Vía El Impulso
Aunque existen las fases de estabilización, recuperación y transición, ésta debe tener fecha de su proceso, la cual debe llevarse a cabo cuando ya no haya presos políticos y exista la garantía de unas elecciones supervisadas por instituciones internacionales.
Tal es el criterio de Wilfredo Páez Gallardo, politólogo y profesor universitario, quien al ser entrevistado por El Impulso manifiesta que Venezuela puede convertirse en ejemplo para el fortalecimiento de la democracia no sólo en el continente americano sino en todo el mundo.
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¿Hay un nuevo orden internacional, considerando que ya Rusia tiene casi cuatro años de haber desatado una guerra contra Ucrania para apoderarse de parte de su territorio, China no oculta su intención de apropiarse de Taiwán y Estados Unidos ha decidido aplicar la doctrina Monroe ante la intromisión económica y militar de las otras potencias en nuestro continente?
Ciertamente ese nuevo orden internacional lo están imponiendo esas tres potencias económicas, a las cuales nada les ha costado hacer una geopolítica mundial. De esa forma se han deslastrado de todos los esfuerzos, planes y proyectos que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial para mantener un ambiente de paz bajo la guía de la Organización de las Naciones Unidas. Eso ha sucedido porque la democracia en el mundo está en agonía Además de Rusia y Bielorrusia en Europa, China encabeza el autoritarismo en Asia. En total hay 59 regímenes autoritarios sobre la mayoría de la población mundial, en la cual debemos incluir a China en donde políticamente impera una dictadura de un solo partido y en lo económico mantiene un capitalismo salvaje. Rusia, desde el año 1,917 apenas tuvo un respiro democrático con Mijail Gorbachov La democracia verdadera es representada por Noruega y en nuestro continente sobresale Estados Unidos con su democracia imperfecta, según análisis de The Economist. Y el hecho más grave es que la ONU ha venido cediendo a lo que se conocen como los países de izquierda, violadores de los Derechos Humanos y en los cuales los poderes e instituciones están secuestrados. Hasta ahora no se han tomado en cuenta países como los del Medio Oriente y de la India, donde existen las mayores desigualdades sociales. Es un tema complejo la realidad que vive el mundo en este momento.
El tutelaje que ejercieron los Estados Unidos sobre Japón, desde el 2 de septiembre de 1.945 hasta el 28 de abril de 1952 bajo la conducción del general Douglas Mc Arthur y transformó totalmente ese país, podría ser el ejemplo para Venezuela con el equipo encabezado por el Secretario de Estado, Marco Rubio, designado por el presidente Trump el tres de enero de este año?
El tutelaje de Japón se produjo después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, que se produjeron por los demanes militares con la venia del emperador y los resultados son conocidos porque el país ha alcanzado una proyección mundial en su economía. Lo ocurrido en Venezuela, según el gobierno estadounidense, está relacionado con la seguridad de su territorio y la salud de su gente por las relaciones venezolanas con regímenes enemigos de los Estados Unidos y el crimen organizado, incluyendo el Tren de Aragua. En cuanto al interés por adquirir el petróleo venezolano es porque los mayores socios comerciales de aquel país son los del mundo árabe, el cual sigue siendo un polvorín.
¿Qué nos puede decir acerca del tiempo que se requiere para que haya una transición completa en Venezuela?
No es posible pensar en una transición completa para establecer una democracia respetable, en la que cada uno de los poderes sea autónomo, independiente y eficaz. Si recurrimos a la historia, la transición más cercana, la de Panamá, después que fue llevado preso el dictador Noriega a los Estados Unidos por el delito de narcotráfico, duró casi diez años. Conociendo el pragmatismo de los estadounidenses y del presidente Trump, primero se van a ocupar de resolver el problema de la producción petrolera no sólo porque ellos la necesitan sino porque la crisis económica venezolana es muy severa y con un dólar que ya superó los 350 bolívares es difícil que la mayoría de nuestra población pueda sentir alivio. El pueblo venezolano puede resistir el tiempo que sea para que haya una verdadera transición porque ya lleva más de un cuarto de siglo resistiendo las dificultades económicas para sobrevivir y existe casi un tercio de esa población fuera del país tratando de ayudar a sus familiares. Se necesita, realmente, un cronograma que precise la forma como se están llevando a cabo las tres fases: estabilización, recuperación y, lógicamente, transición.
¿Qué es lo más preocupante?
Que todavía no se haya dicho cuánto tiempo va a durar el proceso de transición. Es necesario que se diga que la transición va a durar tantos meses o si pasará más de un año. De lo contrario, se seguirán violentando todas las normas internacionales, no se respetarán los Derechos Humanos y se continuará ganando tiempo en ir cambiando la estructura política gubernamental, haciéndose cambios de funcionarios de un cargo a otro, y manteniéndose, como hasta ahora, un clima de incertidumbre. El señor Trump tiene la oportunidad inmensa de convertirse en ejemplo de presidente de los Estados Unidos para el mundo al lograr que Venezuela se convierta en un país desarrollado y democrático. No puede pensar como Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden, a quienes no les importaban los países vecinos. Por supuesto, deben respetarse los tratados internacionales. Y si se está pensando en el crecimiento de la producción petrolera de Venezuela debe considerarse que ya para 1998 Venezuela producía unos tres millones de barriles diarios y contaba con el mejor personal especializado en la industria. De haberse mantenido la política de ese tiempo y la forma como Pdvsa desarrollaba sus planes, hoy se estaría superando la producción de siete u ocho millones de barriles diarios, porque las reservas del país son las mayores del planeta. Pero, de acuerdo con las cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, en vez de haber crecido fuimos hacia atrás y llegó un momento en que ni siquiera se producían 250 mil barriles diarios. Hoy día no llega al millón de barriles. Los cinco millones que está adquiriendo Estados Unidos del Medio Oriente pueden ser suministrados, si se hacen las inversiones necesarias, en pocos meses, según los entendidos en la materia. Pero, lo más importante es que haya democracia plena en Venezuela para que tanto la producción petrolera como los demás rubros de la economía se fortalezcan con las reglas claras que deben existir.
¿Es Venezuela en este momento un laboratorio político para el mundo?
Totalmente. Lo que suceda en Venezuela permitirá fortalecer la democracia no sólo en nuestro continente, sino en el mundo, porque se podrán restablecer los poderes y garantizar a la población todos sus derechos sin temor a ser atacado por las fuerzas de seguridad cuando tenga que manifestar en la calle.
Dicen voceros del gobierno que el país está en paz, pero nada dicen de la existencia de los colectivos, que andan armados y sembrando el terror en las calles.
Tiene que haber un desarme total y, sobre todo, liberar a todos los presos políticos. Deben ser cerradas todas las cárceles en las que han estado sometidos a prisión y vejámenes los presos políticos. No excarcelarlos y obligarlos a comparecer a tribunales, porque no se les está dando su libertad. Y no basta con remover funcionarios en la administración pública, tiene que haber elecciones generales.
¿Se pueden hacer elecciones transparentes, que garanticen el respeto al derecho de elegir, acabar con la práctica de inhabilitaciones y que las actas sean mostradas públicamente?
Como ya dije, hay que poner fecha a la transición porque este pueblo ha demostrado que, aunque se pretenda falsear la realidad, el 28 de julio del 2024 demostró que quiere un cambio en la conducción del país.


