Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía The Objective

Israel confía en un cambio de régimen tras una inflación al 115% y cuatro millones de empleos perdidos desde febrero

La economía de Irán sufre más de lo que el régimen de los ayatolás está transmitiendo oficialmente. Este es uno de los balances que maneja Israel, explica Alex Grinberg, experto en historia y política de Irán, en un encuentro organizado por la European Israel Press Association (EIPA). Las cifras que el régimen intenta maquillar apuntan a una inflación disparada al 115% desde el ataque de febrero, así como a una pérdida de cuatro millones de puestos de trabajo. La situación es ya insostenible para la población, y podría favorecer un cambio de régimen a corto o medio plazo, según las conclusiones de Grinberg.

Además de inflación y empleo, Irán sufre un impacto de entre 270 y 500 millones de dólares a raíz de los ataques sufridos y también del cierre del comercio tras el bloqueo del estrecho de Ormuz. 13 sectores industriales se han visto gravemente afectados por la recesión económica del país, con una contracción del PIB iraní de 70.000 millones de dólares en pocas semanas (equivalente al 15% del PIB de todo el país). Entre los sectores más afectados se incluyen el petroquímico, el siderúrgico y la automoción. La situación es tan delicada que hay 15.000 millones de dólares de importación de alimentos básicos en peligro.

En opinión de Grinberg, el objetivo de Israel y Estados Unidos no era directamente derrocar al régimen de la República Islámica, sino reducir las capacidades militares del país para evitar futuros ataques en la región y, sobre todo, su programa nuclear. La «disminución de la fuerza estratégica de Irán» se da por hecha, aunque ahora los meses de bloqueo y las consecuencias económicas del ataque dibujan una sociedad en grave crisis.

«Devastación económica»

«El poder militar del régimen queda muy limitado; la capacidad de amenaza a Israel, muy reducida, y hay una devastación económica», añade el experto en historia y política de Irán, miembro del Jerusalem Institute for Strategy and Security (JSSI), que también ostenta un grado de comandante en reserva de la División de Investigación de la Inteligencia Militar de las Fuerzas de Defensa de Israel. Grinberg se centra en la debilidad económica de Irán como un

La fotografía socioeconómica dibujada por Grinberg desmiente la propaganda del régimen, que intenta proyectar mensajes de solidez política y financiera. «El régimen está centrado ahora en su supervivencia, pero la represión necesita recursos que ya no existen». En cuanto al ámbito militar, Irán habría perdido el grueso de sus recursos, y ahora mismo carecería de un ejército capaz de responder en su propio territorio a un ataque a gran escala. Tampoco puede ayudar a sus satélites en la región, como el grupo terrorista de Hezbolá activo en Líbano, ni suministrar drones a Rusia para la guerra en Ucrania.

En cuanto a los aliados de Irán, Rusia ya ha empezado a producir sus propios drones debido a la situación iraní, mientras que China diversifica sus fuentes de energía tras el cierre de Ormuz. Algo parecido hace Europa, sostiene el experto, para minimizar el efecto colateral del shock petrolífero de estos meses. «No estamos ante una crisis parecida a la de 1973», añade. Y con respecto a España, lo que se percibe en el ámbito israelí es que los anuncios y reproches de Pedro Sánchez a Israel y Estados Unidos se quedan en el ámbito «verbal», sin capacidad de amenazar o condicionar la política en la región. Argelia, además de estar aliada con Irán, estaría «empleando la palanca energética contra España y Francia» para condicionar su posición en el tablero internacional.

«El régimen tiene miedo a las protestas»

La conclusión a la que llega este experto es que la población iraní no podrá resistir mucho tiempo en las actuales condiciones económicas, lo que puede traducirse en algún tipo de cambio político. «No sé cuándo, pero existe una posibilidad de que el pueblo actúe», afirma. «Es imposible vivir con hiperinflación». Según ese experto, la inteligencia israelí no contempla que esto pueda ocurrir «mañana», pero reitera que la situación es de elevada «incertidumbre».

«La población tiene miedo, pero también el régimen tiene miedo de las protestas». La principal prueba de ese miedo es el cierre de internet: «Con un internet libre, se sabría el número de los cadáveres que está causando el régimen», añade, para incidir en otro elemento que podría desatar un estallido social contra los ayatolás.

