Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Imagine un centro de datos al borde de una meseta desértica. En su interior, filas y filas de servidores brillan y vibran, circulando aire a través de enormes torres de refrigeración y consumiendo más electricidad que las ciudades circundantes juntas. Esto no es ciencia ficción. Es la realidad de los enormes clústeres de computación de IA , a menudo descritos como » supercomputadoras de IA » por su enorme escala , que entrenan los modelos más avanzados de la actualidad.

Por: Enrique Dan – Fast Company

En sentido estricto, no se trata de supercomputadoras en el sentido clásico. Las supercomputadoras tradicionales son máquinas altamente especializadas, diseñadas para simulaciones científicas como la modelización climática, la física nuclear o la astrofísica, optimizadas para código paralelizado en millones de núcleos. En cambio, lo que impulsa la IA son enormes clústeres de GPU o aceleradores personalizados (Nvidia H100, Google TPU, etc.) conectados mediante interconexiones de alto ancho de banda, optimizados para las multiplicaciones de matrices, la base del aprendizaje profundo. No resuelven ecuaciones para pronósticos meteorológicos: procesan billones de tokens para predecir la siguiente palabra.

Aun así, el apodo perdura, porque su rendimiento, demanda energética y costos son comparables, o incluso superiores, a los de las máquinas científicas más rápidas del mundo. Y las implicaciones son igual de profundas.

Un estudio reciente de 500 sistemas informáticos de IA en todo el mundo reveló que su rendimiento se duplica cada nueve meses, mientras que tanto el coste como los requisitos de energía se duplican cada año. A este ritmo, la frontera de la inteligencia artificial no se limita a mejores algoritmos o arquitecturas más inteligentes. Se trata de quién puede permitirse, alimentar y refrigerar estas gigantescas máquinas, y quién no. 

El foso exponencial

Cuando el rendimiento se duplica cada nueve meses pero el costo se duplica cada 12, se crea un foso exponencial : cada salto hacia adelante empuja la siguiente frontera más allá del alcance de todos, salvo un puñado de jugadores. 

Esta no es la típica historia de «modelos de código abierto vs. modelos de código cerrado»: es más fundamental. Si no se puede acceder al sustrato computacional (el hardware, la electricidad, la refrigeración y las fábricas necesarias para entrenar a la próxima generación), ni siquiera se está en la carrera. Las universidades no pueden seguir el ritmo. Las pequeñas startups no pueden seguir el ritmo. Incluso muchos gobiernos no pueden seguir el ritmo. 

El estudio muestra una marcada concentración de capacidades: los clústeres de IA más potentes se concentran en unas pocas corporaciones, lo que privatiza el acceso a la inteligencia artificial de vanguardia. Una vez que la computación se convierte en el cuello de botella, la mano invisible del mercado no genera diversidad, sino monopolio.

Centralización vs. democratización

La retórica en torno a la IA suele enfatizar la democratización: herramientas disponibles para todos, pequeños actores empoderados, creatividad desatada. Pero en la práctica, el poder de moldear la trayectoria de la IA está recayendo en los propietarios de enormes granjas de computación. Ellos deciden qué modelos son viables, qué experimentos se ejecutan y qué enfoques reciben miles de millones de tokens de entrenamiento. 

No se trata solo de dinero. Se trata de infraestructura como gobernanza. Cuando solo tres o cuatro empresas controlan los clústeres de IA más grandes, controlan eficazmente los límites de lo posible. Si tu idea requiere entrenar un modelo de un billón de parámetros desde cero, y no perteneces a una de esas empresas, tu idea sigue siendo solo eso: una idea.

Geopolítica de la computación

Los gobiernos están empezando a notarlo. En la Cumbre de Acción sobre IA de París de 2025 , las naciones prometieron miles de millones para modernizar su infraestructura nacional de IA. Francia, Alemania y el Reino Unido están avanzando para ampliar su capacidad de computación soberana. Estados Unidos ha lanzado iniciativas a gran escala para acelerar la producción nacional de chips, y China, como siempre, juega a su manera, invirtiendo recursos en la construcción masiva de parques eólicos y solares para garantizar no solo chips, sino también electricidad barata para alimentarlos . 

Europa, como de costumbre, se encuentra en un punto intermedio. Puede que sus marcos regulatorios sean más avanzados, pero su capacidad para implementar la IA a gran escala depende de si puede asegurar la energía y la computación en condiciones competitivas. Sin eso, la «soberanía de la IA» es retórica, no realidad. 

