Las elecciones parlamentarias del 25 de mayo de 2025 en Venezuela podrían haber registrado una participación históricamente baja, si se confirman las proyecciones del periodista Eugenio G. Martínez (@puzkas). Según sus estimaciones, basadas en mediciones independientes, la participación nacional podría haberse situado entre un 15% y un 19%, (entre 85% y 81% de abstención) lo que reflejaría un notable desencanto con el proceso electoral.
Tomando como referencia el Registro Electoral (RE) de 21,392,464 votantes, esto podría traducirse en un rango de entre 3.1 millones y 3.9 millones de electores que habrían acudido a las urnas, una cifra que, de ser cierta, sería inferior a los 3.6 millones de votantes (27% del RE) de 2005 y los 6.3 millones (31%) de 2020.
El contexto político podría explicar estas cifras: en las zonas opositoras, la participación habría sido de apenas un 5% a un 9% hasta las 4:00 p.m., mientras que en los bastiones chavistas se habría ubicado entre un 17% y un 20%, lo que podría evidenciar una marcada polarización. Factores como la desconfianza en el sistema electoral, tras las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024, y el boicot promovido por sectores opositores como María Corina Machado y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), podrían haber influido en este escenario.
Además, comentarios en redes sociales sugieren escepticismo, con usuarios especulando sobre posibles maniobras para extender el horario de votación. De confirmarse estas proyecciones, las elecciones de 2025, que incluyen por primera vez al disputado territorio de Guayana Esequiba, podrían profundizar la crisis de confianza en el sistema democrático venezolano.
Según Eugenio Martínez, a menos de dos horas del cierre legal de los comicios, reportó que la participación podría situarse por debajo del 19%, un dato que, de confirmarse, sería inferior al 27% registrado en 2005, cuando 3.6 millones de electores votaron de un total de 13.3 millones inscritos en el Registro Electoral (RE) de ese año.
El análisis de Martínez, basado en mediciones independientes, revela una profunda polarización en el comportamiento electoral. En los centros tradicionalmente opositores, la participación osciló entre un 5% y un 9% hasta las 4:00 p.m., mientras que en los bastiones chavistas se situó entre un 17% y un 20%. Proyecciones más conservadoras, compartidas por el mismo periodista, sugieren que la participación podría caer incluso al 15%, lo que equivaldría a apenas 3.1 millones de votantes, un número que refleja el creciente desencanto de la población con el proceso electoral.
Contexto de desconfianza y boicot opositor
Estas elecciones se llevaron a cabo en un contexto de profunda crisis política, exacerbada por los eventos posteriores a las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024, donde Nicolás Maduro se proclamó ganador en medio de acusaciones de fraude por parte de la oposición. Líderes opositores, como María Corina Machado, han llamado al boicot de los comicios, calificándolos de «una farsa impuesta por Maduro». Esta postura ha sido respaldada por varias coaliciones opositoras, incluyendo sectores de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que enfrenta divisiones internas tras la salida de figuras como Omar Barboza.
Por otro lado, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) también anunció su abstención en febrero de 2025, alegando la falta de «garantías electorales» y acusando al gobernante PSUV de manipular los procesos electorales. La percepción de un sistema electoral poco transparente se ha visto reforzada por eventos como la retirada de Smartmatic en 2018, una empresa que había participado en elecciones venezolanas pero que dejó de operar en el país al no poder garantizar la validez de los resultados.
Mientras tanto, el gobierno de Maduro ha intentado proyectar una imagen de normalidad. El pasado 19 de mayo, las autoridades anunciaron haber desmantelado un supuesto complot terrorista que planeaba atacar a los votantes durante la jornada electoral, arrestando a 21 venezolanos y 17 extranjeros. Sin embargo, estas afirmaciones han sido recibidas con escepticismo por sectores de la oposición, que las ven como una estrategia para justificar medidas represivas.
Un panorama electoral desolador
Los datos históricos proporcionados por Martínez en su hilo en X muestran una tendencia clara de disminución en la participación electoral. En las parlamentarias de 2020, votaron 6.3 millones de personas (31% del RE), mientras que en 2005, el año con menor participación hasta ahora, lo hicieron 3.6 millones. Si las proyecciones para 2025 se cumplen, con entre 3.1 y 3.9 millones de votantes, estas elecciones marcarían un nuevo mínimo en la historia reciente del país.
A medida que se esperan los resultados oficiales, el país permanece en un estado de incertidumbre. Las elecciones de 2025 no solo determinarán la composición de los 277 escaños de la Asamblea Nacional, sino que también podrían profundizar la brecha entre el gobierno y una población cada vez más desencantada con el proceso democrático. Para muchos venezolanos, la pregunta no es quién ganará, sino si el sistema electoral podrá recuperar alguna vez la confianza perdida.