Por Omar Lugo en The Objective

«Venezuela es, para los ojos de Washington y las multinacionales, poco menos que una estación de gasolina en el Caribe, herrumbrada por años de abandono y que ahora hay que rehabilitar.»

En las horas frenéticas que siguieron al derrocamiento de Nicolás Maduro y la entronización de Delcy Rodríguez como la nueva mejor amiga de Washington, comenzaron a disiparse los sueños de una transición hacia la democracia tras 27 años del régimen autoritario chavista. Poco después quedó claro el verdadero objetivo de Donald Trump al ejecutar una espectacular operación militar que llevaba meses anunciada, pero que fue sorprendente por su precisión: el petróleo.

«Desde enero, hay bancos y fondos de inversión dando vueltas a Venezuela, a la caza de oportunidades, buscando financiar a privados para aumentar la producción con repago en forma de crudo», señala un contratista petrolero que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias. «Hay mucha actividad que antes del 3 de enero no existía. Esto es irreversible, no tiene vuelta atrás», dice al estimar que será una ola de inversiones muy superior a la de la apertura petrolera de los años noventa, que fue truncada por Hugo Chávez.

En hoteles de Caracas, los acentos de ejecutivos e ingenieros petroleros se entremezclan y empresas extranjeras buscan oficinas, mientras negocian con el gobierno interino, reanimando el mercado inmobiliario. Algunas grandes firmas esperan verdaderos cambios políticos, institucionales y legales, como que se revisen regalías y tasas, para decidirse a invertir, pero enfrentan un dilema porque temen perder las mejores oportunidades. «Hay una urgencia para aumentar la producción [nacional] y presiones fuertes para lograrlo a finales de año. El que no aumente, lo multan o le quitan el contrato», advierte esta fuente.

Venezuela es, a ojos de Washington y las multinacionales del petróleo, poco menos que una estación de gasolina en el Caribe, herrumbrada por años de abandono y que ahora hay que rehabilitar. En medio del acoso y bloqueo impuesto por EEUU en la segunda mitad de 2025, el país debió paralizar campos petroleros mientras se desbordaban sus inventarios de crudo en tierra y en alta mar. Como resultado, la caída del PIB petrolero se extendió hasta el primer trimestre de este 2026.

En momentos en que el mundo vive la incertidumbre de los mercados de hidrocarburos, primero por las secuelas de la guerra de Rusia contra Ucrania, y después por el enfrentamiento de Israel y EEUU contra Irán, cobra renovado valor el papel de Venezuela como otro centro petrolero mundial fuera de zonas de conflicto, como es América. Después de todo, antes de la llegada de la plaga chavista, ya este país llegó a ser el sexto exportador dentro de la OPEP, y en la II Guerra Mundial los cargamentos de combustibles venezolanos jugaron un papel importante en el triunfo de los aliados sobre  el Eje.

Por eso, cuando en medio de la euforia por el triunfo sobre el chavismo Donald Trump anunciaba supuestas inversiones por hasta 100.000 millones de dólares (unos 86.200 en euros) en Venezuela e invitaba a grandes petroleras para que pusieran la pasta, se despertaron enormes expectativas sobre un rápido aumento de la producción que hoy también chocan con la realidad. Otra de las limitaciones es la falta de personal calificado.

«Habrá que importar gente», dice un ejecutivo petrolero al advertir que los profesionales del petróleo se fueron con la diáspora, y si no hay condiciones estables para regresar, ni apostarán por el país ni arriesgarán la estabilidad alcanzada afuera. Como una de sus primeras acciones de gobierno, el chavismo, con la impronta de Delcy, reformó la Ley de Hidrocarburos para abolir tres décadas de proclamas socialistas principistas que prohibían por completo la participación de empresas privadas en las fases neurálgicas del negocio, como extracción y comercialización del petróleo.

Por lo pronto, EEUU controla las exportaciones de crudo de Venezuela, a través principalmente de dos grandes navieras, Trafigura y Vitol Group. Los dineros producto de estas ventas son depositados en un fondo especial controlado por el Departamento del Tesoro de EEUU, en un modelo inédito de tutoría sobre el principal motor de la economía venezolana. Una reconversión que necesita tiempo y dinero.