Y, sin embargo, hay una ironía aún más oscura aquí. Incluso mientras los gobiernos se apresuran a afirmar su soberanía, los verdaderos ganadores de la carrera armamentística de la IA podrían ser las corporaciones, no las naciones. El control de la computación se está concentrando tan rápidamente en el sector privado que nos acercamos a un escenario descrito desde hace tiempo en la ciencia ficción: las corporaciones ejercen más poder que los estados, no solo en los mercados, sino también en la configuración de la trayectoria misma del conocimiento humano. El equilibrio de autoridad entre gobiernos y empresas está cambiando, y esta vez, no es ficción. 

Ajuste de cuentas ambiental

También existe un costo físico. El entrenamiento de un modelo de frontera puede requerir tanta electricidad como la que consume una ciudad pequeña en un año. Las torres de refrigeración demandan enormes volúmenes de agua, y si bien gran parte se devuelve al ciclo, la ubicación es importante: en regiones con escasez de agua, la presión puede ser significativa. La huella de carbono es igualmente desigual. Un modelo entrenado en redes eléctricas dominadas por carbón o gas produce órdenes de magnitud mayores de emisiones que uno entrenado en redes eléctricas alimentadas por energías renovables.

En este sentido, el debate sobre la sostenibilidad de la IA es en realidad un debate energético. Los modelos no son ecológicos ni contaminantes por sí mismos. Son tan ecológicos o contaminantes como los electrones que los alimentan. 

Lo que la eficiencia no puede comprar

La eficiencia por sí sola no resolverá este problema. Cada generación de chips se vuelve más rápida, cada arquitectura más optimizada, pero la demanda agregada sigue creciendo más rápido que las ganancias. Cada vatio ahorrado a nivel micro se consume en la expansión macro de la ambición. En todo caso, la eficiencia empeora la carrera armamentística, ya que reduce el coste por experimento y fomenta aún más experimentos.

El resultado es una espiral descendente: más computación, más potencia, más costos, más centralización.

Qué exigir

Si queremos evitar un futuro en el que el destino de la IA lo definan las juntas directivas de tres empresas y los ministerios de dos superpotencias, debemos tratar la informática como un asunto público. Esto implica exigir: 

  • Transparencia sobre quién posee y opera los clústeres más grandes.
  • Auditabilidad de uso: qué modelos se están entrenando y para qué fines.
  • Infraestructura compartida , financiada públicamente o a través de consorcios, para que los investigadores y las empresas más pequeñas puedan experimentar sin pedir permiso a corporaciones de billones de dólares.
  • Responsabilidad energética , que exige a los operadores revelar no sólo el consumo agregado sino también las fuentes, las emisiones y la huella hídrica en tiempo real.

El debate no debería limitarse a «qué modelo es más seguro» o «qué conjunto de datos es justo». Debería extenderse a quién controla las máquinas que hacen posibles los modelos en primer lugar. 

Las máquinas detrás de las máquinas

El siguiente punto de control en la IA no es el software, sino el hardware. Los enormes clústeres de cómputo que entrenan los modelos son ahora los verdaderos árbitros del progreso. Deciden qué es posible, qué es práctico y quién participa.

Si la historia nos enseña algo, es que cuando el poder se centraliza a esta escala, rara vez se rinde cuentas. Sin intervenciones deliberadas, corremos el riesgo de un ecosistema de IA donde la innovación se ve obstaculizada, la supervisión es opcional y los costos, desde financieros o ambientales hasta humanos, quedan ocultos hasta que es demasiado tarde.

La carrera armamentística de las «supercomputadoras» de IA ya está en marcha. La única pregunta es si la sociedad elige observar pasivamente cómo se privatiza el futuro de la inteligencia artificial, o si reconocemos que las máquinas detrás de las máquinas merecen el mismo escrutinio que los algoritmos que habilitan.

El mayor despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe en décadas está golpeando en el corazón del Cartel de los Soles de Venezuela, una red criminal incrustada dentro del régimen de Nicolás Maduro y acusada de mover enormes cantidades de cocaína al extranjero, según fuentes con conocimiento de la situación.

El Nuevo Herald

De acuerdo con tres personas con conocimiento directo de las operaciones del cartel, la llamada “Ruta del Caribe” —durante mucho tiempo uno de los corredores más activos para lanchas rápidas que transportaban cocaína con rumbo a Europa y Estados Unidos— ha sido efectivamente cerrada por misiones de interdicción estadounidenses.

Lanzada el mes pasado, la operación está guiada por una estrategia de tres fases: “Degradar, desmantelar y destruir”. Evaluaciones de inteligencia estimaron que para finales de 2024, entre 350 y 500 toneladas de cocaína salían de Venezuela cada año, dijeron las fuentes.

“La operación está teniendo un impacto real”, dijo una fuente al Miami Herald bajo condición de anonimato. “El Caribe está totalmente controlado; no sale un solo bote. El flujo de efectivo del narcotráfico está bajo amenaza directa, y eso pone en riesgo la cohesión de la élite militar. En tres meses no tendrán fondos para pagar a los generales”.

