Morfema Press

Es lo que es

DBuford

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaron este domingo que ambas partes alcanzaron un nuevo acuerdo comercial, a pocos días de la fecha límite del 1 de agosto para la imposición de aranceles.

El pacto establece un arancel del 15% para la mayoría de los productos europeos que ingresen a EE. UU., una tasa significativamente inferior al 30% que Trump había amenazado imponer a uno de los principales socios comerciales de Washington.

Es un acuerdo muy poderoso, es un acuerdo muy grande, es el más grande de todos los acuerdos”, declaró Trump junto a von der Leyen, tras el encuentro en Turnberry, Escocia.

Además de los aranceles, el bloque de 27 países se comprometió a comprar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense y a destinar 600.000 millones de dólares adicionales en inversiones dentro de EE. UU., por encima de los niveles actuales. Trump afirmó también que la UE adquirirá “cientos de miles de millones de dólares” en equipos militares estadounidenses, aunque no precisó cifras exactas.

Por su parte, von der Leyen calificó el pacto como un “buen acuerdo, enorme y fruto de duras negociaciones”.

El anuncio pone fin a semanas de incertidumbre en Bruselas, donde se preparaban para un escenario sin acuerdo que habría activado un paquete de contramedidas arancelarias y la posible aplicación del “Instrumento Anticoerción”, considerado la “bazuca comercial” de la UE.

Desde Irlanda, el primer ministro celebró el entendimiento, destacando que “aporta claridad y previsibilidad a la relación comercial entre la UE y EE. UU.”, aunque advirtió que los nuevos aranceles encarecerán el comercio bilateral.

En 2024, el comercio de bienes y servicios entre ambas potencias superó los 1,97 billones de dólares, con un superávit comercial de unos 50.000 millones de euros a favor de la UE, según datos del Consejo Europeo.

El acuerdo, que muchos observadores consideran un hito para la segunda administración Trump, marca el inicio de una nueva etapa de estabilidad en las relaciones económicas transatlánticas, pese a que se anticipan ajustes para diversos sectores afectados por los aranceles.

Vía DDC

El plan de atraer a miles de turistas rusos ha fracasado, los que van a la Isla salen decepcionados y sus denuncias se viralizan en redes sociales.

Los resultados alcanzados por la industria turística cubana en el primer semestre del 2025 han sido catastróficos. La industria se ha desplomado un 61,67% en comparación con el 2019, año previo a la pandemia.

Este resultado, junto al quiebre de la matriz energética, son dos de los fracasos más grandes que ha tenido el Gobierno de continuidad de Miguel Díaz-Canel. El desplome acelerado que han tenido sus principales mercados emisores ha puesto a la Habana al borde el colapso.  La caída del mercado canadiense (41,.03%) —principal mercado emisor de turistas a Cuba—, el declive del segmento de cubanos residentes en el exterior (60,56%) y el desplome de los cinco principales emisores europeos (Alemania (77,96%); Francia (79,83%); España (67,08%); Italia (78,61%) y Reino Unido (90,68%), muestran cuan profunda es esta debacle.

Aeropuertos a oscuras y en mal estado, con baños sin agua, sin papel sanitario, con una higiene deficiente, sin aire acondicionado y con un pésimo servicio al cliente y una escasa oferta comercial, ciudades en ruinas, hoteles casi sin turistas y con un pésimo servicio, son la imagen que hoy muestra una industria donde se han hecho las principales inversiones del país en los últimos diez años, por encima de otros sectores estratégicos que necesitaban una inyección de capital para su revitalización.

Lo que fuera definido como la locomotora de la economía se ha convertido en el fracaso más grande que ha tenido la revolución después del de la Zafra de los Diez Millones de la industria azucarera en 1970, que catapultó al célebre comandante en jefe como un pésimo estratega económico.

Con el resto de las industrias prácticamente destruidas y el desplome del turismo, el país prácticamente se ha quedado sin ingresos. El declive que ha tenido la industria en la etapa post pandemia, junto a otros desaciertos económicos, ha llevado al país al borde de la quiebra total. Las estrategias puestas en marcha para revitalizar la industria turística han sido un fracaso. El propio Gobierno reconoce las fallas internas del sistema, que ha generado el embotellamiento de los llamados encadenamientos productivos asociados a la industria, los cuales sufren las deudas impagas, los mecanismos de conciliación fallidos y una política de precios que no estimula el sector productivo que tiene en el limbo financiero a más de 55 formas de vinculación con el turismo por la falta de pagos y la propia incertidumbre financiera.

La ola prometida de turistas rusos es una fantasía

El turismo ruso es una novela de ficción, se ha desplomado un 15% en comparación con 2019. El plan de atraer miles de turistas rusos ha fracasado, los que viajan a la Isla no repiten y se van decepcionados. Las decepciones de los turistas rusos se viralizan en las redes sociales. Algunos se quejan de que se sienten como billeteras andantes, pues sienten la sensación de que todo el mundo le quiera sacar plata, desde las mucamas del hotel, los taxistas y los vendedores que se encuentran en la calle.

La estrategia de priorizar el turismo ruso a costa de apoyar a Rusia en su genocida invasión a Ucrania le está pasando factura a la economía del país. Los planes de inversiones rusas se han quedado en el limbo como alguna vez se quedaron las inversiones chinas en hoteles y en campos de golf. Toda una novela de ficción que todavía espera por su puesta en escena.

Los estrategas que apostaron por esta estrategia no contaron con la dinámica de los mercados ni con el bolsillo de los propios rusos. Un viaje de ida y vuelta le cuesta a un turista ruso alrededor de 900 dólares si es comprado con anticipación. Sin embargo, si el turista ruso decide viajar a otros destinos más codiciados por ellos y más atractivos, los costos de boletos aéreos son mucho más económicos. Por ejemplo, si viajan a Estambul el costo es de 130 dólares ida y vuelta. Si viajan a Dubái el costo es aproximadamente de 270 dólares.  Si viajan a El Cairo el costo del pasaje ronda los 400 dólares.  

Las aerolíneas de bajo costo rusas no vuelan a Cuba, mientras que la caída del tráfico turístico significa que los vuelos que se dirigen a la Isla suelen estar medio vacíos y, por consiguiente, las aerolíneas se ven obligadas a subir los precios para evitar pérdidas.

Declive de los ingresos

La industria turística cubana ha tenido un profundo declive de sus ingresos en los últimos seis años. No solo las sanciones han tenido impacto en la industria. Otros factores externos e internos han sido demoledores también. La pandemia y la mala planificación de las inversiones en el sector han sido factores de peso importantes en esta debacle. Además, hay que sumar el deterioro en la oferta, la caída de la calidad de los servicios, la salida del país de miles de empleados calificados y de decenas de agencias de viajes y turoperadores, así como una disminución considerable de líneas aéreas internacionales volando al país. Los datos estadísticos de arribo de turistas al país así lo demuestran. Al cierre de 2019 el país recibió 4.276.478 turistas, mientras que en 2024 la cifra de arribos alcanzó 2.203.182 turistas, para un declive del 48,5%.