En medio de esta extraña situación geopolítica, en los campos petroleros de Venezuela queda claro que la industria necesita reformas profundas, institucionales y cotidianas para dejar atrás un modelo ineficiente, corrupto y precario que llevó a desperdiciar o a dejar bajo tierra las que se suponen son las mayores reservas de crudo del mundo en un solo lugar, con unos 302.000 millones de barriles. Venezuela posee el 20% de las reservas mundiales de petróleo, y eso bien le ha valido a EEUU más que una misa, un desembarco militar.

Por lo pronto, Trump ha ordenado dejar fuera a los nuevos negocios petroleros a compañías de Rusia, China, Irán y Cuba, con lo que se anotó su primer triunfo estratégico comercial. Ya por aquí han reforzado sus operaciones gigantes conocidos en la plaza como Repsol, ENI, Chevron, Shell y BP.

El regreso de ExxonMobil, que desde hace semanas comenzó a buscar oficinas en Caracas, según fuentes de la competencia, será un abreaguas. El NYT reporta que la mayor petrolera del mundo negocia el regreso al país para operar seis bloques, en un acuerdo que pondría fin a un largo conflicto legal y monetario con el Estado venezolano, iniciado cuando hace 20 años el fervoroso militar populista Hugo Chávez ordenó expropiarle sus activos.

Pero, aunque la transición democrática en Venezuela está lejos, al igual que unas elecciones libres y una reforma institucional, la industria petrolera espera su propia transición mientras enfrenta los problemas típicos del país, que van desde los apagones diarios hasta la corrupción y los constantes accidentes de gravedad.

El segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela después de Chevron es la firma mixta Petrozamora, con 120.000 barriles por día. La empresa socia de PDVSA es controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, un recordado bolichico, a través de su firma North American Blue Energy Partners.

Betancourt, ya denunciado por supuestos sobreprecios en compras de equipos para la arruinada red termoeléctrica nacional, aparece como imputado por el juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional de España, que investiga una presunta red de blanqueo de capitales procedente de PDVSA.

Pero ha sido beneficiario de uno de los mecanismos de asignación directa de contratos petroleros operativos, dados sin licitación por el chavismo entre sus allegados. Este mecanismo ha sido clave en el aumento de la producción en los últimos años, hasta 1,2 millones de barriles diarios, pero sigue siendo opaco y fuera de cualquier licitación, auditoría, contraloría o publicación de información oficial certificada.

«El problema más grave de la industria petrolera venezolana es la corrupción», dice el empresario al denunciar que tienen que pagar a funcionarios la mitad del valor de un contrato si quieren cobrar una obra o servicio pendiente de PDVSA. Según el dirigente sindical Iván Freites, la seguridad industrial en la estatal Petróleos de Venezuela está colapsada. «Hoy los accidentes ocurren diariamente en refinerías a instalaciones petroleras», reporta en sus redes Freites, quien se atrevió a regresar del exilio hace pocas semanas.

Los índices de accidentabilidad superan todos los límites internacionales: más de 20 eventos por cada millón de horas, según las fuentes sindicales, comparado con 0,35 de Saudi Aramco o 0,16 de Shell. Hace pocos días estalló una planta de compresión de gas natural en el lago de Maracaibo, llamada Lamargas, dejando un muerto y seis heridos. La unidad es operada por la empresa China Concord. El accidente, además, compromete los planes para elevar la producción de crudo en esa provincia petrolera, pues en Venezuela el gas es principalmente reinyectado a los yacimientos de crudo, o simplemente quemado y arrojado a la atmósfera.

Mientras, una alta ejecutiva de Chevron en Venezuela, Susana Brugada, advierte por primera vez en público el impacto de los constantes apagones en la producción petrolera. Cada pestañeo de la luz saca de operaciones hasta 40 pozos de una sola vez y después se requiere tiempo para ponerlos en marcha, señala.

Vía La República

La gigante estatal saudita tiene una capitalización de US$1,8 billones, a la cual le siguen Exxon Mobil, Chevron, PetroChina, Shell y TotalEnergies. La socialista Pdvsa simplemente desapareció del Top

El precio del petróleo ha sido uno de los termómetros más nerviosos de la economía global en lo que va del año: tanto las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los ajustes de producción de la Opep+ como la incertidumbre sobre el ritmo de la demanda mundial han mantenido al mercado en vilo, recordando que el crudo sigue siendo, pese a todas las conversaciones sobre transición energética, el combustible que mueve al mundo.