La fase inicial del despliegue incluye una fuerza de tarea aeroterrestre de Infantería de Marina a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y dos transportes clase San Antonio, con más de 2,000 marines preparados para misiones de respuesta rápida.

En total, más de 4,500 efectivos estadounidenses —marines y marinos— operan en la región, apoyados por un crucero, destructores y un submarino de ataque clase Los Ángeles armado con misiles guiados de precisión. Diez cazas furtivos F-35 también están estacionados en Puerto Rico, capaces de superar a la envejecida flota venezolana de Sukhoi-30 y F-16.

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La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) rechazó con firmeza la decisión del régimen de Nicolás Maduro de lanzar fuegos artificiales desde la sede de El Helicoide, en Caracas, para “dar inicio a la Navidad” este miércoles 1 de octubre.

La Patilla

En un mensaje difundido este jueves 2 de octubre a través de su cuenta en X, la coalición opositora calificó como un “acto perverso e inhumano” utilizar ese espacio para una celebración, recordando que el Helicoide no es un símbolo de fiesta, sino el principal centro de detenciones ilegales y torturas en Venezuela.

“Con indignación rechazamos categóricamente el acto perverso e inhumano de lanzar fuegos artificiales desde El Helicoide para ‘celebrar la Navidad’. Ese lugar no es un símbolo de fiesta: es el centro de tortura y detenciones ilegales de Venezuela, donde cientos de presos políticos son víctimas de tratos crueles y de la violación sistemática de los Derechos Humanos”, señaló la PUD.

La noche del miércoles, vecinos de Caracas captaron en fotografías y videos cómo el imponente edificio era iluminado por fuegos artificiales, mientras en su interior permanecen encarcelados decenas de presos políticos y ciudadanos sometidos a condiciones de reclusión que organismos internacionales han denunciado como violatorias de los derechos humanos.

La medida se enmarca en la orden de Maduro de decretar el inicio anticipado de la temporada navideña en Venezuela a partir del 1 de octubre, una decisión que ha generado rechazo tanto dentro como fuera del país.

Los dos senadores estadounidenses por Florida presentaron la ‘Stop Maduro Act’ (la ley para detener a Nicolás Maduro) para duplicar a cien millones de dólares la recompensa, además de la ‘BOLIVAR Act’, que prohibiría negocios con empresas vinculadas «al régimen».

EFE

La primera iniciativa doblaría la oferta de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, que en agosto ya duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por el arresto de Maduro, lo que supera el dinero ofrecido por el fallecido líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden.

La propuesta de los senadores floridanos Rick Scott y Ashley Moody indica que el Departamento de Estado «podría pagar dicha recompensa a uno o más individuos que provean información que directamente conduzca al arresto de Maduro y a cualquier sentencia en cualquier país por crímenes específicos relacionados con narcóticos».

La iniciativa también requeriría que cualquier pago provenga de la liquidación de bienes que Washington haya decomisado de Maduro, de su «régimen» y cómplices, pues el Departamento de Justicia ha confiscado más de 700 millones de dólares en activos vinculados al mandatario venezolano, dos aviones privados y nueve vehículos.

La senadora Moody, quien presentó la iniciativa en un evento en Doral, ciudad del sur de Florida con la mayor concentración de venezolanos en Estados Unidos, enmarcó la propuesta dentro de la lucha contra el «narcoterrismo» del Gobierno, que acusa a Maduro de liderar el Cartel de los Soles.

«El narcoterrorismo es una guerra contra nuestro país, nuestros niños, y la ley y el orden. Estos terroristas contrabandean cantidades abrumadoras de drogas legales a nuestro país y venden este veneno que desestabiliza a nuestras comunidades», argumentó en un evento con líderes de la ciudad.

Por otro lado, Moody resaltó que la ‘BOLIVAR Act’, cuyo acrónimo en español significa «prohibir las operaciones y contratos con el ilegítimo régimen autoritario venezolano» vetaría contratos de agencias del Gobierno estadounidense con empresas que «hagan negocios con el régimen de Maduro».

Las iniciativas las copatrocinan también el senador Ted Cruz, de Texas, y la senadora Marsha Blackburn, de Tennessee, todos del Partido Republicano.

Estas propuestas ocurren mientras se intensifica el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, donde las autoridades estadounidenses han hundido cuatro embarcaciones adjudicadas al narcotráfico cerca de las costas venezolanas, lo que ha dejado al menos 17 muertos.

