Tarek William Saab reactiva la persecución política: Guanipa es el nuevo objetivo del régimen

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A tan solo 48 horas de unos comicios regionales y parlamentarios ampliamente rechazados por la comunidad democrática nacional e internacional, el régimen de Nicolás Maduro ha vuelto a demostrar que su verdadera campaña electoral es contra la oposición, no por el voto libre. Esta vez, el blanco ha sido el exdiputado Juan Pablo Guanipa, figura destacada de la Plataforma Unitaria Democrática, detenido en la madrugada del viernes en circunstancias que recuerdan a las prácticas represivas más burdas de las dictaduras del siglo XX.

En un comunicado publicado en redes sociales, el fiscal general designado por la ilegítima Constituyente, Tarek William Saab, calificó a Guanipa de “peligroso conspirador” y lo acusó de liderar una supuesta red dedicada al sabotaje electoral y vinculada —sin pruebas— al narcotráfico y a actos de terrorismo. El guion es conocido: criminalizar, aislar y silenciar a quienes se oponen al poder absoluto del madurismo, en un país donde la justicia ha sido degradada a instrumento de persecución política.

Las acusaciones contra Guanipa, al igual que los cargos lanzados por el ministro de Interior y vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, carecen de sustento verificable y llegan en un momento donde el régimen intenta desesperadamente maquillar como elecciones lo que no es más que una operación de control territorial, sin garantías ni supervisión independiente.

El patrón es evidente: mientras la Plataforma Unitaria denuncia con fundamento que los comicios del 25 de mayo son una farsa sin condiciones para la participación democrática, el régimen responde con cárcel, censura y montaje judicial. A Guanipa se le niega su legítimo derecho a la actividad política, y se pretende sembrar miedo entre quienes aún levantan la voz.

Este nuevo atropello no solo demuestra el carácter represivo del Estado venezolano bajo Maduro, sino que reafirma que no hay camino electoral creíble sin libertad de expresión, sin garantías para los candidatos opositores y sin el fin de la represión sistemática.

La comunidad internacional, los defensores de derechos humanos y los medios libres tienen el deber de alzar la voz ante este nuevo intento de imponer el silencio por la fuerza. Juan Pablo Guanipa es un preso político más en una larga lista de venezolanos que se niegan a rendirse ante la tiranía.

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