En ese contexto de volatilidad e incertidumbre, la capitalización de mercado de las grandes petroleras funciona como un espejo: refleja no solo el valor de sus reservas y producción, sino también sobre cuánto confía el mercado en su capacidad de sobrevivir en un entorno que cambia más rápido que nunca. Con datos de CompaniesMarketCap con corte al 5 de mayo, el ranking de las 20 petroleras más valiosas del mundo no solo revela cómo está distribuido el poder en una industria que mueve miles de millones de dólares, sino también cómo, en términos de capitalización, hay una sola protagonista indiscutible: Saudi Aramco.

La gigante estatal saudita tiene una capitalización de US$1,8 billones, una cifra tan descomunal que supera la suma de las cinco compañías que le siguen: Exxon Mobil, Chevron, PetroChina, Shell y TotalEnergies, que juntas valen US$1,7 billones. Incluso, la sola participación de Aramco en el top equivale a más de un tercio del valor total de las 20 compañías combinadas.

Visto en conjunto, el valor de mercado de las 20 petroleras más grandes del mundo supera el PIB completo de Japón y se acerca al de Alemania, lo que las convierte en una de las mayores concentraciones de valor corporativo del planeta.

Detrás de Aramco, el ranking lo domina Estados Unidos. Exxon Mobil ocupa el segundo lugar con una valorización de US$637.000 millones y Chevron el tercero con una de US$380.000 millones. ConocoPhillips, también estadounidense, aparece en el puesto ocho con US$152.000 millones. En total, ocho empresas norteamericanas, incluyendo dos canadienses, Enbridge (US$119.000 millones) y Canadian Natural Resources (US$99.000 millones), integran el top 20, con un valor combinado de US$1,9 billones, haciéndolo el bloque regional más pesado del listado.

El resto del top 10 está repartido entre China y Europa. Por un lado, PetroChina, la mayor productora de petróleo de Asia con 948 millones de barriles producidos en 2025, ocupa el cuarto lugar con US$273.000 millones, Cnooc el séptimo con US$173.000 millones y Sinopec completa el trío chino en el puesto 16 con US$95.000 millones: juntas, las tres estatales suman US$541.000 millones.

Por el lado europeo, Shell (US$249.000 millones), TotalEnergies (US$206.000 millones), BP (US$121.000 millones), Equinor (US$103.000 millones) y ENI (US$83.000 millones) conforman un bloque que, pese a su amplitud geográfica, vale en conjunto menos de la mitad de lo que vale Saudi Aramco sola.

América Latina también tiene un representante en el ranking: Petrobras, la estatal brasileña, se ubica en el puesto nueve con una valorización que alcanza US$142.000 millones. La compañía, que produjo 3,14 millones de barriles diarios durante el tercer trimestre del año pasado, apoyada principalmente en sus campos del presal, es la única latinoamericana que logra colarse entre las diez más valiosas del sector.

Aun así, el resto del listado lo completan Southern Company, con US$108.000 millones; Duke Energy, con US$99.000 millones; Williams Companies, con US$92.000 millones; Enterprise Products, con US$84.000 millones; y SLB, antes Schlumberger, con US$83.000 millones, todas estadounidenses.

Dos fuerzas explican por qué estas valoraciones se mantienen elevadas pese a la volatilidad del precio del crudo. Por una parte, el riesgo de suministro se ha convertido en uno de los factores más importantes desde que el Estrecho de Ormuz, por donde transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios, equivalente a cerca de 20% del comercio global de petróleo, se ha visto amenazado por el conflicto de Medio Oriente, elevando las expectativas de ganancias de las grandes productoras.

Por otro, la demanda de energía sigue sin dar tregua, especialmente porque el crecimiento acelerado de los centros de datos para inteligencia artificial, la electrificación industrial y el crecimiento económico en mercados emergentes aumentan la importancia estratégica de los productores de energía confiables como el crudo.

Por Julio César Arreaza B.

Las fechas del 19 de Abril de 1810 y el 5 de Julio de 1811 constituyen el proceso genésico que determinó la vocación republicana del pueblo venezolano. Los poderes formales de la República están conformados por la tradicional tríada del poder ejecutivo, legislativo y judicial, independientes y, a la vez, vinculados entre sí, con su función de contrapeso y equilibrio para evitar el abuso de poder.

