Por encima de cualquier otra cosa, esta premiación encarna la profunda solidaridad de los pueblos de Europa con el pueblo venezolano y su lucha por la recuperación de la democracia.
Por eso quiero agradecer al Parlamento Europeo por otorgarnos esta prestigiosa distinción, entre cuyos merecedores se encuentran figuras tan admirables como Nelson Mandela, Malala Yousafzai o Alexei Navalny.
Quiero agradecer sobre todo a María Corina Machado, una persona excepcional que con todo su talento político, su entrega absoluta y su espíritu indomable abrió el camino que transitamos actualmente, manteniendo viva la llama de la libertad en nuestro país.
Y quiero expresar también el agradecimiento, orgullo y la admiración que siento por mis compatriotas venezolanos, que con máximo civismo, coraje y determinación han enfrentado durante años, y siguen enfrentando, a un régimen que sistemáticamente viola los derechos humanos.
Mis compatriotas fueron los protagonistas de la gran gesta democrática que tuvo lugar el pasado 28 de julio. Aunque a millones se les impidió votar, los que sí pudieron hacerlo fueron capaces de superar toda clase de obstáculos. Y gracias a su valentía y organización, no sólo se pudo derrotar en las urnas a la dictadura, sino que también hemos podido probar esa rotunda victoria electoral.
Pero la lucha no ha concluido. El régimen persiste en bloquear el cambio político, incurriendo en más y más violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. En tres meses ha elevado la cifra de presos políticos de 300 a 2000, entre los cuales se encuentran personas discapacitadas, mujeres y niños.
Por eso los demócratas, dentro y fuera de Venezuela, debemos trabajar unidos para hacer cumplir el mandato soberano del pueblo venezolano.
Edmundo González Urrutia


