Se acabó el reinado de José David Cabello en el Seniat

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Durante casi 20 años, José David Cabello Rondón fue una de las figuras con mayor permanencia dentro de la estructura de poder del chavismo. Su salida del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), anunciada por Delcy Rodríguez, representa el cierre de una etapa en uno de los organismos que, bajo su administración, fue señalado por sectores empresariales y opositores como una herramienta de presión política y económica.

La Patilla

Hermano de Diosdado Cabello, uno de los dirigentes más influyentes del régimen, José David asumió el control del Seniat en 2008 y sobrevivió a múltiples cambios internos durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Mientras ministros, vicepresidentes y altos funcionarios entraban y salían del aparato oficialista, él permaneció al frente de la institución encargada de la recaudación tributaria, las aduanas y la fiscalización de empresas en todo el país.

Con el paso de los años, gremios comerciales y dirigentes opositores denunciaron que el organismo dejó de ser únicamente una autoridad tributaria para convertirse en un mecanismo de intimidación contra sectores críticos del chavismo. La administración de Cabello fue cuestionada por operativos de fiscalización, cierres temporales, multas y sanciones que, según sus detractores, golpearon especialmente a comerciantes y empresarios considerados adversarios políticos.

Uno de los episodios más recordados ocurrió durante la campaña presidencial de 2024, cuando el Seniat quedó nuevamente bajo la lupa por una serie de cierres de establecimientos que habían prestado servicios a María Corina Machado y Edmundo González durante sus recorridos por Venezuela. Hoteles, restaurantes, posadas y pequeños comercios fueron clausurados después de recibir a líderes opositores o a sus equipos, una práctica que fue denunciada como una represalia política.

Aquellos procedimientos se repitieron en varios estados del país y generaron una ola de críticas dentro y fuera de Venezuela. Mientras el chavismo defendía las actuaciones como simples fiscalizaciones administrativas, opositores denunciaban que las sanciones formaban parte de un patrón de persecución destinado a generar miedo entre quienes brindaran cualquier tipo de apoyo logístico a la campaña opositora.

El poder acumulado por José David dentro del Seniat también fue objeto de cuestionamientos por parte de sectores que acusaron al organismo de ejercer una presión excesiva sobre la empresa privada en medio de años de crisis económica. Empresarios denunciaron discrecionalidad en algunos procedimientos y un clima de incertidumbre frente a las inspecciones fiscales.

Sin embargo, pese a las denuncias acumuladas durante años, Cabello logró mantenerse como una pieza fija dentro del engranaje chavista. Su permanencia convirtió al Seniat en uno de los espacios asociados al círculo de influencia de la familia Cabello dentro del aparato estatal venezolano.

La decisión de Delcy no representa una salida completa de José David Cabello del poder. El dirigente chavista fue reubicado como presidente de Petroquímica de Venezuela (Pequiven), otra empresa estratégica vinculada al sector industrial y de hidrocarburos, mientras Román Maniglia asumirá ahora la conducción del Seniat.

El movimiento ocurre en un momento de reacomodos internos dentro del chavismo y pone fin a una de las gestiones más prolongadas dentro de una institución pública venezolana. Tras casi dos décadas, el organismo tributario inicia una nueva etapa sin el hombre que concentró su dirección desde los tiempos de Chávez.

Para sus críticos, la salida del menor de los Cabello del Seniat simboliza el cierre de un ciclo marcado por el uso del poder fiscal como herramienta de control. Para el chavismo, se trata únicamente de una reorganización administrativa. Lo cierto es que termina una era de casi 20 años en una de las instituciones más temidas por comerciantes y empresarios venezolanos.

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