Jorge Rodríguez —presidente de la Asamblea Nacional del chavismo, psiquiatra de profesión, hermano de Delcy y uno de los operadores políticos más astutos y longevos del chavismo— ha dejado un sabor amargo entre quienes han sufrido durante décadas el autoritarismo, el fraude y la represión sistemática en “la entrevista que indigna” con el periodista Luis Olavarrieta.
En casi 45 minutos de diálogo «cordial» (publicado el 2 de marzo de 2026), Rodríguez despliega un repertorio de eufemismos y «confesiones» selectivas: admite «errores» que costaron vidas y libertades, habla de «sanar y perdonar» como si el perdón fuera un botón que se aprieta sin justicia previa, y suelta frases que, lejos de ser humildes, destilan un cinismo descarado.
Rodríguez abordó temas como la reconciliación nacional, la revisión de leyes controvertidas, la recuperación económica y el futuro electoral promoviendo un supuesto «nuevo momento político» de apertura y diálogo. Sin embargo, estas declaraciones representan una estrategia de lavado de imagen del chavismo, con eufemismos que minimizan la gravedad de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, el fraude electoral y el autoritarismo estructural.
Como si nunca hubiese sido parte del chavismo.
Las declaraciones más controvertidas extraídas de la conversación: confesiones veladas y maniobras para perpetuar el control del poder sin cambios reales cargadas de un altísimo cinismo ruedan por todo el internet y deja incrédulos a todos los que conocen la verdadera historia.
- Admisión implícita/explícita de fraude electoral en el pasado (lo más grave para la mayoría opositora)
La frase: “Nosotros somos un poco malos perdedores, pero ustedes son pésimos ganadores” (refiriéndose a las elecciones presidenciales recientes).
Esto se interpreta como una confesión velada de que no aceptaron una derrota (es decir, que robaron o manipularon el resultado cuando perdieron). Para opositores, esto valida todo lo denunciado desde julio 2024 en adelante: actas falsas, CNE controlado, represión post-electoral. Es lo que más indigna porque toca el núcleo de la ilegitimidad del poder actual. - “Se cometió un error que debe ser enmendado” + “en algunos casos de personas privadas de libertad se cometieron errores”
Admite arbitrariedades y detenciones injustas (incluyendo presos políticos), pero lo minimiza como “errores” aislados en vez de política de Estado represiva:
-No asume responsabilidad plena ni pide perdón directo a las víctimas.
-No menciona liberación total ni cese de persecución.
-Suena a lavado de imagen sin consecuencias reales (mientras siguen habiendo detenciones y exiliados). - Promesa de “elecciones de consenso” y “proceso de reinstitucionalización” para que “todo el mundo se sienta tranquilo” al convocarlas
Esto genera enorme desconfianza: implica que no habrá elecciones limpias mientras no haya acuerdo previo con el chavismo (es decir, ellos deciden las reglas y condiciones). Opositores lo ven como maniobra para eternizar el poder disfrazada de “diálogo”, sin tocar temas clave como CNE independiente, observación internacional plena, inhabilitados liberados, etc. - “Sanar y perdonar es la prioridad” + amnistía (más de 5.600 beneficiados según él)
-Amnistía selectiva o trampa (beneficia a represores y delincuentes comunes, pero no resuelve DDHH estructural).
-Uso cínico del perdón para blanquear al régimen sin justicia ni reparación a víctimas.
-Intento de imponer “reconciliación” unilateral mientras mantienen control total. - Reconocimiento de que la expropiación de Agroisleña “fue un error” y debió buscarse solución consensuada
Admite fracaso en una de las políticas emblemáticas que destruyeron la producción agrícola y generaron hambruna. Grave porque valida el colapso económico causado por el modelo, pero lo dice sin asumir indemnizaciones ni devolución de propiedades. Para muchos es “demasiado poco, demasiado tarde”. - Revisión de la Ley contra el Odio y elementos que “tienen que revisarse” + discurso de “nuevo momento político” con respeto a prensa independiente
Puro maquillaje: la ley sigue vigente, hay censura histórica, cierres de medios, bloqueos y persecución. Prometer “apertura” sin desmantelar el control comunicacional es considerado hipocresía o estrategia de imagen. - Temas económicos y recuperación (mejora de ingresos, salud, educación, servicios)
Un cliché del chavismo: porque se percibe como propaganda repetida sin sustento real. Nadie cree en “recuperación” mientras el modelo sigue igual y sin cambios estructurales.
En resumen, desde una visión opositora crítica, lo más escandaloso y grave es la admisión (aunque eufemística) de que no supieron “perder” las elecciones + la minimización de la represión como “errores”.
Todo lo demás se lee como operación de relaciones públicas para humanizar al chavismo, ganar tiempo y dividir a la oposición en un momento de aparente “agotamiento emocional” post-crisis.
Un intento de lavado de imagen del chavismo en un «nuevo momento político», con promesas de apertura y revisión de leyes.