Por otra parte, la crisis multisistémica que vive el país ha contribuido a dañar la imagen de Cuba como destino turístico. Los apagones de más de 20 horas diarias, el deterioro físico de las viviendas y las calles, la falta de transporte, las dificultades en el abasto de agua, la crisis sanitaria que se observa por la acumulación de basura en las calles de las ciudades, el deterioro de los servicios de salud, el aumento de la delincuencia y la inseguridad en las calles han hecho que decenas de turoperadores hayan borrado a Cuba como destino turístico en su cartera de ofertas a los turistas.  

Como resultado del impacto de estos factores la industria turística cubana presenta un bajo índice de ocupación hotelera del 25%. La que fuera bautizada como la locomotora de la economía cubana presenta un brutal estancamiento que nos hace recordar el descalabro que ha tenido la industria azucarera cubana, ya hoy prácticamente inexistente. Todo apunta que la industria del ocio en la Isla va por el mismo camino. Los ingresos han caído considerablemente en los últimos seis años. De 3.185 millones de dólares en 2019 han caído a 1.068 millones en 2024, lo cual representa un declive de un 66,45%.

Las estadísticas oficiales cubanas muestran que los principales mercados emisores de turistas a Cuba han caído estrepitosamente. Su declive ha mantenido una tendencia creciente y sostenida, lo cual augura años muy difíciles para la industria turística cubana. Salir del empantanamiento en el que se encuentra en la etapa post pandemia va a ser muy difícil en las actuales condiciones.

Los números son irrebatibles. Canadá como país emisor de turistas hacia Cuba decreció un 23,14% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses de 2025 el declive del mercado canadiense ya alcanza un 41,02% en comparación con igual periodo de 2019. Esto significa un aumento de 18,05% en comparación con 2024. Esto sin duda es un aceleramiento del declive del principal mercado emisor de turistas a Cuba.

El segundo mercado emisor de turistas a Cuba, los cubanos residentes en el exterior, es el segmento de mercado que más dinero deja en las arcas del sector. Este segmento declinó 52,82% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses de 2025 el declive ha sido de 60,55% en comparación con igual periodo de 2019, esto significa un aumento del declive en 7.73%. Este resultado muestra que la tendencia al declive no se ha detenido, sino que se ha incrementado.  

El segmento de los cinco principales emisores europeos (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido) decreció un 66,30% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses del 2025 el declive alcanzó un 77,45%, en comparación con igual periodo de 2019. Esto representa un aumento del declive en 11,15%. Este resultado muestra que la tendencia al declive sigue aumentando.

Los resultados de los primeros seis meses del año muestran claramente que la industria turística cubana está viviendo el peor momento de su historia. El profundo declive de sus tres principales segmentos de mercado emisores (Canadá, 41,02%; cubanos residentes en el exterior, 60,55%; y los cinco principales mercados europeos, 79,66%) reflejan la decadencia de la industria en la Isla y auguran un gran problema financiero para el país para los próximos años, pues no se avizora una recuperación de la industria en el corto plazo, sino todo lo contrario.  

Conclusiones

El desplome de la industria turística parece seguir los pasos del camino al fracaso que ha tenido la industria azucarera. La fuerte crisis interna por la que atraviesa el país, y la mala gestión de la industria son lastres muy pesados que han deteriorado fuertemente la imagen de Cuba como destino turístico. Ninguna turoperadora de respeto va a promover un destino que es un verdadero infierno. Nadie va a pagar miles de dólares fruto de un sacrificado ahorro para ir a tirarlos a un país donde nada funciona y, lejos de ir a buscar un rato apacible junto a sus familiares para desconectar de la rutina diaria, dirigirse al encuentro de las experiencias más sórdidas y caras que haya podido imaginar jamás.

Las malas experiencias de turistas canadienses, rusos y de otras nacionalidades, incluso de los propios cubanoamericanos cuando visitan la Isla se han hecho virales en las redes sociales. Igualmente, el deterioro interno del país ya no es atractivo ni para los inversionistas. Así es muy difícil competir y tener éxito en esta industria. Sobre todo, cuando en otros destinos de la región los turistas pueden encontrar ofertas muchos mejores que la que ofrece el mercado turístico cubano, con una calidad de servicio muy superior y una mejor relación calidad-precio.

El mal manejo de la industria y de la economía cubana en general han hecho que el mercado turístico cubano se haya convertido en la Cenicienta del Caribe. Pasarán muchos años para que el destino turístico Cuba vuelva a convertirse en un destino atractivo. Como van las cosas, llegar a los dos millones de turistas este año parece una meta inalcanzable, una cifra que generaría muy pocos ingresos. Para un Gobierno cuya sobrevivencia política pende de un frágil hilo que puede romperse en cualquier momento, el descalabro de la industria turística cubana es una muy mala noticia. 

Nueva conexión en los negocios de José Luis Rodríguez Zapatero. No solamente él habría influido para aumentar los contactos de la china Huawei en España y mantener a la tecnológica como proveedor de la infraestructura de almacenamiento de escuchas telefónicas para la Policía Nacional y el CNI. Es que, además, el que fuera su responsable de Seguridad en Moncloa, Segundo Martínez —ahora en Huawei— también habría influido.

Lo cierto es que una compañía que ha recibido innumerables vetos nacionales en la UE y EEUU por su procedencia y control por parte del Gobierno chino, ha conseguido implantarse en España nada menos que en el sistema de espionaje de la Policía española. Y lo ha hecho con apoyo directo de Zapatero y de una de las personas de su órbita de confianza, implantada tal cual en la propia Huawei.

Así, el expresidente del Gobierno ha conseguido tejer una red de influencias para que la compañía china mantenga el contrato de la Policía para almacenar comunicaciones sensibles. Y lo ha hecho en un momento en el que, sin miramientos, algunos países de la Unión Europea, como Alemania o Estonia, han prohibido el uso de equipos Huawei en sus redes 5G. Y lo han hecho sin gran disimulo esgrimiendo la preocupación por motivos de seguridad nacional. Otros países como Rumanía o Suecia también han tomado medidas parecidas y la propia Comisión Europea ha pedido a todos los estados miembros que mantengan un elevado nivel de análisis en esta materia para reducir los riesgos asociados con proveedores de alto riesgo. Y todo ello con la vista puesta en Huawei.

