El primer oficial del Ejército de los Estados Unidos que se declaró abiertamente como transgénero y su esposa fueron imputados por armar un plan para brindar información médica confidencial sobre miembros del ejército estadounidense al gobierno ruso.
Por: La Derecha Diario
El aclamado por la prensa en el pasado, Jamie Lee Henry, y su esposa, la anestesista Anna Gabrielian, fueron imputados por un jurado popular de Baltimore este jueves, acusados de divulgar ilícitamente información confidencial de los soldados del ejército para ayudar a Rusia en la guerra que está librando contra Ucrania.
Según los fiscales de la causa, la pareja se reunió el mes pasado con un diplomático ruso y le ofrecieron información médica de los soldados que se encuentran viviendo en Fort Bragg, el hogar de la unidad de élite del ejército conocida como Delta. Pero el diplomático era un agente encubierto del FBI que había interceptado sus conversaciones y en el momento en el que le mostraron la información confidencial, los arrestó.
La pareja transexual acordó reunirse con el agente encubierto en una habitación de hotel el pasado 17 de agosto, donde le confesaron su admiración por Rusia y su intención de unirse al bando ruso para combatir en la guerra, una decisión extraña dado que el Ejército ruso no permite que homosexuales que muestran públicamente su tendencia sexual (como los transgéneros) sean parte de sus filas.
Gracias a las políticas de género impulsadas por Biden, Henry tenía acceso a información confidencial sobre los soldados de Fort Bragg. Varios meses atrás, la Casa Blanca divulgó una circular que impide que se le nieguen pedidos de información sobre su base militar a los soldados homosexuales en el Ejército.
Según se lee en el expediente, en una segunda reunión, el militar transgénero le proporcionó al agente información sobre cinco pacientes que estaban siendo tratados en las instalaciones militares, mientras que su esposa reveló información médica de un veterano para que la inteligencia rusa la explote a su favor.
En total, la pareja brindó en la reunión el historial médico de un total de 5 personas, entre los que se encuentran un empleado del Departamento de Defensa, un veterano retirado del Ejército, el cónyuge de un veterano del Ejército y el cónyuge de dos veteranos ya fallecidos.
Por divulgar la información de salud confidencial de los soldados, la pareja se expone a un máximo de 10 años de prisión si son declarados culpables, más otros 5 años en prisión accesorios por la gravedad de los cargos que se les acusa.