El fiscal Héctor Barros, de la Fiscalía Metropolitana Sur, reiteró que el secuestro y asesinato en Chile del exteniente venezolano Ronald Ojeda «fue encargado y pagado concretamente» por Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores de Venezuela y denominado ‘número 2’ del regimen de Nicolás Maduro, por quien incluso no descartó una posible solicitud de extradición.

La Patilla

Según dijo el persecutor en entrevista con el Canal 24 Horas, «en este caso en particular han surgido antecedentes de la propia investigación que van dando cuenta de que esto habría sido un encargo político del gobierno (de Venezuela). Particularmente, quien habría pagado y encargado este delito concretamente al Tren de Aragua apuntan a Diosdado Cabello».

Respecto al rol de Cabello, el persecutor incluso no descartó una posible solicitud de extradición pese a que «debemos tener claro que, de acuerdo a la constitución venezolana, la extradición no existe en su país».

«También se podría pedir (extradición) respecto de él (Diosdado Cabello), en la medida en que nosotros sigamos avanzando en la investigación, o sea, que los antecedentes que ya tenemos puedan robustecerse un poco más para efecto de llegar a esa situación. Nosotros perseguiremos a quien corresponda y en el país en que esté», afirmó.

«En este caso, en particular, existen antecedentes claros que apuntan hacia Diosdado Cabello. Lo que pasa es que lo que requerimos es un estándar superior para efecto de poder formalizar. Si tengo dudas si es un crimen político o no, jamás», expresó.

El representante del Ministerio Público subrayó que el vínculo de Diosdado Cabello con el asesinato «lo hemos sostenido desde el primer momento. Hicimos un análisis con todos los antecedentes y todos los casos anteriores y posteriores, pero este, claramente, tiene un perfil político».

Vea la entrevista siguiendo este enlace a La Patilla

Hamas “no tiene ningún papel” en el futuro de Gaza, afirmó el jueves el canciller egipcio, Badr Abdelatty, cuyo país interviene como mediador en la guerra entre Israel y el grupo terrorista palestino.

AFP

“Hay un acuerdo total entre nosotros, como árabes, como musulmanes, e incluso entre los propios miembros de Hamas. Ellos entienden muy bien que no tendrán ningún papel el día después, y eso es un hecho”, declaró durante una conferencia en París del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Hamas no ha dado ninguna respuesta al plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin al conflicto, una propuesta que sí cuenta con el aval del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el de los países árabes, empezando por Qatar y Egipto (mediadores).

El martes, Trump dio a Hamas de tres a cuatro días para aceptar el plan.

Egipto es un mediador clave en los esfuerzos para poner fin a la guerra de Gaza, y Abdelatty afirmó que El Cairo estaba coordinando con Qatar y Turquía para convencer a Hamas de que respondiera positivamente al plan, pero se mantuvo muy cauteloso.

Si Hamas se niega, será muy difícil. Y, por supuesto, habrá una mayor escalada. Por eso estamos realizando intensos esfuerzos para que este plan sea aplicable y para obtener la aprobación de Hamas”, declaró.

Abdelatty afirmó que, si bien apoyaba ampliamente la propuesta de Trump para Gaza, se necesitaban más conversaciones al respecto.

“Hay muchas lagunas que deben subsanarse; necesitamos más debates sobre cómo implementarlo, especialmente en dos cuestiones importantes: la gobernanza y los acuerdos de seguridad”, declaró. “Apoyamos el plan de Trump y la visión de poner fin a la guerra, y debemos avanzar”.

Cuando se le preguntó si temía que el plan de Trump pudiera provocar el desplazamiento forzado de palestinos, respondió que Egipto no lo aceptaría.

El desplazamiento no ocurrirá, no ocurrirá, porque el desplazamiento significa el fin de la causa palestina”, afirmó. “No permitiremos que esto ocurra bajo ninguna circunstancia”.

El plan de Trump prevé un alto al fuego en 72 horas, el desarme de Hamas y la retirada progresiva de Israel en Gaza.

“No demos ninguna excusa a ninguna de las partes para que use a Hamas como pretexto para esta desaforada matanza diaria de civiles. Lo que está sucediendo va mucho más allá del 7 de octubre”, dijo, refiriéndose al ataque del grupo terrorista contra Israel en 2023, en el que murieron 1200 personas y más de 200 fueron tomadas como rehenes, según los recuentos israelíes.

La ofensiva israelí ha matado a más de 66.000 personas en Gaza, según las autoridades sanitarias palestinas.

“Esto va más allá de la venganza. Esto es limpieza étnica y genocidio en marcha. Así que ya es suficiente”, dijo Abdelatty.

La Casa Blanca presentó a principios de esta semana un documento de 20 puntos que exigía un alto el fuego inmediato, un intercambio de rehenes retenidos por Hamás por prisioneros palestinos retenidos por Israel, una retirada israelí escalonada de Gaza, el desarme de Hamas y un gobierno de transición liderado por un organismo internacional.

