. ¿Qué le agradece y qué le pediría a partir de ahora?
Bueno, somos amigos de hace muchísimo tiempo y siempre le hemos agradecido la firmeza y la consistencia en llamar las cosas por su nombre y al régimen de Maduro como lo que es: una estructura criminal que le ha hecho un daño enorme, no solamente a Venezuela y a la región, a Iberoamérica, a Occidente; y lo que necesitamos es, ahora más que nunca, la potencia de todas las voces que hay. Amamos la libertad unida alrededor de la causa de Venezuela, porque la liberación de Venezuela va a tener unas olas expansivas increíbles, llevando verdad, justicia, prosperidad. Lo que más queremos es que regresen nuestros hijos a casa.
Se ha reunido también durante estos días con otros líderes políticos como por ejemplo la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Como usted, ella fue una de las primeras firmantes de la Carta de Madrid, la iniciativa de Foro Madrid contra el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.
Si hay algo que reconozco en Giorgia Meloni es la defensa de los valores de Occidente, y es algo que Foro Madrid ha planteado insistentemente. Y es evidente que ha habido actores transcontinentales que han intentado socavar las democracias liberales de este hemisferio. Y yo creo que llamar a las cosas por su nombre, advertirlas, incluso cuando suenan políticamente incorrectas, porque no todo el mundo se ha dado cuenta de los vínculos reales que hay por atrás, requiere un enorme coraje. Y al final la historia y la gente lo reconoce y lo valora.
¿Cuándo tiene previsto volver a Venezuela?
Tan pronto concluya las tareas que me propuse acometer estando fuera de mi país, que están muy avanzadas. Estamos construyendo toda esta fuerza con la gente, no solamente con los venezolanos, me ha emocionado mucho la actitud de los españoles que se me acercan y que nos dicen cómo viven y comparten esta causa, que es por la libertad y por lo tanto universal. De modo que yo siento que ya está muy cerca ese momento y lo anhelo con toda mi alma. Quiero regresar a mi país y acompañar a nuestra gente en lo que es esta etapa dura, pero al mismo tiempo luminosa, de lograr que se exprese la soberanía popular y que sea un momento de unión de toda la nación.
Si la transición avanza, ¿cómo le gustaría usted ser recordada dentro de diez años? ¿Como la dirigente que resistió, la que unió a la oposición, o la presidenta que reconstruyó el país?
Como una ciudadana que fue útil a su país, que sirvió con todas las acepciones de la palabra. Y que nuestra experiencia, errores y aciertos puedan inspirar a venezolanos de próximas generaciones a entender que la democracia y la libertad hay que defenderla y cuidarla todos los días de la vida.