Nosotros hemos insistido en que el destino histórico que nos corresponde es el de ser una república, forma escogida de organización del Estado, acompañada de un sistema democratico de gobierno.

Además de los poderes formales, existen los que se han denominado poderes reales, cuyas fuentes se han venido decantando, especialmente desde 1930.

El brillante académico Oscar Vallés se propuso el reto de investigar, analizar y esclarecer la realidad de un hecho incontrovertible: la férrea concentración  del poder que logró acometer Hugo Chávez, con la idea de comprender el fenómeno en toda su magnitud.

Para emprender su trabajo de análisis, lo primero que hizo fue acotar el estudio dentro del periodo comprendido entre los años 2002 y 2006.

Delimitó 4 fuentes reales, no formales, del poder. Cada vez que surge una nueva fuente de poder, se produce un cambio estructural profundo en la configuración política del país. Cada fuente es, al mismo tiempo, creadora de una nueva estructura de autoridad y obligación, como le gusta al autor llamar al Estado.

La primera fuente de poder real es la administración de la violencia: el monopolio de la fuerza legítima, en su fase pretoriana, utilizado por los caudillos a partir de 1830 hasta Gómez, en 1930, quien profesionalizó el ejército y fundó las bases del Estado moderno.

Chàvez descubrió y aprendió de los sucesos desencadenados el 11 de abril de 2002 que la Fuerza Armada, configurada por un sistema de méritos y lealtad a la Constitución, no le era favorable a su propósito de gobernar con puño de dictador. Desde ese momento decidió purgarla. Los peores asumieron los puestos de mando y la degradó hasta convertirla en una Fuerza Armada chavista.

Recordemos que el 11 de abril ordenó ejecutar el Plan Ávila, que implicaba disparar contra manifestantes pacíficos. Los generales y almirantes desobedecieron sus órdenes matonescas y el teniente coronel se vió en la necesidad de renunciar.

A lo anterior se une una segunda fuente real de poder político, denominada providencial, como es la fuente de financiamiento petrolero, no dependiente de la sociedad. El  narcogobernante decidió tomar  Pdvsa, botar a 23.000 técnicos petroleros -un ecocidio laboral sin precedente- y utilizarla como caja chica para financiar la dominación de la sociedad y expandir el comunismo a otras naciones.

Eso le aporta una enorme cualidad de poder político y no le rinde ninguna cuenta a la sociedad. Engrosa y refuerza, más bien, la primera fuente de poder real: la administración de la violencia.

Debemos decir que el dictador Juan Vicente Gómez se sirvió personalmente del petróleo, pero no destruyó la industria petrolera, sino que la desarrolló.

A principios de los años cuarenta surge la tercera fuente de poder político real,  denominada “respaldo popular». Se constituyen las primeras asociaciones civiles, los sindicatos, Fedecámaras, la CTV y los colegios profesionales; se fundan los primeros partidos políticos. Surge la Generación del 28, el trienio adeco y la apertura del medinismo, proceso que se consolidó en 1958.

Antes de esta fecha, dos fuentes de poder político real dominaban la escena: la administración de la violencia y el financiamiento petrolero. A partir de 1958, el respaldo popular pasa a ser la fuente del poder público por excelencia, con capacidad de producir cambios políticos profundos.

La cuarta fuerza de poder real surge en los años ochenta y noventa: la era de las matrices de opinión y de la influencia de los dueños de los medios; el gran poder de la opinión pública.

El 11 de abril, las pantallas de las televisoras se dividieron en dos. Chávez aprendió la lección: cerró y confiscó Radio Caracas Televisión, junto con 57 emisoras y la sede de El Nacional. Promovió las antidemocráticas asambleas plebiscitarias. Desvirtuó el respaldo popular manipulando a su antojo el Consejo Nacional Electoral, y no hubo más elecciones limpias. Creó la más fastuosa red clientelar de las misiones.

La hegemonía de Chávez logró identificar las 4 fuentes reales del poder y ponerlas a su servicio.

El  reto del futuro inmediato es institucionalizar de manera sólida el respaldo popular, junto con las otras fuentes directas de poder, al servicio de la sociedad y del bien común.

¡Libertad plena para los presos políticos!