Un parche inteligente que emplea la técnica llamada biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca demostró reducir los antojos y las emociones negativas en personas en recuperación de adicción al alcohol y otras drogas.

Infobae

Así lo indica un estudio clínico publicado en JAMA Psychiatry, que resalta el potencial de esa tecnología para transformar el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias.

El ensayo fue realizado en los Estados Unidos entre febrero de 2023 y junio de 2024 y evaluó el impacto del dispositivo portátil en adultos con trastorno por consumo de sustancias durante su primer año de recuperación.

Los resultados muestran que el uso diario del parche disminuye tanto los deseos de consumir como el malestar emocional. Por lo tanto, facilita la abstinencia y reduce el riesgo de recaída.

“Los dispositivos más recientes de biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca pueden detectar cuándo las personas están estresadas o experimentan antojos y, mediante inteligencia artificial, las invitan a realizar una breve sesión de biofeedback”, explicó David Eddie, autor principal y psicólogo del Instituto de Investigación sobre la Recuperación del Hospital General de Massachusetts.

También colaboraron Marina NguyenKatherine ZengSara Mei y Noah Emery. La investigación fue financiada por el Instituto Nacional de Drogas de Abuso y el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos.

El hallazgo tiene implicancias relevantes para la salud pública. La biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca representa una intervención accesible, de bajo costo y sin efectos adversos, que podría complementar los tratamientos convencionales para la adicción.

El desafío de controlar los antojos

La adicción al alcohol y otras drogas provoca más de 250.000 muertes anuales en Estados Unidos y genera un costo económico de 442 mil millones de dólares.

El primer año de recuperación es especialmente difícil, ya que las personas suelen tener baja conciencia de sus estados emocionales y dificultades para gestionar el estrés y los impulsos de consumo.

“Una de las características de la recuperación temprana de la adicción es la escasa autopercepción de los estados emocionales”, afirmó Eddie.

Las estrategias cognitivas tradicionales, como la terapia o el autocontrol, no siempre logran interrumpir los impulsos automáticos que llevan al consumo.

Por eso, los investigadores partieron de la premisa de que se necesitan intervenciones capaces de actuar sobre los mecanismos automáticos y viscerales que desencadenan los antojos.

El objetivo fue evaluar si un parche inteligente de biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca podía ofrecer ese apoyo en tiempo real.

Cómo funciona el parche

El ensayo clínico, de fase 2 y diseño aleatorizado, incluyó a 120 adultos en su primer año de recuperación de trastorno por consumo de sustancias, reclutados virtualmente en todo Estados Unidos.

Los participantes se asignaron a dos grupos: uno recibió el parche inteligente junto con su tratamiento habitual, y el otro continuó solo con el tratamiento común, que podía incluir reuniones de recuperación, psicoterapia o medicación.

El dispositivo consiste en un parche portátil con sensores que permiten monitorear la frecuencia cardíaca y detectan variaciones asociadas al estrés o los antojos.

Cuando identifica un episodio de estrés, el parche utiliza inteligencia artificial para enviar señales visuales o auditivas que guían al usuario en ejercicios de respiración específicos, con el objetivo de aumentar la variabilidad de la frecuencia cardíaca y regular el estado emocional.

Durante ocho semanas, los participantes del grupo experimental usaron el parche al menos ocho horas diarias y realizaron prácticas programadas de respiración guiada, además de responder a las indicaciones del dispositivo en momentos de estrés.

Ambos grupos completaron evaluaciones diarias sobre su estado de ánimo, antojos y consumo de sustancias a través de sus teléfonos móviles.

Los resultados muestran que quienes utilizaron el parche reportaron menos emociones negativas y menos antojos de alcohol o drogas que el grupo control.

Además, el grupo con el dispositivo tuvo un 64% menos de días de consumo de sustancias durante el estudio.

El análisis estadístico reveló que, mientras en el grupo control el malestar emocional y los antojos aumentaron con el tiempo, en el grupo del parche inteligente ambos indicadores disminuyeron de forma significativa.

El estudio también observó que el uso del parche interrumpió la relación habitual entre el antojo y el consumo posterior: las personas que practicaron la biorretroalimentación en respuesta a los antojos fueron menos propensas a consumir sustancias ese mismo día.

“El hallazgo sugiere que la intervención interfiere en el ciclo de antojo y consumo”, afirmaron los investigadores en el artículo en JAMA Psychiatry.

No se registraron efectos adversos asociados al uso del dispositivo. Sin embargo, seis participantes del grupo experimental abandonaron el estudio, frente a ninguno en el grupo control, lo que podría indicar que la exigencia de la práctica diaria resultó onerosa para algunos usuarios.