La preocupación por Huawei se centra en la posibilidad de que sus equipos puedan ser utilizados para espionaje por parte del Gobierno chino, aunque, por supuesto, Huawei ha negado en reiteradas ocasiones estas acusaciones. Y la postura de la Unión Europea se suma a la de Estados Unidos, que marcó un antes y un después con Huawei tras sus vetos de 2019.

Pero ahora se descubre que una segunda figura ha ejercido en España una notable influencia. Y lo ha hecho por su evidente conexión con José Luis Rodríguez Zapatero. Así, la presión habría contado con el antiguo jefe de seguridad en la Moncloa en época de Zapatero, Segundo Martínez, que habría resultado clave en las gestiones internas para mantener el citado contrato de alto riesgo estratégico con la Policía.

Y todo ello sucede mientras José Luis Rodríguez Zapatero lleva décadas estableciendo contactos y negocios con la dictadura comunista en China: en 2005, sólo un año después de su llegada al poder, firmaba una serie de acuerdos con el entonces líder chino, Hu Jintao, para sellar el acercamiento entre ambos países. De hecho, llegó a decir que España y China eran «socios privilegiados».

Desde entonces, y al mismo tiempo que Zapatero ha ido reforzando sus vínculos con el régimen venezolano, el ya expresidente ha ido haciendo lo mismo con la dictadura comunista. En los últimos años, ya fuera de la Moncloa, sus viajes a China han sido más que frecuentes, despertando serias dudas sobre su verdadera labor.

El último capítulo lo ha constituido un lobby usado por Zapatero, el Gate Center, a través del que Zapatero habría utilizado dinero y contactos de un empresario chino investigado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para poner en marcha su red de contactos con oficina en Madrid.

Por Paco del Corral en The Objective

Los estadounidenses lo han definido como «grupo criminal que brinda apoyo a organizaciones terroristas extranjeras»

Como en el guion de una película de suspenso, en Venezuela no faltan sorpresas. A veces, surgen giros en la trama, como está que escriben desde Washington al «designar», o sea, nombrar a Nicolás Maduro como supuesto jefe de una organización terrorista y narcotraficante internacional.

El viernes en la noche, el Departamento del Tesoro de Donald Trump, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), sancionó al supuesto ‘Cártel de los Soles como grupo «Terrorista Global Especialmente Designado». 

Afirma que «el Cártel de los Soles es un grupo criminal con sede en Venezuela, liderado por Nicolás Maduro Moros y otros altos funcionarios venezolanos del régimen de Maduro, que brinda apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la paz y la seguridad de Estados Unidos, en particular el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa».

Es acaso la acusación más fuerte contra un presidente en ejercicio. Aunque Maduro no es reconocido como jefe de Estado por Estados Unidos, ni por la Unión Europea, ni por casi ninguna otra democracia de corte occidental, él es de hecho el presidente de Venezuela, y todas sus acciones traen consecuencias en la vida de millones de personas.

La designación de Maduro parece ser a título personal. Entra en una lista de unas 167 personas del alto gobierno chavista que están sujetas a sanciones individuales ordenadas a cuenta gotas por Washington desde 2017, por acusaciones que van desde corrupción, narcotráfico, hasta atentados contra la democracia y violaciones a los Derechos Humanos.

Cada vez que hay un nuevo sancionado, el chavismo lo celebra como una hazaña de guerra, y muestra su orgullo en actos patrióticos, con condecoraciones y discursos nacionalistas. 

Pero, estas designaciones se convierten en un asunto de alto riesgo para personas y empresas (especialmente de Estados Unidos y Europa) que hagan negocios o transacciones con las personas sancionadas. Como la firma de Maduro está presente en casi todo lo que se mueve hoy en Venezuela, está todavía por verse el impacto de esta medida en algunos negocios en tránsito, proyectos de empresas, movimientos financieros y hasta esfuerzos diplomáticos y de gremios de empresariales que han venido ocurriendo en los últimos meses para tratar de normalizar la situación venezolana y pasar la página de lo que ocurrió el verano pasado, en las elecciones del 28 de julio de 2024.

El Cártel, Maduro Moros y «otros individuos venezolanos de alto rango en el régimen de Maduro corrompieron las instituciones de gobierno en Venezuela, incluidas partes del ejército, el aparato de inteligencia, la legislatura y el poder judicial, para ayudar en los esfuerzos del cártel de traficar narcóticos a los Estados Unidos», afirma la OFAC.

Se llama Cartel de los Soles, dice, por las insignias del sol que adornan las jinetas de los generales en Venezuela. «La acción de hoy expone aún más la facilitación del narcoterrorismo por parte del régimen ilegítimo de Maduro a través de grupos terroristas como el Cártel de los Soles», dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent.  

Corta reconciliación con Trump

Pocas horas antes de esta designación, que según analistas es hito en la relación de la Casa Banca con Maduro, el líder chavista y su segundo a bordo, el capitán Diosdado Cabello, poderoso ministro del Interior, celebraban lo que calificaban como un diálogo directo con el gobierno de Tump. 

Hablaban de iniciar una nueva etapa en relaciones de respeto y de construir nuevos caminos. Un aliciente en esta tesis fue la negociación de alto nivel que permitió el intercambio de 252 prisioneros venezolanos, migrantes indocumentados deportados de manera ilegal por Trump a El Salvador, por 10 estadounidenses presos en Venezuela, así como la excarcelación de algunos presos políticos venezolanos.

Entre los «rehenes» pedidos por EEUU, por cierto, Maduro entregó al venezolano estadounidense Dahud Hanid Ortiz, un asesino convicto condenado a 30 años en prisión en Venezuela por el triple asesinato de dos mujeres y un hombre cometido por celos en Madrid, en 2016. El sujeto está libre en Estados Unidos, según las primeras informaciones.

Maduro también había dicho en una entrevista con el canal internacional chavista Telesur que la petrolera estadounidense Chevron había conseguido una nueva licencia para regresar a seguir operando en Venezuela. Había salido el 27 de mayo cuando venció el último permiso de Washington para negociar con la estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA) pese a la política de sanciones contra el chavismo.

«Ellos le informaron a la viceprepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, y se les ratificó a Chevron: ¡Bienvenidos al trabajo!», dijo Maduro en lo que parecía ser el reinicio de una larga amistad con la petrolera que tiene 102 años operando en Venezuela. 

«Todo inversionista de los EEUU que quiera trabajar con gente seria, gente de palabra, sobre la base de la legalidad, venga a Venezuela. Venezuela es el paraíso de las inversiones», afirmó Maduro.

Ese supuesto acuerdo, que no ha sido ratificado por la OFAC con una nueva licencia, despertó la ira de algunos opositores radicales e hizo la fiesta entre varios especialistas en cabildeo, empresarios y optimistas de vocación que lo vieron como una señal de la nueva normalidad. Es que, en la política y la economía de Venezuela, muchos apuestan a pasar la página, a quedarse con lo que hay y a olvidarse del 28 de julio de 2024 y sus consecuencias, que todavía habrán de pesar por mucho tiempo. 

