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Mafiosos con uniforme: Los choques entre la Guardia Nacional y el Ejército de Venezuela por negocios ilícitos en Guasdualito

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Hacía cuatro días una teniente de apellido Yépez había arrestado a nueve guardias nacionales en el Punto de Control Puente Lata, El Amparo, municipio Páez de Apure. Nada indicó que la situación desencadenara algo inusual a no ser que el 25 de noviembre, una comisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), llegó al Destacamento 353, ubicado en Guasdualito y se llevó detenidos al Teniente Coronel (GNB) Luis Fernando Reyes Salas y al Mayor (GNB) Vivas.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Las detenciones responderían a un enfrentamiento entre oficiales de la GNB y el Ejército por el incidente ocurrido en un punto de control. El régimen venezolano les permite a los militares funcionar con cierta libertad en lo que negocios ilícitos se refiere. En la Guardia Nacional ha imperado, desde hace muchos años, “el pote”, es decir, la recolección de dinero en los puntos de control, cuyo monto es mensualmente distribuido entre un determinado número de oficiales, que incluye a diversos rangos, incluyendo generales.

Algunos comandantes de la institución han negado la existencia del mismo, pero es la principal excusa para que desde el guardia raso hasta el oficial justifiquen así la extorsión en las alcabalas. Pues bien, basta con querer sacar a un militar del camino para que se active algunos de los expedientes contra el objetivo.

Ese sería el caso de lo ocurrido a los jefes del Comando de Guasdualito y a un grupo de Guardias Nacionales. Funcionarios de la DGCIM se aseguraron de filtrar las fotos de los sargentos, pero no así la del comandante; también un sonido donde un individuo explica lo ocurrido, aunque solo es parte de la historia.

Lo que es una realidad en la institución castrense es que en todos los componentes se sabe quién negocia qué, con quién, quién lo protege, así como las relaciones de compadrazgo, amistad y familiaridad. La historia de “El Pote” no es leyenda urbana, es una vergonzosa realidad, que implementa la GNB desde hace décadas; el cobro en los puestos de control se ha extendido a los otros componentes. No es la primera vez que la GNB y el Ejército presentan problemas por controlar el lucrativo territorio de las alcabalas.

Según el expediente TM14C-177-2022, cuando fueron presentados ante el Tribunal solo aparecen siete sargentos: los sargentos mayor de segunda Franklin José Rodríguez Evies, Julio César Cárdenas Bermúdez y Jhancarlos Omaña Chacón, así como los sargento mayor de tercera Jesús Iván Rojas Rivero, Anyelo Rafael Daza Quintero, Jean Carlos Berrueta Suárez y Rafael Simón Chacín Palmar. Todos enviados al anexo militar del Centro Penitenciario de Occidente (CPO) en Santa Ana del Táchira.

Por enfrentar al Ejército

Un individuo de Apure, que no aparece identificado, le reporta a otro lo que habría sucedido. Haciendo alusión a las fotografías de los sargentos detenidos asegura que “todos esos que salen ahí eran ‘los poteros’ de los puestos de Guasdualito. Los agarraron a todos”, dice aseverando que fueron comisiones de la DGCIM que llegaron en acción simultánea a los puestos de control.

Así les encontraron el dinero, “los libros donde anotaban a los que le entregaban la plata, a quiénes le entregaban plata”, mencionando que irían por los de El Nula.

Explica que eso ocurrió porque “ese comandante que se la tiraba de rudo agarró una camioneta del Ejército con medicina”, continuando el procedimiento y deteniendo al responsable. “El general del Ejército, que es un duro también, dizque lo llamó y le pidió que le hiciera la vuelta”, lo que el comandante no aceptó y causó el problema que llevó a que la DGCIM detuviera a “los poteros” y como consecuencia al comandante.

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