El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica ha tomado el control efectivo de las funciones clave del gobierno de Irán en un contexto de extrema inestabilidad política.
El desplazamiento de la administración liderada por Masoud Pezeshkian ocurre mientras la incertidumbre sobre la situación y el paradero del líder supremo Mojtaba Khamenei persiste, consolidando a los mandos militares como los verdaderos protagonistas del poder, según reveló el medio Iran International.
Mientras Donald Trump afirma que Washington negocia con “un nuevo presidente” menos radicalizado -sin mencionar su nombre-, en las últimas jornadas, el mando del IRGC ha neutralizado la capacidad de la presidencia para designar altos funcionarios.
El jueves pasado, los intentos de Pezeshkian de nombrar un nuevo ministro de inteligencia fracasaron cuando el comandante Ahmad Vahidi ejerció presión directa e impidió cualquier avance, informó Iran International.
Ninguno de los postulantes propuestos, incluido el exministro Hossein Dehghan, recibió aval. Vahidi declaró que, ante la situación de guerra, los puestos de liderazgo más delicados seguirán bajo administración y supervisión del IRGC por tiempo indefinido.
Esta maniobra ocurre en abierta contradicción con el mecanismo político establecido en Irán, donde los presidentes eligen a sus ministros de inteligencia tras recibir la aprobación del líder supremo.
Sin embargo, Iran International explicó que la ausencia prolongada de Khamenei ha otorgado al cuerpo militar la facultad de bloquear la promoción de candidatos presidenciales y fortalecer así su control sobre el aparato de seguridad nacional.
Un “consejo militar” formado por altos oficiales dirige ahora las decisiones políticas centrales y mantiene un férreo cordón de seguridad en torno a Mojtaba Khamenei, según fuentes consultadas por Iran International. El presidente Pezeshkian ha solicitado reiteradamente un encuentro urgente con Khamenei en los últimos días, pero todas las peticiones han sido ignoradas y no ha habido contacto alguno, conforme a la información divulgada por el medio.
La pregunta clave sobre la coyuntura iraní radica en si la salud y la situación personal de Mojtaba Khamenei han detonado el reordenamiento interno y el empoderamiento del IRGC. Las autoridades militares han bloqueado el acceso del gobierno a Khamenei y restringido el flujo de informes sobre la situación nacional.
Mientras tanto, una crisis sin antecedentes afecta el círculo íntimo de Khamenei. Un sector promueve la destitución de Ali Asghar Hejazi, figura influyente del área de seguridad en la oficina del líder supremo. El origen de este enfrentamiento se remonta a la oposición explícita de Hejazi a una eventual sucesión de Mojtaba Khamenei, basada en la presunta falta de cualidades para el liderazgo y su advertencia contra la herencia dinástica en la cúspide del poder, tesis que expuso ante miembros de la Asamblea de Expertos.
Hejazi habría argumentado que el ascenso de Mojtaba consolidaría la hegemonía absoluta del IRGC y excluiría definitivamente a las instituciones civiles.
Además, durante la primera semana del actual conflicto, medios israelíes informaron que Hejazi fue objetivo de un ataque aéreo en Teherán, aunque informes posteriores confirmaron su supervivencia.
El avance del IRGC sobre el ejecutivo y la reconfiguración del círculo de poder en Irán reflejan el alcance de la crisis institucional, marcada por una puja interna en la que los altos mandos militares han relegado a los representantes políticos y han establecido un control directo sobre la toma de decisiones estratégicas.