El despliegue de seguridad y la operación helitransportada realizada este sábado en la capital venezolana contaron con un robusto respaldo naval en el Mar Caribe. El componente marítimo de la operación estuvo liderado por el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima (LHD-7) y el crucero de misiles guiados USS Lake Erie (CG-70), los cuales se posicionaron de forma estratégica frente a las costas del país.

Ambas unidades navales operaron como la plataforma logística y de seguridad principal («Sea Basing») para el ejercicio de respuesta militar conjunta coordinado entre la delegación estadounidense, encabezada por el General de División Francis L. Donovan, y las autoridades locales.

Los dos aeronaves MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines (USMC) que aterrizaron en la sede diplomática de Valle Arriba despegaron y mantuvieron su base de operaciones en la cubierta de vuelo del USS Iwo Jima. Este buque de asalto anfibio funcionó además como el centro neurálgico de comando, control y comunicaciones avanzadas para el monitoreo en tiempo real de todo el ejercicio en la región capital.

Por su parte, el crucero USS Lake Erie, equipado con el sistema de radar y combate Aegis, ofreció el paraguas de vigilancia, escolta y defensa aeroespacial necesario para garantizar la seguridad del perímetro marítimo y del espacio aéreo asignado durante las maniobras urbanas.

Con este despliegue coordinado costa-afuera, las fuerzas conjuntas demostraron su capacidad de proyección rápida y soporte logístico modular, elementos clave dentro de los acuerdos bilaterales orientados a garantizar la seguridad del personal diplomático y avanzar en los planes de estabilización e interés común en el Hemisferio Occidental.

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Por Carlos Fernández

Hace décadas, el abogado y escritor mexicano César Garizurieta acuñó una frase que quedó marcada para la posteridad en la política latinoamericana, “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Una sentencia cargada de realidad e ironía que, con el paso del tiempo, sigue retratando muchas conductas del poder público en nuestro continente.

En el Panamá actual, pareciera esta frase tener su dosis de influencia y adicionalmente se suma a una obsesión silenciosa dentro de buena parte de la clase política, vivir pensando en la próxima elección antes de cumplir con la actual responsabilidad que el pueblo les entregó.

Resulta interesante observar cómo algunos funcionarios electos en 2024, representantes, alcaldes e inclusive diputados, parecieran acostarse y levantarse pensando en mayo de 2029. Apenas ha pasado poco más de un año y medio desde las elecciones, y ya muchos viven en modo campaña. Cada declaración o cada movimiento pareciera estar pensado más para medir aplausos y reacciones que para resolver los problemas de la ciudadanía. Basta observar cómo algunos viven pendientes del próximo video viral, al punto de que solo falta verlos bailando al ritmo de los nuevos retos de internet, situación que hemos visto en otros países.

Inclusive, algunos terminan apoyando decisiones totalmente contrarias a lo que prometieron en su reciente campaña, no porque hayan transformado su visión, sino porque entienden que, las nuevas posturas, les dan más exposición y presencia en redes sociales. La política de resultados ha ido cediendo espacio a la política del espectáculo, donde parece más importante mantenerse “vigentes” que gestionar de forma efectiva.

Debo aclarar, que el problema no es pensar en el futuro. Toda figura pública tiene derecho a aspirar a una reelección o a otro cargo. El verdadero problema aparece cuando la prioridad deja de ser gobernar, proponer o ejecutar decisiones para convertir la “gestión” en una precampaña política.

Las redes sociales han acelerado la ansiedad política y muchos creen que deben permanecer en campaña eterna para sobrevivir. Sin embargo, olvidan una verdad básica y elemental, ninguna estrategia electoral sustituye una buena gestión.

Asumir la responsabilidad entregada por los ciudadanos en cualquier cargo de elección popular debe implicar un compromiso inmediato, con tiempos de respuesta claros y con una planificación seria de metas a corto, mediano y largo plazo.

Gobernar no puede convertirse en una pausa entre campañas electorales. Es simplemente imposible renunciar a la construcción de soluciones ciudadanas para colocar intereses personales, cálculos políticos o aspiraciones futuras por encima de la voluntad y las necesidades del pueblo panameño. Quien recibe la confianza de los ciudadanos tiene la obligación moral y política de ejecutar y responder, no de vivir permanentemente distraído en la próxima elección.

Al final, las elecciones no se ganan únicamente con propaganda, sino con resultados, credibilidad y confianza acumulada.

