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Nicolás Maduro, el autócrata de un régimen aislado que no tenía intención de rendirse

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Nicolás Maduro llevaba meses esperando un ataque de Estados Unidos que le ha llenado de zozobra a él y a todos los que le rodean. Por primera vez desde que sucedió a Hugo Chávez al mando de Venezuela sentía que se encontraba en una situación de verdadero peligro y ante una posibilidad real de ser derrocado. Según ha anunciado Donald Trump, el presidente de Venezuela ha sido detenido y sacado del país este sábado junto a su esposa y madre de su único hijo, Cilia Flores. No tenía ninguna intención de irse por su propio pie.

El País

Estados Unidos ha atacado por sorpresa Venezuela. “Bombardearon unos cinco puntos. En Caracas, Aragua y Miranda”, explica por teléfono un alto mando chavista, cercano a Nicolás Maduro, que, pese a todo, momento mantiene la calma.

El presidente de Venezuela, antes de ser detenido, había dejado algo claro a su entorno: aquí nadie se rendía. Ha tenido que ser sacado a la fuerza por militares de Estados, siempre según la información de Donald Trump. Los que lo habían tratado en este tiempo aseguran que estaba dispuesto a llegar hasta el final y que no contempla un acuerdo con Washington que derive en su salida del poder. La posibilidad ni siquiera habaía estado encima de la mesa. Maduro gobierna en solitario Venezuela, en contra de lo que muchos piensan. El número 2 del régimen, Diosdado Cabello, ejerce una enorme influencia sobre todo el Gobierno y controla las bases chavistas, pero la última palabra la tiene siempre Maduro. No hay un poder compartido ni dividido, todo empieza y termina en él.

Ninguno de sus cercanos decía hasta hace unas horas valorar una negociación que iniciase con la condición de que el presidente de Venezuela debía irse. Jorge Rodríguez, su principal operador político, ha intentado llegar a acuerdos puntuales con la administración de Trump a través de Richard Grenell, enviado especial de la Casa Blanca para Misiones Especiales de Estados Unidos, pero todos los intentos han sido infructuosos.

Maduro y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, se han encargado en este tiempo de angustia de tener bajo control al ejército bolivariano. Las investigaciones internas han sido constantes para evitar cualquier tipo de alzamiento o rebelión. “Dudar es traición” es la consigna que se ha dado en todos los cuarteles, una frase que Diosado Cabello, por ejemplo, ha estampado en una gorra que usa para presentar su programa de televisión en la cadena pública.

El poder se concentra -o concentraba- en Maduro y lo ejercen no más de un puñado de personas de su máxima confianza. A Padrino y Jorge Rodríguez hay que sumar a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, hermana de Jorge, y a Cilia Flores, la primera dama. De ahí emanan todas las directrices de este régimen vertical, un Estado controlado en todos sus recovecos por chavistas leales a la causa.

Los que se han salido del guion han sido detenidos y encarcelados sin miramientos. Después de las elecciones de julio del año pasado, consideradas un fraude por organismos internacionales que han verificado las actas que presentó la oposición liderada por María Corina Machado, Maduro purgó a los jefes de la inteligencia militar y civil y se desató una ola de inspecciones en los cuarteles. Más adelante fue detenido alguien que hasta entonces había sido una persona de confianza a la que Maduro había elogiado en público, Pedro Tellechea, ministro de Industria y Producción Nacional. Nadie se encontraba a salvo de una posible depuración.

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