Domingo de elecciones en Venezuela

El nuevo giro de las relaciones con Estados Unidos significa una vuelta a la radicalización de posiciones. Por eso dificulta negociaciones honestas y con propósitos claros para encontrar una salida sostenible a esta larga crisis política, económica y social.

Maduro y su alto gobierno culpan a la oposición radical, encabezada por María Corina Machado, de ser responsables directos «de las sanciones, el bloqueo económico, los llamados a una intervención extranjera». El chavismo, como fiera acosada, también elevará la apuesta y previsiblemente tomará más represalias contra sus enemigos políticos.

Ya en los últimos días y casi a diario siguen encarcelando a disidentes, especialmente a dirigentes de partidos políticos y a defensores de los derechos humanos. Van más de 30, según algunos cálculos, (el número exacto se desconoce porque muchas familias tienen terror a denunciar y mantienen la esperanza de lograr prontas liberaciones).

La persecución ya arrecia, pese a que entre los acuerdos con EEUU el Gobierno terminó excarcelando a 102 presos políticos (según cifras de la ONG Foro Penal).

Pero, como dice otra ONG, Justicia, Encuentro y Perdón: estas liberaciones, «lejos de representar un avance en materia de justicia, reflejan una dinámica peligrosa: mientras unos presos políticos son liberados bajo condiciones restrictivas, otros ciudadanos, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos son arbitrariamente detenidos».

«Las liberaciones condicionadas, sujetas a medidas como prohibición de salida del país y de participación en actividades públicas, mantienen a las personas en un estado de vigilancia e incertidumbre. Son libertades parciales que perpetúan el miedo y silencian voces», afirma la organización.

Estos hechos ocurren mientras este domingo hay elecciones municipales en Venezuela y el chavismo se apresta a arrasar en los 335 municipios del país, pese a ser una minoría. La oposición mayoritaria llama a abstenerse de participar en «la farsa electoral». Machado y sus seguidores alegan que hasta tanto sea reconocido el alegado triunfo de Edmundo González hace un año, nadie debe prestarse a estos procesos que buscan legitimar al cuestionado gobierno de Maduro.

Pero otra vez se imponen los hechos de un gobierno que tiene plena fidelidad de los altos mandos militares y sabe aprovechar bien la abstención y la desmovilización popular que él mismo fomenta con un régimen de terror. 

Habrá elecciones y como pasó con las de gobernadores y diputados el 25 de mayo, el chavismo controlará las plazas que formalmente le falta sumar a su cartera de cargos civiles. Así, tiende a prologarse en el poder por los siglos que faltan por vivir, más allá de las fuertes presiones que hoy solamente provienen de Washington y de las redes sociales.

Nos persiguen porque nos temen. Porque ellos sí saben lo que somos, lo que hemos construido y de lo que somos capaces

añana se cumple un año de una de las gestas más grandes de este siglo, en lo que respecta a la lucha entre demócratas y autócratas. La protagonizó el pueblo venezolano el 28 de julio de 2024, cuando derrotó abrumadoramente en las urnas a una de las tiranías más abyectas y criminales de nuestro tiempo. Contra todo pronóstico, los venezolanos nos organizamos con máximo sigilo para superar cada una de las trampas y atropellos que el régimen de Nicolás Maduro preparó con la finalidad de ejecutar un nuevo fraude electoral. Los venezolanos logramos construir una inmensa unidad en torno a la candidatura de Edmundo González frente a un sistema criminal que pretendía impedir la participación de cualquier candidato opositor con posibilidad de derrotarlos. Además, y gracias al trabajo organizado de más de un millón de ciudadanos que asumieron tareas específicas y concatenadas, logramos un hecho inédito: en pocas horas recabamos el 85 por ciento de las actas oficiales, las digitalizamos y las publicamos, y el mundo entero puedo comprobar nuestra victoria.

Ante su derrota, Maduro y compañía sólo tenían dos opciones: negociar una transición (opción que se les ofreció) o atrincherarse y reprimir a mansalva. Optaron por lo segundo. Más de 2.500 personas han sido apresadas durante los últimos doce meses: niños, jóvenes, mujeres. Decenas continúan desaparecidos, muchos han sido torturados, incluso abusados sexualmente. Han arremetido contra todos: periodistas, testigos electorales, sacerdotes, sindicalistas, defensores de derechos humanos, líderes comunitarios y políticos. También han ido contra las familias: si no encuentran a un dirigente que buscan apresar, se llevan a su madre, a su hijo o su pareja, para que se entregue. Miles de valientes venezolanos están hoy escondidos, escapados y refugiados en distintos países, incluyendo a nuestro presidente electo, quien ha sido perseguido y amenazado, con su yerno también preso por la tiranía. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha calificado las prácticas de Maduro como terrorismo de Estado, y el alto comisionado para los Derechos Humanos y la Misión de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas como crímenes de lesa humanidad.

Mientras escribo estas palabras, recibo la noticia de que dos jóvenes líderes del Estado Carabobo acaban de ser secuestrados. En la última semana, son más de 35 personas. Mientras los esbirros del régimen irrumpen de madrugada en los hogares, armados hasta los dientes y vestidos de negro, para llevarse a inocentes, Maduro ‘excarcela’ a otros pocos inocentes gracias a las gestiones que atribuye al señor Rodríguez Zapatero. Tratan a seres humanos como fichas de canje; los usan para lavarse mutuamente las caras.

Nos persiguen porque nos temen. Porque ellos sí saben lo que somos, lo que hemos construido y de lo que somos capaces. Y nosotros también lo sabemos. Maduro se aferra al poder a través del terror, el cual se financia con toda la gama de actividades criminales imaginables: narcotráfico, contrabando de oro, crimen organizado, extorsión, prostitución. Nos han declarado la guerra a los venezolanos. El 28 de julio, con sus propias armas, los derrotamos y quedaron expuestos. Desde ese día hemos avanzado en el campo de batalla, y ahora entramos a otra fase. Dura, peligrosa y definitiva.

Durante estos 365 días la determinación del pueblo venezolano a luchar por nuestra libertad se ha mantenido intacta. Hemos transformado la organización electoral en estructuras subterráneas y las comunicaciones ya no son públicas. Hemos logrado que el mundo democrático reconozca nuestra victoria y que Maduro esté cada día más aislado, dentro y fuera de Venezuela. Maduro pretende imponer una cortina de acero para esconder la realidad: un país que está en efervescencia y también cuidándonos unos a otros. Preparándonos para el momento preciso. Decididos a hacer lo que sea necesario, los días que sean necesarios. Haga lo que haga Maduro, esto no tiene vuelta atrás, y muchos en su entorno lo saben. Por eso, las fisuras, las deserciones y las traiciones dentro del sistema criminal seguirán aumentando.