Los investigadores consideraron que la tecnología puede integrarse fácilmente con teléfonos inteligentes. Sería una alternativa atractiva frente a los dispositivos de primera generación, que eran más costosos y menos prácticos.

Entre las limitaciones del ensayo, los científicos señalaron el tamaño de la muestra, la ausencia de un grupo placebo y la falta de seguimiento a largo plazo.

Se centraron en personas en el primer año de recuperación y no evaluó el impacto en quienes aún consumen sustancias o buscan reducir su uso.

Por eso, los investigadores recomendaron realizar ensayos de fase 3 con muestras más amplias y seguimiento longitudinal para confirmar la eficacia y explorar otros posibles mecanismos de acción.

El presidente estadounidense Donald Trump calificó a los cárteles de droga que operan en el Caribe como combatientes ilegales y anunció que Estados Unidos se encuentra involucrado en un “conflicto armado no internacional”.

Infobae

Esta postura quedó reflejada en un memorando del gobierno, cuyo contenido fue obtenido por The Associated Press este jueves. Según el documento, el Congreso de EEUU fue notificado de la decisión por representantes del Pentágono un día antes, de acuerdo con un funcionario estadounidense familiarizado con el caso, quien pidió mantener el anonimato debido a que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el tema.

Entre los elementos clave expuestos al Congreso se encuentran el cambio de marco legal y el cuestionamiento del papel del órgano legislativo en la autorización de estas acciones, lo que ha generado inquietud en varios sectores políticos.

La declaración oficial de la Casa Blanca responde a una serie de ataques militares estadounidenses contra embarcaciones sospechadas de tráfico de drogas en el Caribe, perpetrados el mes pasado. Al menos dos de estas operaciones tuvieron como objetivo lanchas provenientes de Venezuela, según información compartida en la sesión informativa confidencial a puerta cerrada.

Tanto senadores como representantes de diferentes partidos expresaron sus reservas sobre el enfoque adoptado por el Ejecutivo, al sostener que el Congreso debe ejercer su autoridad bajo la ley de poderes de guerra para aprobar cualquier acción militar de este tipo.

En esta línea, el funcionario estadounidense detalló que persisten dudas dentro del Capitolio sobre la existencia de una lista específica de organizaciones terroristas involucradas en este conflicto, situación que ha causado frustración entre algunos legisladores informados por el Pentágono. Los demócratas han instado al presidente Trump a acudir al Congreso para solicitar formalmente facultades de guerra, mientras que desde la oposición republicana también han surgido críticas por la falta de consentimiento legislativo y la aparente conducción de una guerra secreta contra adversarios desconocidos por la opinión pública. Consultada por The Associated Press, la Casa Blanca no respondió por el momento a los pedidos de declaración.

El registro oficial estadounidense muestra que se han producido cuatro ataques contra lanchas presuntamente operadas por narcotraficantes en el Caribe. En declaraciones ofrecidas este martes frente a la prensa en Washington, Trump confirmó la destrucción de estas embarcaciones y calculó que los dos primeros ataques resultaron en 11 y tres muertos, respectivamente, de acuerdo con cifras proporcionadas por el Pentágono. El mandatario norteamericano habló de un tercer ataque, del cual aún no se habían publicado imágenes, y el Pentágono posteriormente informó de un cuarto ataque, con un saldo adicional de tres muertos. Según la versión de las autoridades estadounidenses, el total de personas fallecidas ascendería a 17, todas identificadas como presuntos narcotraficantes.

Las recientes operaciones militares representan una escalada en la estrategia de lucha contra el narcotráfico si se comparan con los tradicionales operativos de interdicción y detención a cargo de la Guardia Costera de Estados Unidos en conjunto con fuerzas de otros países de la región. Como parte de este despliegue, se han destacado ocho destructores navales, miles de marines y una decena de cazas F-35 en Puerto Rico, según datos oficiales recogidos por varios medios. “Es fabuloso lo que puede hacer la fuerza”, afirmó Trump durante una reunión con la cúpula militar, según The Associated Press.

El mandatario enfatizó que el flujo de drogas por mar hacia Estados Unidos se ha reducido a cero luego de los ataques letales, y advirtió que el gobierno ahora “vigilará muy seriamente a los carteles que ingresen por tierra”, con la mira puesta en Venezuela. Ante la consulta de periodistas por posibles futuros ataques, Trump sostuvo que el país sudamericano sigue siendo “muy peligroso” y dejó abierto el escenario a nuevas acciones.

