En una contundente declaración, el Pleno del Parlamento Europeo ha denunciado enérgicamente lo que describen como una escalada sistemática de violaciones de derechos humanos por parte de las autoridades cubanas. Con una mayoría abrumadora de 285 votos a favor, 172 en contra y 46 abstenciones, los eurodiputados han expresado su preocupación por el deterioro de la situación en la isla caribeña, que consideran una clara violación del acuerdo de diálogo político y cooperación entre la Unión Europea (UE) y Cuba.
Entre las graves preocupaciones planteadas se encuentra el aumento significativo del número de presos políticos, que según las cifras recientes alcanzaron la alarmante cifra de 1.066 en enero de 2024, representando un aumento de ocho veces desde 2018. Este dato ha llevado al Parlamento Europeo a calificar a Cuba como «la mayor prisión para los disidentes y activistas de Latinoamérica».
Además de exigir la liberación inmediata de todos los detenidos por ejercer sus derechos, los eurodiputados han solicitado que se retiren los cargos y se facilite el retorno de los exiliados. La resolución también ha puesto de relieve la preocupación por la existencia de trabajo forzoso en Cuba, afectando a diversos sectores de la sociedad, desde médicos hasta artistas, cuyos salarios son mayormente confiscados por el régimen.
Otro aspecto crítico señalado por el Parlamento Europeo es la falta de libertad religiosa, destacando la persecución sistemática de pastores evangélicos, sacerdotes católicos, imanes musulmanes y líderes religiosos de la santería yoruba. Esta situación, junto con la continua negativa a permitir visitas de eurodiputados a la isla, ha llevado a la Eurocámara a reiterar su llamado a la imposición de sanciones contra los responsables de las violaciones de derechos humanos en Cuba, incluido el dictador Miguel Díaz-Canel, quien es considerado como líder máximo de las fuerzas de seguridad.