Panamá necesita funcionarios menos obsesionados con el 2029 y más concentrados en el presente. Autoridades que entiendan que el mejor camino hacia una futura elección no es la campaña adelantada, sino hacer bien el trabajo para el cual fueron electos. Porque antes de pensar en volver a pedir el voto, primero hay que honrar el que ya fue otorgado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, explicó este sábado que está dividido entre cerrar un acuerdo o retomar la ofensiva militar contra Irán.

En breves declaraciones telefónicas al portal Axios, el presidente dijo que hay un 50 % de probabilidades de llegar a un «buen» trato o, por el contrario, hará «volar por los aires» a Irán, país con el que acordó un alto el fuego en abril.

El presidente tiene previsto reunirse este mismo sábado con su equipo de seguridad, incluido el vicepresidente, JD Vance, y el equipo negociador estadounidense, Steve Witkoff y Jared Kushner, para evaluar la situación.

Trump canceló el viernes sus planes de pasar el fin de semana en su campo de golf en Nueva Jersey y regresó a Washington para dar seguimiento a las negociaciones con Teherán.

El jefe del Ejército paquistaní, el general Asim Munir, que ejerce de mediador entre Estados Unidos e Irán, visitó este sábado Teherán para tratar de impulsar un acuerdo.

El Ministerio de Exteriores iraní declaró que en la última semana ha habido «un acercamiento de posturas» y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de visita oficial en la India, anticipó que podría haber un anuncio en las próximas horas o días.

En el centro de las negociaciones está el programa nuclear iraní, pues Washington exige que Teherán deje de enriquecer uranio, y la situación del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra y donde quiere cobrar un peaje para su tránsito.

EFE

Al menos tres voluntarios de la Cruz Roja han fallecido en el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), informó este sábado la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).

Los fallecidos, Alikana Udumusi Augustin, Sezabo Katanabo y Ajiko Chandiru Vivian, trabajaban en la filial de la Cruz Roja nacional en Mongbwalu (provincia oriental de Ituri), uno de los epicentros de un brote del que por ahora se ha informado de 750 casos sospechosos y 177 muertes.

Se cree que contrajeron el virus del ébola mientras estaban de servicio, llevando a cabo actividades de gestión de cadáveres el 27 de marzo como parte de una misión humanitaria no relacionada con el ébola.

«En el momento de la operación, la comunidad no tenía conocimiento del brote y el virus aún no había sido identificado», indicó FICR.

Fallecidos entre el 5 y el 16 de mayo, se encontrarían entre las primeras víctimas conocidas del brote, por el que la OMS declaró una emergencia sanitaria internacional el día 17.

«Su compromiso refleja la extraordinaria dedicación que muestran cada día los voluntarios de la Cruz Roja que trabajan en entornos complejos y de alto riesgo para apoyar a las personas vulnerables», subrayó la federación.

EFE

La líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado ofreció este sábado 23 de mayo una rueda de prensa en Panamá, en la antesala de un encuentro previsto con la diáspora venezolana en ese país.

Al inicio de su intervención, la lider opositora dijo, “Queremos dar las gracias a Panamá y a cada uno de los ciudadanos de este país. Ustedes han sido un hogar, refugio, consuelo para miles y miles de nuestros compatriotas”. 

«Gracias al presidente José Mulino y al canciller Javier Martínez. Por recibirnos como hermanos de lucha”, comentó.

Machado indicó que «Este camino lleno de obstáculos lo hicimos posible porque logramos unir a un país alrededor de los valores que nos unen. Fuimos pueblo por pueblo, corazón por corazón, y dijimos ‘somos uno’. Esa fue la fuerza que hizo posible el 28 de julio de 2024».

Igualemente enfatizó a los presentes de la rueda de prensa; “Ustedes ven aquí hoy una muestra significativa y valiosa de sectores que antes no nos habíamos encontrado. Pensaron que era inconcebible que nos sentáramos en una mesa, y lo hicimos. Y el mandato que yo tuve el 28J fue ese: vamos a unir a un país para hacer valer un mandato”.

Seguidamente Machado reitero que «Aquí hay un objetivo y es liberar a nuestro país, lograr la trancisión democrátiva con elecciones libres y justas. La libertad de Venezuela va a representar la libertad de las Américas para siempre». 

