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Terrorífico testimonio del “Gocho” Azuaje: La paliza a los presos políticos es tan grande que se les desprende la piel

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El líder campesino e ingeniero venezolano, Carlos Alberto Azuaje, describió este jueves la tortura sistemática con bates de béisbol dentro de las cárceles venezolanas después de su liberación tras más de un año de detención.

La Patilla

«Caí detenido en Barcelona, Estado de Anzoátegui, Barcelona. Allá, pues me cargaban como un trofeo, tanto como la policía, la guardia, Cicpc, Sebin, Dgcim. Bueno, desde allá empiezan los interrogatorios. Me llevaron al tribunal de Anzoátegui, el cual se declara incompetente para mi caso. Automáticamente, pues igualito me iban a llevar hacia Caracas, hacia El Helicoide. En El Helicoide, pues pasé varios días durmiendo esposado en el piso, comiendo esposado, haciendo mis necesidades esposado. Y, bueno, días difíciles de interrogatorio y luego me colocan en una celda, donde durante cinco meses no tuve comunicación con mi familia, ni con el abogado, ni mucho menos derecho a la visita. Son cinco meses desaparecido. Luego ya los cinco meses, pues me permiten comunicarme con la familia», relató Azuaje en el programa Tiene Sentido transmitido en YouTube junto a los moderadores Enler García y Norexa Rompapas.

«Dos meses después, me llevan a hacerme la preliminar, que la preliminar debió ser a los 45 días, pero lo hicieron fue meses después. Cuando me llevan a los tribunales, les digo a la juez, bueno, primero la juez hace una llamada, porque hacen telemática para Barinas, donde estaba el tribunal que me acusaba. La juez de allá de Caracas le dice a la de Barinas que solo son 30 segundos en videollamada y lo demás lo hacen en llamada normal porque ya no tenía saldo. Luego de eso, pues empieza la preliminar como tal, me leen los cargos, conspiración internacional por haber agarrado plata del imperio norteamericano para recorrer el país con María Corina, traición a la patria, incitación al odio y, bueno, y pare de contar. En ese momento le digo a la juez que en algún momento la iba a ver con el uniforme que yo cargaba, por delitos contra la humanidad y que son delitos que no prescriben. La juez de Caracas se molestó, en conjunto con la de Barinas y la misma gente del Sebin, entre los cuales figura el director de El Helicoide, Heiker Almeida, y un funcionario alias Sánchez, pero su apellido original es Morón, quienes se confabularon y decidieron enviarme El Helicoide a una cárcel de castigo. Ahí fue cuando llegué a Yare III», señaló.

«En Yare III a los presos, todos los presos cuando llegan, independientemente que vengan de otra cárcel, ellos dicen que para que se adapten a la cárcel y se porten bien al nuevo sistema, le dan una paliza. Luego que le dan la paliza al preso, lo colocan en un cuarto donde pudieran caber unas cinco personas. Colocan 20 personas ahí para que no puedan sentarse, para que tengan que estar obligatoriamente parados por el espacio. El área de ventilación que tenían le colocaron una lámina de acero soldada para que quedara el espacio muy reducido y entrara poco oxígeno. Ahí las personas se desmayan. Cuando piden ayuda para agarrar aire, lo sacan, le dan una paliza con unos bates que tienen nombre de ‘Acetaminofén’, ‘Tu amigo’, ‘Derechos humanos’, todos esos bates tienen nombre», describió Azuaje.

«Pude ver cómo la paliza que le dan a los presos es tan grande que a veces el cuero de la nalga, la grasa, le cuelga. Se ve como las torturas que le hacen a los presos. Algunos lo pueden guindar hasta por cinco días en una cerca aguantando sol. No importa que le dé cáncer en la piel. Se viven cosas, cosas horribles en Yare III que creo que, comparado con los campos de concentración de (Adolf) Hitler, no hay nada que los diferencie, porque es el mismo terror. En Yare III, recuerdo que había que acostarse a las siete de la noche porque, si escuchaban un ruido hablando entre presos, sacaban a todos los de la celda y les daban una paliza», denunció.

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