Vía The Objective
Israel confía en un cambio de régimen tras una inflación al 115% y cuatro millones de empleos perdidos desde febrero
La economía de Irán sufre más de lo que el régimen de los ayatolás está transmitiendo oficialmente. Este es uno de los balances que maneja Israel, explica Alex Grinberg, experto en historia y política de Irán, en un encuentro organizado por la European Israel Press Association (EIPA). Las cifras que el régimen intenta maquillar apuntan a una inflación disparada al 115% desde el ataque de febrero, así como a una pérdida de cuatro millones de puestos de trabajo. La situación es ya insostenible para la población, y podría favorecer un cambio de régimen a corto o medio plazo, según las conclusiones de Grinberg.
Además de inflación y empleo, Irán sufre un impacto de entre 270 y 500 millones de dólares a raíz de los ataques sufridos y también del cierre del comercio tras el bloqueo del estrecho de Ormuz. 13 sectores industriales se han visto gravemente afectados por la recesión económica del país, con una contracción del PIB iraní de 70.000 millones de dólares en pocas semanas (equivalente al 15% del PIB de todo el país). Entre los sectores más afectados se incluyen el petroquímico, el siderúrgico y la automoción. La situación es tan delicada que hay 15.000 millones de dólares de importación de alimentos básicos en peligro.
En opinión de Grinberg, el objetivo de Israel y Estados Unidos no era directamente derrocar al régimen de la República Islámica, sino reducir las capacidades militares del país para evitar futuros ataques en la región y, sobre todo, su programa nuclear. La «disminución de la fuerza estratégica de Irán» se da por hecha, aunque ahora los meses de bloqueo y las consecuencias económicas del ataque dibujan una sociedad en grave crisis.
«Devastación económica»
«El poder militar del régimen queda muy limitado; la capacidad de amenaza a Israel, muy reducida, y hay una devastación económica», añade el experto en historia y política de Irán, miembro del Jerusalem Institute for Strategy and Security (JSSI), que también ostenta un grado de comandante en reserva de la División de Investigación de la Inteligencia Militar de las Fuerzas de Defensa de Israel. Grinberg se centra en la debilidad económica de Irán como un
La fotografía socioeconómica dibujada por Grinberg desmiente la propaganda del régimen, que intenta proyectar mensajes de solidez política y financiera. «El régimen está centrado ahora en su supervivencia, pero la represión necesita recursos que ya no existen». En cuanto al ámbito militar, Irán habría perdido el grueso de sus recursos, y ahora mismo carecería de un ejército capaz de responder en su propio territorio a un ataque a gran escala. Tampoco puede ayudar a sus satélites en la región, como el grupo terrorista de Hezbolá activo en Líbano, ni suministrar drones a Rusia para la guerra en Ucrania.
En cuanto a los aliados de Irán, Rusia ya ha empezado a producir sus propios drones debido a la situación iraní, mientras que China diversifica sus fuentes de energía tras el cierre de Ormuz. Algo parecido hace Europa, sostiene el experto, para minimizar el efecto colateral del shock petrolífero de estos meses. «No estamos ante una crisis parecida a la de 1973», añade. Y con respecto a España, lo que se percibe en el ámbito israelí es que los anuncios y reproches de Pedro Sánchez a Israel y Estados Unidos se quedan en el ámbito «verbal», sin capacidad de amenazar o condicionar la política en la región. Argelia, además de estar aliada con Irán, estaría «empleando la palanca energética contra España y Francia» para condicionar su posición en el tablero internacional.
«El régimen tiene miedo a las protestas»
La conclusión a la que llega este experto es que la población iraní no podrá resistir mucho tiempo en las actuales condiciones económicas, lo que puede traducirse en algún tipo de cambio político. «No sé cuándo, pero existe una posibilidad de que el pueblo actúe», afirma. «Es imposible vivir con hiperinflación». Según ese experto, la inteligencia israelí no contempla que esto pueda ocurrir «mañana», pero reitera que la situación es de elevada «incertidumbre».
«La población tiene miedo, pero también el régimen tiene miedo de las protestas». La principal prueba de ese miedo es el cierre de internet: «Con un internet libre, se sabría el número de los cadáveres que está causando el régimen», añade, para incidir en otro elemento que podría desatar un estallido social contra los ayatolás.