Estas declaraciones han motivado una respuesta inmediata desde Caracas, donde el dictador Nicolás Maduro firmó el lunes un decreto para declarar el estado de Conmoción Externa. Se trata de un esquema de emergencia que entraría en vigor en caso de agresión externa, posibilidad que Venezuela evalúa ante la creciente presión de Washington y la intensificación de la retórica de la Casa Blanca.

Más de un mes después del despliegue de la flotilla estadounidense en aguas del Caribe, enmarcado como una campaña de interceptación de cargamentos del narcotráfico desde Venezuela hacia Estados Unidos, el país sigue atrapado en un limbo. La amenaza de Donald Trump de extender los ataques dentro del territorio venezolano no ha despejado el panorama. No hay negociación política. La oposición no avanza. Y tampoco se vislumbra una salida militar viable. Ciertamente, la costosa muestra de fuerza ha creado un nuevo escenario. Nicolás Maduro se encuentra aislado y en jaque. Pero, en vez de acelerar el desenlace, el movimiento ha sumido a Venezuela en lo que los estrategas llaman la niebla de la guerra.

Por: Boris Muñoz – El País

En ese espacio ambiguo, Maduro ha actuado con astucia. Lanzó una campaña de resistencia antiimperialista para presentarse como víctima de una agresión externa y decretó un estado de conmoción que le da cobertura legal a la represión. Desde su escondite, la líder opositora María Corina Machado insiste en que el final del régimen chavista está muy cerca, aunque todavía no haya pruebas concretas de ello. Mientras tanto, América Latina mira hacia otro lado. Colombia y Cuba condenaron los bombardeos de cuatro embarcaciones que dejaron 17 muertos; Brasil y Chile invocaron el principio de no intervención llamando a la “solución pacífica del conflicto”; Argentina, Ecuador y El Salvador están con Trump. El resto prefirió callar. En la práctica, este cálculo político deja el terreno libre a Washington.

No siempre fue así. Cuando Estados Unidos invadió Panamá en 1989 para sacar al narcotirano Manuel Antonio Noriega, la reacción regional fue enérgica. México negociaba el Tratado de Libre Comercio con sus vecinos del norte, pero el presidente Carlos Salinas de Gortari se opuso. Venezuela también condenó la intervención, aunque Estados Unidos era su principal mercado petrolero.

El presidente venezolano Carlos Andrés Pérez observó entonces: “Las naciones latinoamericanas no actuaron con el necesario coraje ni con la determinación requerida para enfrentar la crisis en Panamá. Hemos perdido la oportunidad de resolver entre nosotros un problema americano y, al no hacerlo, otros han venido a resolverlo por nosotros”. Treinta y cinco años después, su diagnóstico resuena como una advertencia ante la parálisis actual. Venezuela podría ser otra oportunidad perdida si la región no actúa con coraje y determinación.

Pensando en momentos anteriores de mayor reacción regional, hablé con Jorge Castañeda, excanciller de México y uno de los analistas más agudos de los procesos latinoamericanos. “La dictadura de Maduro es indefendible, incluso para países amigos. Criticar a Estados Unidos inevitablemente parece un apoyo a Maduro, y nadie quiere hacerlo por muy buenas razones”, me dijo. Pero añadió otra dimensión igual de importante: “Trump ha generado múltiples roces bilaterales con todos los gobiernos. Es muy difícil para estos países agregarle a esos problemas la denuncia de las presiones de Trump sobre Venezuela”. En otras palabras, el costo de enfrentarse a Washington hoy es demasiado alto, incluso para gobiernos que rechazan a Maduro.

Castañeda señaló otros dos puntos que evidencian la debilidad latinoamericana: “No hay una homogeneidad ideológica como sí la hubo en los años noventa y a principios de los 2.000. Desde Chávez, la política latinoamericana se ideologizó y las posturas internas comenzaron a influir en las externas. Hoy ni Brasil ni México, las dos mayores democracias latinoamericanas, tienen el liderazgo ni la credibilidad suficiente para negociar con Maduro y con Trump”.

La fragmentación regional acentúa la paradoja: muchos quieren que Maduro se vaya, pero no se atreven a avalar una salida de fuerza que podría desestabilizar la región. El resultado es que, de hecho, la resolución de la crisis venezolana parece estar casi exclusivamente en manos de Estados Unidos.

Recientemente, el enviado especial Richard Grenell confirmó que sigue en contacto con el Gobierno de Maduro por instrucciones de Trump. En el pasado, las negociaciones fracasaron y desembocaron en mayor represión. Sin embargo, muchos comentaristas coinciden en que la dictadura de Maduro no tocará fin sin una presión extraordinaria desde fuera. Ambas cosas pueden sumarse en una negociación efectiva.

