El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que utilizará el petróleo obtenido a través del reciente acuerdo con Venezuela para reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo de su país, a la que acusó al expresidente Joe Biden de haber “vaciado prácticamente”.
“Una de las cosas que voy a hacer con el petróleo venezolano es llenar las Reservas Estratégicas Nacionales que, por culpa del dormilón Joe Biden, han quedado prácticamente vacías. El proceso de ‘llenado’ comenzará muy pronto, y es un regalo de Venezuela para el pueblo de Estados Unidos. ¡Gracias!”, escribió el mandatario en su red Truth Social.
Un acuerdo que otorga a EEUU el control de más de una quinta parte del crudo venezolano
El mensaje llega un día después de que los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela anunciaran un acuerdo que le da a Washington una participación en las vastas reservas petroleras venezolanas, calificado por el propio Trump como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”. Según trascendió, Estados Unidos y un operador privado no identificado en Venezuela conformaron una nueva compañía con derechos sobre yacimientos petroleros aún no explotados por un plazo de 100 años, que involucra el desarrollo de 17 campos con un potencial probado de 65.000 millones de barriles y que podría atraer inversiones por 100.000 millones de dólares, con más de 209.000 millones de dólares en impuestos para Caracas.
El acuerdo, negociado —según Trump— por el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, le otorga a Estados Unidos el 55% de la producción efectiva de la nueva compañía, entre participación accionaria y derecho a comprar petróleo a precio de costo. Ese crudo se destinaría, según un funcionario estadounidense no autorizado a hablar públicamente sobre el tema, tanto a la reserva estratégica como a las fuerzas armadas de Estados Unidos —el mismo destino que Trump confirmó este domingo en su mensaje—.
Rodríguez defiende el acuerdo mientras crece el rechazo interno
La presidenta encargada ofreció una declaración oficial desde Caracas, Venezuela, el 29 de agosto de 2026.
La mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el acuerdo como un paso hacia la recuperación económica del país y la modernización de su industria petrolera. En un discurso televisado el domingo por la noche, insistió en que la soberanía de Venezuela está garantizada y afirmó que las reservas petroleras “dejarán de ser una estadística inerte y fría para convertirse en soluciones concretas”, entre ellas viviendas. Según había informado el sábado, el acuerdo tendrá una vigencia de 25 años, con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios, y agradeció públicamente a Trump y a Rubio por el esfuerzo para alcanzarlo.
No todos en Venezuela recibieron la noticia de la misma manera. El profesor de Harvard Ricardo Hausmann, ex ministro de Planificación venezolano, calificó el pacto de “vergonzoso” y sostuvo en redes sociales que “los venezolanos no van a respetar este acuerdo ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense lo va a tomar en serio, porque saben que no va a durar”, al cuestionar además la legitimidad de Rodríguez para comprometer al país en ese tipo de pactos. El sábado, un grupo de militantes chavistas había protestado en el centro de Caracas contra la presencia estadounidense en el país y exigido la liberación de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Reacciones divididas en el Congreso estadounidense
En Washington, el acuerdo también generó reacciones encontradas entre legisladores de ambos partidos. El senador republicano Bernie Moreno, de Ohio, lo calificó de histórico: “Si fuera por los demócratas de Washington, Maduro seguiría en el poder, el petróleo venezolano estaría yendo a China a mitad de precio, y el pueblo de Venezuela seguiría siendo robado por un régimen corrupto”, escribió en redes sociales.
Desde la vereda opuesta, el senador demócrata Tim Kaine, de Virginia, sostuvo que Trump siempre estuvo detrás del petróleo venezolano y calificó el episodio de “corrupción a escala épica”, mientras que su par Chris Van Hollen, de Maryland, acusó al presidente de haber “puesto en riesgo a nuestros militares para conseguirle petróleo venezolano a sus amigos multimillonarios”.
Persisten, además, numerosas dudas sobre los detalles del acuerdo: no se conoce la identidad del operador privado venezolano, ni qué proporción del 55% que recibirá Estados Unidos corresponde a participación accionaria y cuál a derecho de compra a precio de costo. Tampoco está claro quién financiará las inversiones necesarias en infraestructura, ni cómo reaccionará la industria petrolera estadounidense: Chevron, la única petrolera de EEUU que opera actualmente en Venezuela, y Exxon Mobil declinaron hacer comentarios sobre el anuncio.


