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Un exdiplomático norcoreano revela los tentáculos del espionaje de su régimen en América Latina

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El exdiplomático norcoreano en Cuba Lee Il-kyu, que desertó hace dos años a Corea del Sur, dijo a Efe que Pionyang utiliza sus embajadas en América Latina para influir en las instituciones, buscar aliados contra sanciones y acoger espías, mientras sus funcionarios recurren al contrabando para sobrevivir.

El Nacional

Nacido en 1972, Lee posee un amplio conocimiento sobre las operaciones de Corea del Norte en América Latina. Sirvió entre 2011 y 2023 en Cuba, donde fue subdirector de asuntos de América Latina y viajó con frecuencia a países vecinos.

Fue también consejero de asuntos políticos de la Embajada norcoreana en Cuba, el segundo cargo más alto, lo cual lo convierte en uno de los desertores diplomáticos de mayor rango de Corea del Norte.

Sanciones y espionaje

«Corea del Norte, debido al tema de las armas nucleares y de derechos humanos, está prácticamente aislado», dijo Lee, quien explicó que en América Latina existen países «atacados por Occidente en el tema de derechos humanos. Y entonces ellos cooperan (con Pionyang)», señaló en entrevista con Efe en Seúl.

Antes conocido como Ri Il-gyu, Lee afirmó que Pionyang busca cooperar con gobiernos afines para evadir sanciones e influir ideológicamente en las instituciones.

El régimen norcoreano apoya a partidos políticos de izquierda, y mencionó como ejemplo al Partido del Trabajo en México y a otras formaciones latinoamericanas donde tiene “bastante incidencia”.

«En el caso de derechos humanos, Cuba tiene mucha influencia… coopera pronunciándose a favor de Corea del Norte o absteniéndose cuando se delibera imponer sanciones», afirmó.

Entre 2008 y 2020, Cuba votó en contra en seis ocasiones sobre resoluciones que abordaban violaciones de derechos humanos en Corea del Norte, según Cadal (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina).

El desertor norcoreano, hoy miembro del Consejo Asesor para la Unificación Pacífica de Corea, aseguró que Corea del Norte también usa sus embajadas para actividades de espionaje.

«Corea del Norte tiene muchos espías que están actuando con el título de diplomáticos», afirmó.

Según Lee, Cuba, Venezuela y México son puntos clave para los enviados norcoreanos por sus vínculos ideológicos o ubicación estratégica.
«México tiene frontera con Estados Unidos», añadió, y dijo haber escuchado de espías que logran infiltrarse en EE UU, aunque admitió no conocer detalles.

Contrabando

Los diplomáticos norcoreanos no ganan lo suficiente y por ello recurren al contrabando para obtener ingresos, aprovechando que sus valijas diplomáticas no se revisan.

«Meten los (puros) habanos y se los llevan (…) En Cuba los consiguen a 50 dólares la caja y lo venden a 1.000 dólares afuera», explicó.

«Todos (los diplomáticos) están metidos en esos negocios», aseguró, y añadió que en el extranjero tienen más libertad que en Corea del Norte, incluso pueden formar amistades con extranjeros y consumir contenidos culturales surcoreanos, algo severamente castigado en su país.

Una deserción de alto nivel

Lee recibió la Condecoración Kim Jong-un en 2016 por su papel en la recuperación del buque Chong Chon Gang, detenido en Panamá, y en 2018 encabezó la delegación que recibió al presidente cubano Miguel Díaz-Canel en Pionyang, donde conoció a Kim Jong-un y conversó brevemente con él.

Abandonó su carrera por su rechazo a un régimen “donde uno nace y muere con el mismo destino”, y por el deseo de ofrecer un futuro mejor a su familia.

Su historia aparece en sus memorias tituladas El Kim Jong-un que yo vi, publicadas en Japón y próximas a editarse en español e inglés.

«En Corea del Sur puedo escoger mi trabajo… aquí al menos no tengo miedo de morir de hambre. Estoy feliz cuando veo a mi familia feliz», concluyó.

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