María Corina Machado, líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, ofreció una declaración contundente a medios colombianos desde su actual ubicación en Estados Unidos, donde se encuentra gestionando avances en el proceso de transición democrática en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y el establecimiento de un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
En sus declaraciones, Machado describió el momento actual como un “proceso inédito” y “una transición a la venezolana”, impulsado por la liberación progresiva de presos políticos que genera un efecto multiplicador de ánimo y valentía en la sociedad.
“Es como cuando tienes una represa y se abre un boquete que no para nadie, y en este caso es ansias de libertad”, afirmó, destacando que cada excarcelación fortalece a periodistas, activistas y ciudadanos.
La opositora enfatizó la influencia del contexto internacional, particularmente el respaldo del gobierno de Donald Trump. Subrayó que “no se puede estar con el crimen y la libertad”, refiriéndose al encuentro entre el presidente colombiano Gustavo Petro y Trump como clave para definir posiciones claras.
“Quien se oponga a la transición en Venezuela va a tener un costo político muy grande”, advirtió, recordando que más del 60-70% de los colombianos apoyan firmemente la democracia en el vecino país.
Grupos armados, cambios ministeriales y la figura de Delcy Rodríguez
Sobre grupos armados como el ELN y disidencias de las FARC, Machado señaló que mientras persista el control del régimen (o sus remanentes), estos mantienen facilidades de operación en territorio venezolano, aunque el escenario cambia aceleradamente.
Respecto a los recientes cambios ministeriales y la figura de Delcy Rodríguez, Machado los calificó como “rea-arreglos entre mafias” dentro de una estructura criminal que ha destruido la economía, las familias y se ha aliado con carteles y potencias como Rusia.
Insistió en que cualquier proceso debe partir del reconocimiento del mandato del 28 de julio de 2024, donde Edmundo González Urrutia es el presidente electo legítimo, y avanzar hacia la renovación de instituciones como el TSJ, el CNE y la Asamblea Nacional, cuya legitimidad actual rechaza por baja participación electoral.
“No hay punto medio. No se puede estar bien con Dios y con el diablo”.
Visión económica y rechazo a la impunidad
Machado se mostró dispuesta a contribuir en lo necesario para un avance ordenado, incluyendo eventuales encuentros con Delcy Rodríguez si sirven para definir un cronograma de transición, pero siempre sobre la base del reconocimiento del 28J y sin concesiones a la impunidad.
Propuso una economía abierta, competitiva y con reglas claras para atraer inversiones reales de empresas estadounidenses en sectores como energía, que demandan Estado de Derecho y seguridad jurídica. Rechazó cualquier “transición a la rusa” opaca y sin rendición de cuentas.
En cuanto a su salud y retorno, la líder opositora indicó estar “muchísimo mejor” tras revisiones médicas, alimentada por el apoyo emocional de los venezolanos. Expresó su deseo profundo de regresar pronto a Venezuela para acompañar la liberación de los jóvenes en centros de tortura y acelerar la transición desde dentro.
“Quiero volver lo antes posible una vez que termine de ejecutar las tareas por las cuales salí de Venezuela”.
Dirigiéndose a los venezolanos en Colombia, Machado destacó la complementariedad binacional y la necesidad de una “lucha binacional” por la democracia y la paz en ambos países.
“No hay paz y democracia en Colombia sin la paz de Venezuela”.
La declaración refleja un optimismo cauteloso pero firme en que la transición avanza con respaldo internacional, priorizando la liberación total de presos políticos, la reconstrucción institucional y el retorno de la inversión y la diáspora, sin permitir que remanentes del antiguo régimen mantengan control estructural.
Fuente: Declaración exclusiva a medios colombianos, febrero 2026.


