En uno de los momentos más emotivos de su intervención ante un grupo bipartidista de senadores estadounidenses en el Capitolio, la líder opositora venezolana María Corina Machado compartió su experiencia personal de riesgo extremo durante su huida de Venezuela, destacando el rol decisivo del apoyo estadounidense en su supervivencia.
“No estaría aquí hoy —y probablemente ni siquiera estaría viva— de no haber sido por el apoyo que recibí de su país. Estuve perdida en medio del océano durante cuatro horas, con olas de casi dos metros, y sufrí una fractura en la columna vertebral. En un momento pensé que no lo iba a lograr”, relató Machado, según el hilo oficial difundido por la Vocería de Venezuela.
La dirigente hizo referencia directa a su salida clandestina de Venezuela en diciembre de 2025, cuando, para asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo, atravesó el mar Caribe en una pequeña embarcación pesquera bajo condiciones meteorológicas adversas. Fuentes cercanas confirmaron entonces que la fractura vertebral se produjo durante esa travesía marítima hacia Curazao, en medio de mar agitado y olas altas que pusieron en peligro su vida.
Machado cerró este relato con una declaración de compromiso inquebrantable: “Y lo volvería a hacer una y otra vez. Siento un profundo honor de que me escuchen. Estoy inmensamente agradecida a Dios por ser venezolana y por formar parte de esta generación”.
Este pasaje personal, que estremeció a los presentes en la reunión —incluidos senadores republicanos y demócratas—, humanizó su liderazgo y reforzó su mensaje de gratitud hacia Estados Unidos. La líder opositora subrayó que, sin esa asistencia clave durante su escape, probablemente no habría sobrevivido para continuar la lucha por la democracia en Venezuela.
El episodio, ocurrido en el contexto de su huida para recoger el Nobel —otorgado en 2025 por su defensa de la libertad y los derechos humanos—, se ha convertido en símbolo de los riesgos asumidos por la oposición venezolana frente a la represión del régimen anterior.
Con esta anécdota, Machado no solo agradeció el respaldo recibido, sino que reafirmó su determinación: el sacrificio personal no detendrá su compromiso con la transición democrática y el futuro libre de Venezuela.