No iniciamos esta guerra, pero estamos obligados a librarla y a ganarla. Se trata de nuestras vidas, de nuestros hijos y de nuestro país; por la libertad, la democracia y la dignidad de la nación. Es una lucha existencial que nos obliga a alcanzar la victoria final; a conquistar ese momento en el que las familias venezolanas puedan reencontrarse nuevamente, los demócratas podamos reconstruir juntos nuestro país y Venezuela sea, otra vez y para siempre, el hogar de todos nuestros compatriotas.

Es esa certeza profunda, esa convicción inquebrantable, la que no sólo nos garantiza que el pueblo de Venezuela va a prevalecer en esta lucha existencial; es también la que nos ha hecho llegar hasta el punto en el que estamos ahora. Un punto en el que, contra lo que puedan creer algunos ajenos al drama nacional, los demócratas estamos ganando. Y por eso, cuando nos mantenemos enfocados y unidos, y cuando examinamos la travesía transitada, comprendemos esto, que esta confrontación la estamos ganando. Porque así es esta lucha desigual entre un puñado de criminales que usurpan el Estado y millones de ciudadanos de bien: hasta el último momento, hasta ese punto crucial en el que sobreviene la victoria, todo parece indicar que los demócratas están perdiendo. Y de repente, súbitamente, del mismo modo en el que se desploma un edificio carcomido por dentro, el sistema entero se derrumba.

La victoria del 28 de julio fue posible porque en Venezuela ha emergido un gran movimiento ciudadano por la libertad. Un movimiento que reconcilió y unió al país; que impuso la verdad sobre la mentira; que articuló a millones de ciudadanos para materializar un mandato popular y soberano que está vigente y va a ser cumplido; que ha dejado al desnudo los vínculos perversos entre agentes de otros países y el régimen criminal de Maduro; que ha impulsado el ‘law enforcement’ internacional sobre tales criminales, y que propicia las fracturas internas dentro del régimen para facilitar el tránsito a la democracia.

Este proceso es irreversible. Venezuela entera, incluyendo a quienes todavía la oprimen, tiene la certeza de que esto va a pasar.

Vía Version Final

A juicio del politólogo Adolfo Galué, esto representa “que a pesar de que las sanciones en momentos se alivien no desapareceran en su totalidad”. El también especialista Walter Molina aseguró que “el Cártel de los Soles no es un actor aislado: es una simbiosis del Gobierno. Y solo desmontando esa estructura podrá restaurarse la democracia en Venezuela”

La designación del Gobierno de Maduro como líder del Cártel de los Soles “reconfigura el tablero geopolítico”, asegura el opositor Omar González.

González, desde el exilio, aplaudió la declaración como organización terrorista y refirió que esto “no es solo un acto administrativo ni un movimiento aislado en el complejo ajedrez de la política internacional”.

“Esta decisión trasciende la mera sanción económica: reconfigura el tablero geopolítico, expone las entrañas criminales de un Estado fallido y envía el mensaje inequívoco al mundo que Venezuela, bajo el poder de Maduro, no es solo un régimen dictatorial e ilegítimo, sino un epicentro de terrorismo global”, reseñó el opositor.

Explicó que “la etiqueta de grupo terrorista transnacional no solo expone la verdadera naturaleza de la administración de Maduro, sino que también ratifica que la comunidad internacional está actuando, y el cerco se cierra”.

Expuso que “esta designación despoja a los altos mandos militares y civiles de su pretendida inmunidad como funcionarios estatales”.

Otro punto focal del caso son los aliados internacionales de Maduro. “No solo aísla a Maduro, sino que obliga a sus aliados internacionales a repensar sus posiciones. Países como la Unión Europea, Israel y Canadá, alineados con Estados Unidos, podrían replicar esta designación en sus propias legislaciones”.

Exponen que esto “desataría una cascada de consecuencias: suspensión de acuerdos bilaterales, congelamiento de activos, investigaciones penales transnacionales por lavado de dinero, tráfico de armas o terrorismo”.

La segunda vez

En 2020, cuando Donald Trump ejerció su primer mandato como Presidente de Estados Unidos, fue la primera vez que se mencionó el nombre de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, como miembro del Cártel de los Soles y además, con una recompensa de 15 millones de dólares por su captura.

El politólogo Adolfo Galué explica que, esta vez se diferencia en la “oficialidad” y en el peso que esto tendría en materia de sanciones contra Venezuela.

“Significa que a pesar que las sanciones en momentos se alivien no desaparecerán en su totalidad”, explicó el especialista.

Considerando esto, afirma que la principal preocupación del Gobierno venezolano sería “mantener el orden dentro de su administración, y, para ello necesita que el crudo suba de precio y llegue a niveles de 75 u 80”.

“Y por ello está negociando con los EE. UU.  y aceptando las repatriaciones para que vuelva la inversión extranjera de manera más agresiva”, apuntó.

A juicio del politólogo, las consecuencias de la designación de Estados Unidos podría afectar incluso a los migrantes venezolanos.

“(Es posible que)… ya ningún Estado facilite la migración de los venezolanos de manera descontrolada y desorganizada como venía siendo en los años previos”, afirmó.

”No es un actor aislado”

El politólogo Walter Molina, en una publicación de su cuenta de X, sostiene que “el Cártel de los Soles no es un actor aislado: es una simbiosis del Gobierno”.

“Todos sabemos quiénes lideran el Cártel de los Soles, hoy oficialmente designado como organización terrorista. En consecuencia, resulta evidente que para desarticular este entramado criminal es indispensable atacar su raíz, lo que le dio origen y sustento”, expuso el especialista.

Opinó que, “para ponerle fin, es necesario cortar tanto sus ingresos ilícitos, derivados del tráfico de oro, drogas y personas. Actividades que, además, desarrolla en alianza con otros grupos criminales como las FARC, el ELN o Hezbollah”.

“El Cártel de los Soles no es un actor aislado: es una simbiosis del régimen. Y solo desmontando esa estructura podrá restaurarse la democracia y el Estado de derecho en Venezuela, y así los Estados Unidos no serán inundados de drogas roja-rojitas”, agregó.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió este domingo un contundente comunicado en el que reafirmó que Nicolás Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela, sino el líder del Cártel de Los Soles, una organización narcoterrorista designada por EE.UU., justo en la jornada en la que el régimen chavista celebra una nueva farsa electoral municipal para legitimar su poder.

