El Parque Nacional Canaima, patrimonio mundial de la humanidad, atraviesa una grave crisis ambiental y de destrucción. Así lo denuncia SOS Orinoco en su más reciente informe incluido en la 11° edición del World Heritage Watch Report.
Se documenta cómo la minería ilegal, los incendios forestales, la expansión de especies invasoras y el turismo sin control han degradado de forma acelerada esta joya ecológica venezolana en las últimas dos décadas.
La situación es crítica. Canaima ocupa el segundo lugar entre las 173.461 áreas protegidas más irremplazables del mundo, según se citó en el informe. Aun así, está siendo devastado por una combinación de amenazas nuevas y otras ya conocidas que han alcanzado proporciones alarmantes, mientras persiste la inacción del Estado venezolano y el silencio de las autoridades ambientales.
“La situación de Canaima sigue deteriorándose. Los incentivos económicos pesan cada vez más que los esfuerzos de conservación, lo que agrava el declive del parque”, agregó.
La minería ilegal en Canaima aumentó 1.300%
La minería ilegal dentro de los límites del parque ha aumentado. Según imágenes satelitales y seguimiento de campo, la superficie intervenida aumentó de 122 hectáreas en el año 2000 a 1.582 hectáreas en 2023, lo que representa un crecimiento de más de 1.300%. Esta expansión se agravó desde la creación del Arco Minero del Orinoco en 2016.
En el último año, la huella minera dentro del parque creció en 73 hectáreas y se identificaron cinco nuevos sitios mineros y dos expansiones en zonas previamente intactas.
En total, según el informe, existen ya 129 emplazamientos mineros activos dentro de Canaima, sin contar las balsas de dragado que son más difíciles de detectar por satélite. A esto se suman 24 nuevos enclaves mineros en la zona de amortiguamiento, una franja no legal de 10 kilómetros fuera del parque, más acentuado en el suroeste.
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