Desde Washington, voces como la del exembajador John Feeley plantean un camino menos dramático que los bombardeos. “Estados Unidos nunca ha tenido más de uno a tres patrulleros en el Caribe y siempre alegó limitaciones de recursos, pero ahora el gobierno desperdicia cientos de millones en una fuerza de misiles estratégicos y desembarco anfibio que probablemente nunca se utilice. Debería reorientar esos fondos hacia una flotilla de la Guardia Costera, apoyada por buques de la Armada. Podría usar esos mismos patrulleros para detener la ‘flota fantasma’ de petróleo”.

Feeley cree que el foco debería ser económico y diplomático, no militar. “Podría presionar a Colombia y Brasil para que detengan el tráfico terrestre de oro ilegal que cruza las fronteras desde Venezuela. La presión contra el contrabando de drogas, oro y petróleo perjudicará materialmente al régimen sin el teatro de amenazar con acciones bélicas. Los militares y las fuerzas de seguridad que permiten y colaboran con el crimen organizado se verían acorralados, lo que podría provocar una ruptura con Miraflores”.

La oposición venezolana debería considerar estas ideas. Apostar todo a Trump es una quimera altamente riesgosa. La solución militar podría lograr el objetivo inmediato, pero también convertirse en otra caja de Pandora con repercusiones regionales. Reorientar los esfuerzos hacia una negociación respaldada por la presión internacional y el apoyo militar disuasorio de Estados Unidos ofrece mejores perspectivas. Esta combinación le daría los dientes que hasta ahora la negociación no ha tenido para hacerla efectiva. El punto central sería el reconocimiento del triunfo de Edmundo González Urrutia y el diseño de un marco de transición democrática con garantías básicas.

El gran obstáculo sigue siendo el mismo: cómo asegurar la salida de Maduro y de la nomenklatura chavista en un esquema de justicia transicional. Ese es un dilema espinoso, pero menos costoso que una campaña militar dentro de Venezuela, que pondría en riesgo vidas inocentes y la integridad territorial del país.

Trump podría llegar a resolver con drones y bombazos una crisis que América Latina no supo enfrentar. Pero cada bomba que caiga en Venezuela no solo golpeará a Maduro y sus secuaces: también hará volar por los aires la posibilidad de una transición negociada. En este momento, negociar es mejor que bombardear. Esa sería una ruta menos costosa.

Un atentado en Manchester conmocionó a la comunidad judía durante Yom Kippur, la festividad más importante del calendario hebreo. Un terrorista embistió a transeúntes frente a la Sinagoga de la Congregación Hebrea de Heaton Park, en el barrio de Crumpsall, y un hombre fue apuñalado. El saldo hasta el momento es de dos muertos y tres heridos de gravedad.

La Derecha Diario

Las fuerzas de seguridad recibieron la primera alerta a las 9:31 hora local y desplegaron agentes armados que, minutos más tarde, abrieron fuego contra el terrorista, quien murió en el lugar. El Servicio de ambulancias del noroeste asistió rápidamente a las víctimas, que presentaban lesiones tanto por el impacto del vehículo como por arma blanca.

Reacciones oficiales y despliegue policial

El jefe del área metropolitana, Andy Burnham, afirmó en diálogo con la BBC que “no es un incidente en desarrollo o en curso” y pidió a la población “no especular en redes sociales”. La policía activó el protocolo nacional Operación Plato, destinado a responder ante ataques en curso, aunque «sin confirmar que se trate de un acto terrorista».

Varios equipos de emergencia y personal de primeros auxilios trabajan en una calle rodeados de ambulancias y camiones de bomberos
Atentado en sinagoga de Manchester durante Yom Kippur deja dos muertos y tres heridos | La Derecha Diario
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a agentes apuntando a un sospechoso en el suelo frente a la sinagoga, así como a víctimas tendidas con rastros de sangre.

Condena de la comunidad y del gobierno

Desde la organización Community Security Trust (CST), dedicada a monitorear el antisemitismo en el Reino Unido, su portavoz Dave Rich calificó el ataque como “espantoso en el día más sagrado del año judío” y agradeció la rápida intervención policial.

Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, expresó sentirse “horrorizado” por lo ocurrido, recortó su agenda en una cumbre en Copenhague y convocó al comité de emergencia del gobierno. “El hecho de que esto haya ocurrido en Yom Kippur lo hace aún más horrible”, afirmó en la red social X.

El ataque se produce en un clima de creciente preocupación por la seguridad en el Reino Unido, en medio de manifestaciones ligadas al conflicto en Gaza y con el recuerdo aún presente del atentado de 2017 en Manchester, que dejó 22 muertos durante un concierto.

La CST y la Policía del Gran Mánchester trabajan en conjunto para garantizar la protección de la comunidad judía, especialmente en festividades religiosas donde la asistencia a las sinagogas es masiva.

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