Maduro no es el presidente de Venezuela y su régimen no es el gobierno legítimo”, afirmó Rubio, al referirse a la elección presidencial del 28 de julio de 2024 y al proceso electoral ilegítimo que se desarrolla este 27 de julio bajo control absoluto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En el documento oficial difundido a través de la web del Departamento de Estado, Rubio señaló que Maduro es el cabecilla del ‘Cártel de Los Soles’, grupo recientemente designado como organización de delincuencia transnacional y terrorista (SGDT) por las autoridades estadounidenses, vinculado al tráfico de cocaína hacia Estados Unidos y Europa. Recordó además que Maduro enfrenta cargos penales en la justicia norteamericana por estos delitos.

“Maduro ha corrompido las instituciones venezolanas para facilitar el esquema criminal de narcotráfico del cártel hacia Estados Unidos”, reza el comunicado.

El jefe de la diplomacia estadounidense también denunció que el chavismo ha manipulado durante años el sistema electoral para sostener su control ilegítimo del poder. En este sentido, advirtió que la convocatoria de elecciones municipales en vísperas del aniversario de la fraudulenta elección presidencial del 28 de julio busca militarizar el país y reprimir la voluntad popular.

“Al programar las elecciones municipales en vísperas del aniversario de las elecciones presidenciales fraudulentas del 28 de julio, el régimen pretende, una vez más, desplegar al ejército y la policía para reprimir la voluntad del pueblo venezolano”, subrayó Rubio.

Finalmente, el secretario de Estado reiteró el compromiso de Washington de seguir presionando diplomática y judicialmente para restaurar la democracia en Venezuela y exigir responsabilidades a los responsables de corrupción, represión y crimen organizado.

“Estados Unidos seguirá trabajando con nuestros socios para exigir responsabilidades al régimen corrupto, criminal e ilegítimo de Maduro. Quienes roban elecciones y usan la fuerza para alcanzar el poder socavan los intereses de seguridad nacional de EE.UU.”, concluyó.

El mensaje de Rubio coincide con recientes liberaciones de ciudadanos estadounidenses detenidos arbitrariamente en Venezuela, así como con el histórico canje con El Salvador, que permitió la liberación de 252 presos políticos venezolanos. Ambos hechos demuestran que la presión internacional, la denuncia sistemática y la solidaridad regional pueden debilitar al régimen criminal y abrir puertas a la libertad.

Vía NTN24

En medio las denuncias sobre la agudización de la política de represión y persecución sistemática del régimen de Nicolás Maduro, este domingo 27 de julio, Venezuela vivirá una nueva jornada electoral.

Los ciudadanos, que se han mostrado apáticos a las elecciones en las que se eligen 335 alcaldes y 2.471 concejales, aseguran que los comicios están manipulados por el régimen. Además, tienen lugar justamente a un año de las elecciones presidenciales, en las que el cuestionado Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró como ganador Nicolás Maduro sin difundir las actas electorales oficiales que, según mostró la oposición, prueban el verdadero triunfo de Edmundo González.

Entre tanto, se ha intensificado el patrón de detenciones contra dirigentes políticos y líderes gremiales, esto en días previos a la elección municipal, desde la ONG Justicia Encuentro y Perdón han verificado al menos 20 nuevas detenciones durante lo que va del mes de julio.

Además, aseguran que se ha activado la denominada «puerta giratoria», este patrón en el que durante procesos de excarcelación o liberación de presos políticos otras personas son llevadas tras las rejas por los mismos motivos.

Expertos prevén que se replique el patrón de baja participación que favorece al madurismo, en un país en el que la desconfianza institucional y la división opositora sitúan al chavismo en ventaja para ganar la mayoría de alcaldías sin un contrapeso significativo.

Desde la oposición, un sector ha decidido participar, mientras que desde sectores cercanos a María Corina Machado han llamado nuevamente a la abstención.

El proceso electoral se da en medio de al menos 70 detenciones arbitrarias recientes, incluidos defensores de derechos humanos, periodistas y líderes opositores.

Luego de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, sobrevino una represión sin precedentes. El mismo gobierno se encargó de destacar que más de 2.000 personas habían sido detenidas, particularmente en el contexto de manifestaciones contra los resultados electorales oficiales que le otorgaron la victoria a Nicolás Maduro, a pesar de las pruebas exhibidas por la oposición sobre el triunfo de Edmundo González Urrutia.

Esta especie de razzia contra toda persona percibida como adversaria del oficialismo, incluyó a 11 periodistas encarcelados o encarceladas entre julio y diciembre de 2024. Sin embargo, la prisión contra representantes de la prensa independiente prosiguió en 2025 y, desde enero hasta el 25 de julio otros nueve periodistas fueron enviados a la cárcel.

Antes, del 28 de julio de 2024, habían sido encarcelados tres periodistas, también como resultado de la persecución política que, de manera sistemática, ha desarrollado el oficialismo contra quienes se dedican profesionalmente a informar. Para el 25 de julio de 2025 se contabilizan 15 periodistas tras las rejas. Este número, sin precedentes en la historia contemporánea de Venezuela, constituye una situación alarmante que resume el riesgo actual de hacer periodismo y los déficits democráticos en el país.

La toma de posesión de Maduro como presidente de la República reelecto estaba prevista para el 10 de enero. El acto caldeó los ánimos nuevamente, pues se planteó la posibilidad de que González Urrutia regresara a Venezuela el 9 de enero e intentara juramentarse como presidente. Finalmente, González Urrutia permaneció en el exilio y la juramentación de Maduro se realizó sin mayores contratiempos el 10 de enero.

Sin embargo, desde el oficialismo se repitieron las versiones sobre planes de desestabilización política promovidos por la oposición, y sobre esa base, se reactivó el plan gubernamental denominado “Furia Bolivariana”, emprendido después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y el cual incluía la actuación coordinada entre agentes de los cuerpos de seguridad del Estado y civiles adeptos al oficialismo para neutralizar nuevas protestas antigubernamentales.

En el contexto de la toma de posesión del 10 de enero, IPYS Venezuela registró 25 ataques a la prensa en el país, entre ellas cuatro detenciones arbitrarias y seis agresiones y hechos de amedrentamiento que afectaron a 10 trabajadores de la prensa. Además, entre el 7 y  el 10 de enero, hubo bloqueos a 58 sitios web de redes sociales y herramientas para evadir la censura en internet. La novedad en ese momento fue el bloqueo a la red social TikTok durante cinco días.

A pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo alertas oportunamente y en enero de 2025 publicó un detallado informe sobre graves violaciones de derechos humanos en Venezuela en el contexto electoral, así como la aplicación de “prácticas de terrorismo de Estado”, la represión contra la prensa independiente no ha cesado.

