El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que su administración mantiene conversaciones directas con el gobierno cubano, en medio de una agravada crisis económica y energética que ha llevado a la isla a ser descrita por el propio mandatario como “una nación fallida”.
En declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, Trump afirmó: “Cuba es, ahora mismo, una nación fallida… Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Tengo a Rubio hablando con Cuba ahora mismo, y definitivamente deberían llegar a un acuerdo porque es una verdadera amenaza humanitaria. Tenemos muchos cubanoamericanos maravillosos, y estarán muy felices cuando puedan regresar y saludar a sus familiares…”.
El secretario de Estado, Marco Rubio —de ascendencia cubana y figura clave en la política hacia La Habana—, estaría al frente de estos contactos, según reiteró el presidente. Las declaraciones se producen tras semanas de intensificación de la presión estadounidense, incluyendo un bloqueo efectivo al suministro de combustible procedente de Venezuela y amenazas de sanciones a terceros países que intenten proveer petróleo a Cuba.
La situación en la isla se ha deteriorado notablemente: escasez de combustible ha paralizado el transporte, generado apagones prolongados, impedido el despegue de aviones comerciales (con aeropuertos reportando pistas congestionadas por aeronaves varadas), acumulación de basura en las calles por falta de camiones recolectores y cierres intermitentes de escuelas y servicios básicos. Medios independientes y residentes han comparado la crisis con “Gaza sin bombas”, destacando el impacto en la población civil.
Trump enfatizó que el camino pasa por un “acuerdo” que, según fuentes cercanas a la administración citadas por Bloomberg y The Economist, podría centrarse inicialmente en reformas económicas, apertura a empresas estadounidenses y alivio humanitario, sin exigir de inmediato un cambio de régimen político. En entrevistas recientes, Rubio ha descrito el modelo económico cubano como fallido y ha insinuado disposición a explorar ayuda humanitaria condicionada.
Sin embargo, persisten dudas sobre la profundidad de las negociaciones. Reportes de The New York Times y Drop Site News indican que no existen conversaciones sustantivas de alto nivel confirmadas por fuentes cubanas o estadounidenses independientes, y algunos funcionarios sugieren que las afirmaciones de Trump podrían reflejar información proporcionada por Rubio para generar presión diplomática y, eventualmente, justificar un endurecimiento mayor si La Habana no cede.
En la comunidad cubanoamericana y en redes sociales, las reacciones han sido mayoritariamente escépticas o críticas. Muchos exiliados y activistas rechazan cualquier diálogo que no implique el fin definitivo de la dictadura comunista, temiendo que concesiones económicas o humanitarias prolonguen la permanencia del régimen. “No queremos diálogo ni engaños estilo Obama, no aceptamos nada más que el fin de la tiranía”, resumió un usuario en X (antes Twitter) en respuesta al anuncio presidencial.
Por su parte, el gobierno cubano ha mantenido silencio oficial sobre los supuestos contactos directos, aunque funcionarios han reiterado que las dificultades económicas responden principalmente al embargo estadounidense y no a fallos internos.
La administración Trump, que en su primer mandato endureció sanciones y revirtió partes del acercamiento Obama, parece combinar ahora máxima presión con una puerta abierta a negociaciones pragmáticas. Analistas advierten que el resultado podría definir no solo el futuro de Cuba, sino también la influencia de potencias como China y Rusia en el hemisferio.
.@POTUS: "Cuba is, right now, a failed nation… We're talking to Cuba right now. I have @SecRubio talking to Cuba right now, and they should absolutely make a deal because it's really a humanitarian threat. We have a lot of great Cuban Americans, and they're going to be very… pic.twitter.com/5Fslli5ukx
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) February 17, 2026