Por otra parte, dijo que «Nadie nos va a detener Venezuela será libre».

Machado indicpo que se inició las conversaciones con el líder oposor Edmundo González Urritua, «A quien todos le tenemos respeto y agradecimiento. Nunca bajó la cabeza».

«Cuando ocurrió el 3 de enero, y conocimos cómo avanzaba este plan con EE.UU., evaluamos esto con serenidad y hoy entendemos que para favorecer, acompañar y facilitar este plan, es necesario que este proceso culmine con un proceso electoral, y si hay una persona que ha acompañado esta decisión es nuestro presidente electo».

La también Premio Nobel de la Paz enfatizó «Estamos demostrando que realmente queremos que este plan avance con nuestro principal aliado, los Estado Unido. Yo seré candidata, pero podrán haber otros”.

Por lo tando aseguró «Tenemos diferencias, pero aquí hay un propósito, que es avanzar a la transición a través de elecciones libres. La ruta está clara un Consejo Nacional Electoral legítimo, elecciones libres y el retorno de los exiliados».

«El primer paso para combatir el sistema pervertido es la designación de un Consejo Nacional Electoral que cumpla con las leyes y la Constitución. Hay 5 millones de venezolanos que no pueden votar porque salieron del país, y hay otros 5 millones de venezolanos mayores de 18 años que no se han podido inscribir para votar. Todo pasa por una elección presidencial en la cual todos los venezolanos puedan participar».

Machado se refirió sobre la relación de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez con el Gobierno de EE.UU.,  “El presidente Donald Trump ha sido nítidamente claro cuando ha dicho que le parece extraordinario que la señora Delcy Rodríguez cumpla sus instrucciones (…) A quien no le parece maravilloso es a los aliados de la señora Delcy Rodríguez”, sentenció.

Tras la ruta emprendida por la libertad de Venezuela, Machado destacó «A la gente hay que rendirle cuentas, y por eso estamos aquí hoy. Por supuesto que vamos a seguir hasta el final, nada ni nadie nos desvía».

«En estas reuniones tenemos que lograr esta gran alianza, pero de la gente. Grandes consensos que nacen de un país que tiene cultura democrática y que ha padecido perderla. Para que nunca jamás se repita este horror en Venezuela. Estos consensos, este gran acuerdo, incluyen a todos los venezolanos», dijo.

La Fiscalía de Italia acusó a la modelo italiana y esposa del empresario colombiano Alex Saab de actuar como testaferro para canalizar fondos de origen ilícito provenientes de Venezuela vinculados a la red de su esposo

Blu Radio Colombia reportó este viernes 22 de mayo que la modelo italiana Camilla Fabri, esposa del empresario colombiano Alex Saab, fue deportada a Italia junto con sus hijos por el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

El pasado 16 de mayo, su esposo fue entregado a Estados Unidos por orden del Departamento de Justicia de dicho país.

La información fue difundida por el periodista Ricardo Ospina, director de la emisora, y ocurre en medio del nuevo escenario político abierto tras la deportación del testaferro de Nicolás Maduro y el giro del chavismo respecto a quien durante años presentó como venezolano, diplomático y funcionario.

La Fiscalía italiana acusó a Fabri de actuar como testaferro para canalizar fondos de origen ilícito provenientes de Venezuela, vinculados a la red de su esposo.

Según la investigación, parte de los fondos desviados por Saab estaban destinados originalmente a ayudas para la población venezolana, entre ellas las bolsas Clap. El caso cerró en enero de este año.

Fabri declaró en su momento que “no hubo juicio, ni admisión de responsabilidad, ni culpabilidad, y por supuesto ninguna condena”.

Sin embargo, el medio local Corriere de la Sera reportó el 8 de enero que hubo un acuerdo de culpabilidad con una condena que oscila entre uno y dos años de prisión.

Así como su esposo, Camilla Fabri recibió documentos de parte del gobierno venezolano. Su designación como viceministra de Comunicación Internacional quedó registrada en la Gaceta Oficial N° 43.141, con fecha del 3 de junio de 2025, donde quedó constancia de que la esposa del empresario colombiano es portadora de la cédula de identidad número V-36.893.134.

También estuvo al frente de la Gran Misión Vuelta a la Patria, su último cargo desempeñado hasta los inicios del gobierno interino de Delcy Rodríguez.

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