Una de las situaciones más preocupantes es el desplazamiento forzado de periodistas como medida de protección. Hay quienes se han tenido que mudar de ciudad y de estado, temporal o permanentemente, e, incluso, quienes se sienten más perseguidos y perseguidas por el Estado venezolano han huido al exterior. El exilio de periodistas venezolanos y venezolanas comienza a consolidarse como otra evidencia de las dificultades para ejercer la profesión en el país.

La arremetida gubernamental también se ha profundizado en el plano legislativo, mediante normas restrictivas de la libertad de expresión, el derecho a la información y el derecho de acceso a la información pública. Durante los primeros meses de 2025, las organizaciones no gubernamentales venezolanas han afrontado la ejecución de la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones no Gubernamentales y Organizaciones Sociales sin Fines de Lucro. Dicha ley, aprobada en 15 de noviembre de 2024, es un instrumento adicional para la persecución por motivos políticos. Muchos medios de comunicación independientes se han visto afectados por el creciente y progresivo cierre del espacio cívico en Venezuela y las dificultades para contar con fuentes de financiamiento para desarrollar proyectos periodísticos.

En este informe semestral, IPYS Venezuela pone el acento en el encarcelamiento de periodistas como una modalidad perversa de censura. Cada vez más, el Estado venezolano descuida las formalidades jurídicas y abusa del poder para avanzar en la criminalización del ejercicio periodístico: cuerpos de seguridad, fiscales y jueces  siguen lineamientos del oficialismo y actúan coordinadamente para poner al periodismo tras las rejas.

Panorama general 

Durante el primer semestre de 2025, el monitoreo de IPYS Venezuela registró un total de 84 casos de violaciones a la libertad de expresión en todo el país, que derivaron en 110 vulneraciones específicas a derechos informativos. Los principales afectados fueron periodistas y trabajadores de la prensa, aunque también se documentaron agresiones dirigidas a medios de comunicación y fuentes informativas.

Los tipos de vulneración más frecuentes destacan las restricciones en internet (33 casos), las agresiones físicas o verbales (23), el discurso estigmatizante (18), las detenciones arbitrarias (11) y las restricciones administrativas (9). También se reportaron restricciones de acceso a la información (7), hostigamiento judicial (6), y un caso de desaparición forzada.

Una de las principales tendencias observadas en este período ha sido el aumento sostenido de las detenciones arbitrarias de periodistas, con 11 trabajadores de la prensa privados de libertad. Esta práctica, que suele ir acompañada de acusaciones desproporcionadas como “terrorismo”, “asociación para delinquir” o “instigación al odio”, ha reforzado el patrón de judicialización selectiva del ejercicio periodístico.

Otra tendencia alarmante ha sido la criminalización de las fuentes informativas, lo que representa una amenaza doble. Por un lado, inhibe la labor periodística; y por otro, socava el derecho de la ciudadanía a acceder a información de interés público. Estas formas de intimidación, especialmente en regiones donde persiste la opacidad institucional, se ha convertido en una estrategia de censura indirecta.

Las víctimas de estas vulneraciones fueron 54 personas identificadas, 40 hombres y 14 mujeres. Aunque estas cifras reflejan una mayor exposición de los hombres a situaciones de riesgo directo, es importante subrayar que en el caso de las mujeres periodistas las agresiones pueden tener impactos diferenciados y más profundos, debido a factores como la estigmatización de género y la afectación de sus entornos familiares.

En cuanto a las profesiones, los reporteros fueron los más afectados (31 casos), seguidos por directivos de medios (7), activistas de derechos humanos (4), editores (4) y otros roles como camarógrafos, conductores de TV, escritores y choferes. También se documentó la afectación de al menos 24 medios o plataformas informativas, de los cuales la mayoría fueron medios digitales (12) y radioemisoras (6), además de cuentas informativas en redes sociales, una agencia de noticias y una televisora.

El actual escenario es el resultado de una política sistemática de erosión de las garantías informativas, que se ha venido consolidando a través de marcos normativos ambiguos, la inacción de las instituciones de justicia, y el uso instrumental del sistema penal como herramienta de castigo.

Desde 2023, en el marco del ciclo electoral, esta dinámica se ha intensificado con medidas más agresivas contra la prensa independiente. La ausencia de mecanismos eficaces de protección, sumada a la concentración del poder y la falta de independencia judicial, ha profundizado un estado de inseguridad jurídica e indefensión estructural para quienes ejercen el derecho a informar. Este deterioro no es casual ni aislado, responde a una estrategia deliberada de control informativo.

Vía El País

La vida de Edmundo González Urrutia (La Victoria, Venezuela, 75 años) ha dado un enorme vuelco en el último año. Las elecciones presidenciales celebradas en Venezuela el 28 de julio de 2024 otorgaron la mayoría a la candidatura opositora que él encabezaba, según las actas de votación que se hicieron públicas y a las que el régimen de Nicolás Maduro nunca otorgó legitimidad. Pese al reconocimiento como ganador por algo más de una decena de países en el mundo, González, de extensa trayectoria diplomática, acabó refugiado en una embajada (primero en la de Países Bajos, después en la de España) y finalmente se exilió en Madrid. Desde la capital española, el dirigente, de rostro sereno pero marcado por los vaivenes de este periplo, lidera los esfuerzos para que se respete la voluntad de los venezolanos en las urnas.

González es bien conocido en la calle madrileña. “¡Presidente, presidente!“, le grita un repartidor cuando lo identifica en la acera. Minutos más tarde, otro de sus connacionales se acerca para saludarlo y agradecerle ”todo lo que ha hecho». El líder opositor esboza una sonrisa tímida, junta las manos para agradecer el gesto y se dispone a seguir su camino en silencio. González confiesa que estas muestras de apoyo, tras unos últimos meses plagados de dificultades, son oxígeno puro para su movimiento.

Pregunta. ¿Para qué sirvieron las elecciones del 28 de julio del año pasado?

Respuesta. Esas elecciones eran una meta que, evidentemente, no se alcanzó porque no estábamos compitiendo con las mismas reglas. Con reglas democráticas no hubiera pasado lo que pasó. Este es un régimen que se aparta de toda convivencia democrática y que no tiene freno a nada. Nosotros seguimos en nuestra lucha para co recuperar la voluntad popular que se expresó en julio pasado y lo vamos a lograr en cualquier momento. Cada paso es un avance.

P. ¿Considera que ha habido avances para que se reconozca esa voluntad popular?

R. Por supuesto. Cuando uno observa el número de países que nos han reconocido, así como las declaraciones y los acuerdos que se han producido a lo largo de este año, uno ve que la comunidad internacional guarda un claro respaldo a nuestra candidatura. Estamos compitiendo con un gobierno que no tiene límites y que está cada vez más aislado.

P. Pero en el interior sí que mantiene el control del país, más allá del reconocimiento internacional.

R. Se dice mucho del respaldo de las Fuerzas Armadas. En todos los centros de votación que funcionaron en instalaciones militares gané yo. En todos. Esa es la prueba más fehaciente de que ellos están conscientes de que ya perdieron la legitimidad popular que en algún momento tuvieron.

P. ¿Cuál es su papel como líder del movimiento frente al régimen chavista? ¿Se considera una figura moral? ¿Un puente que sirve de enlace con otros países?

R. Claro. María Corina [Machado] es una líder nacional a la que hicieron todo lo posible por acallar. No le permitieron presentarse en las elecciones y le pusieron todas las trabas a su candidatura y ganó ampliamente. Se ha tenido que refugiar y apartarse. No es fácil, claro. Vivir en esta situación implica tener una capacidad de resiliencia muy fuerte. Y en eso estamos. Cada vez que voy al exterior y me encuentro con un dirigente o un presidente extranjero, lo que te dan son ánimos, muchos ánimos.

P. Pero hubo un momento en que parecía haber una mediación internacional, un grupo de países que trataron de impulsar que se reconocieran los resultados. Eso parece haber decaído, ¿qué ha ocurrido?

R. Las negociaciones siguen. Creo que hay muchos gobiernos que están conscientes de que eso fue un megafraude y que, por esa razón, han dejado de reconocer al régimen de Nicolás Maduro. Nosotros estamos haciendo todo lo que tenemos que hacer. Desde fuera, yo y desde dentro, María Corina, con todas las limitaciones que tiene.

P. ¿Encuentra apoyo en el Gobierno español para extender la causa del reconocimiento internacional?

R. Yo tengo interlocución con todos los sectores políticos de España, empezando por el Gobierno. A los pocos días de haber llegado tuve una muy franca y grata reunión con el presidente del Gobierno. Después he tenido dos conversaciones informales, muy gratas, con el canciller [ministro de Exteriores] Albares. Y he visitado a todos los líderes de los partidos políticos del Congreso de los Diputados.

P. ¿Y eso permanece, no se ha diluido un poco?

R. El respaldo permanece, claro. He estado invitado a actos políticos de los partidos en distintas ocasiones. Y al presidente Sánchez lo vi en Barcelona en octubre.

P. ¿Esa fue la última vez que habló con el presidente Sánchez?

R. Hablamos también en República Dominicana y por teléfono.

P. ¿Y qué le ha dicho?

R. Siempre ha sido muy amable, me ha dado respaldo. Él me dijo: “Usted tiene libertad aquí para hacer todos los contactos que quiera”.

P. La Unión Europea le ha dado un respaldo muy amplio, pero no lo ha reconocido como presidente legítimo. ¿Esperaba más?

R. Siempre hay que esperar lo mejor. Y en eso seguimos trabajando.

P. ¿Cómo evalúa el reciente canje de presos que se ha producido entre Venezuela y Estados Unidos? ¿Es un éxito del régimen o para quienes han salido libres?

R. Yo pienso que es un éxito para quienes lograron la libertad. El Gobierno se empeña en negar que tuvo conversaciones, por ejemplo, con Marco Rubio, que fue un actor clave en las negociaciones. Ahora, hay cosas que son realmente extrañas, como el caso de ese personaje, un asesino de tres personas en España. ¿Cómo llega ese hombre a estar allí? Es algo muy oscuro y sospechoso.

P. ¿Qué puede haber detrás?

R. No sé, pero no creo que haya sido algo ingenuo. Eso tiene que tener una explicación, porque alguien que tiene esos antecedentes…

P. ¿No considera que puede sentar un precedente negativo del uso de los prisioneros como moneda de cambio?

R. Eso es lo que ha hecho el Gobierno, tener rehenes como moneda de cambio. Tienen también lo que se ha llamado la puerta giratoria: liberan a 10 y enseguida meten presos a 15.

P. El asunto de los presos políticos le toca a usted personalmente. ¿Qué sabe de su yerno, Rafael Tudares?

R. No hemos tenido una sola palabra por parte de las autoridades. Lo que sabemos es por comentarios de personas que lo han visto en El Rodeo, donde está en prisión. Mi hija ha ido allá. “Aquí no está”. Esa es la respuesta. Va regularmente, todas las semanas y le dicen: “No, aquí no está”. Eso es una forma de tortura también. Ya casi tiene nueve meses sin verlo.

P. Es una manera de amedrentarlo a usted políticamente.

R. Por supuesto. Es una acción dirigida particularmente hacia mí, para quebrarme.

P. ¿Qué le parece el trato que da Donald Trump a los migrantes, muchos de ellos venezolanos y con los papeles en regla?

R. Es un dilema muy difícil de aceptar. Puede haber personas que hayan tenido temas con la justicia. Pero la mayor parte de ellos son trabajadores que han contribuido al progreso de la región, que tienen muchísimos años viviendo ahí, que se han incorporado a la sociedad norteamericana. Pero mucha gente honesta tendrá que regresar y tratar de rehacer sus vidas.

P. ¿Y Marco Rubio puede ser un interlocutor ahí?

R. Lo ha sido en el pasado. Hemos tenido conversaciones con él sobre ese y otros temas. Siempre ha sido alguien muy dispuesto y muy comprensivo con el tema de los venezolanos.

P. ¿Usted se reuniría con Trump?

R. Si se propone, no veo por qué no.

P. Venezuela celebra unos nuevos comicios municipales este domingo. ¿Tiene sentido volver a participar en las elecciones?

R. Nosotros acordamos no participar porque no son elecciones libres ni justas ni transparentes. Es prácticamente un arreglo que ha hecho el Gobierno para limpiarse la cara y venderse como un gobierno democrático.

P. Cerrada la vía de las urnas, ¿qué opciones quedan?

R. Seguir luchando. Esta es una pelea del bien contra el mal. Es muy desequilibrada porque quien tiene todas las herramientas a la mano, quien está en el poder, las utiliza sin ningún reparo. Y las utiliza en todo sentido, desde las cuestiones morales para quebrarnos, hasta las materiales, como mandarnos a encarcelar.

P. ¿Es una batalla que se debe dar en las calles?

R. Se ha dado. En el pasado hemos luchado en las calles, pero nosotros estamos dispuestos a dar esa batalla cívica por los canales que imponen las reglas de la democracia.

P. Después de toda la presión a la que lo han sometido a usted y a su familia, ¿se volvería a postular como candidato?

R. Bueno, eso lo decidirá el mandato popular, pero yo estoy comprometido y voy hasta el final, hasta que logremos recuperar la libertad y la democracia en Venezuela.

P. ¿No se arrepiente?

R. En absoluto. Lo volvería a hacer con la misma fuerza. Incluso más.

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