Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La guerra de Rusia en Ucrania ha devastado infraestructuras y desplazado a millones de personas. Las cifras de muertos desde 2022 varían, pero la tragedia humana es innegable.

DW

En febrero de 2022, las tropas rusas cruzaron la frontera hacia Ucrania, iniciando una guerra que, tres años después, es una de las más mortales y destructivas del siglo XXI.

Aunque los ucranianos, sus vecinos y aliados han observado con horror el desarrollo del conflicto, sorprendentemente hay pocas cifras universalmente aceptadas sobre la magnitud total de la destrucción.

Es probable que el número de civiles muertos esté subestimado dentro del amplio rango de estimaciones de víctimas, y la información oficial que publican los Gobiernos de Ucrania y Rusia es difícil de verificar de manera independiente en las caóticas condiciones provocadas por la guerra.

DW recopiló datos de fuentes que documentan sistemáticamente los acontecimientos mediante metodologías transparentes.

Aunque el frente parece estancado, la lucha sigue siendo feroz

Tras una rápida ofensiva a principios de 2022, las tropas rusas fueron repelidas hacia la región sureste de Ucrania, donde continúan los combates más intensos. Con una «grave escasez de tropas de infantería» que dificulta que Ucrania mantenga el territorio recuperado, Rusiaha comenzado recientemente a avanzar nuevamente, según informa la agencia Associated Press.

Para rastrear los cambios graduales en el campo de batalla a lo largo de estos tres años, se requiere la combinación de múltiples métodos. El Institute for the Study of War, por ejemplo, utiliza observaciones satelitales, imágenes de combate, informes militares oficiales y datos de ubicación de dispositivos móviles.

Incluyendo Crimea, que Rusia anexó ilegalmente en 2014, y las regiones orientales de Donetsky Lugansk, controladas por insurgentes respaldados por el Kremlin, Rusia llegó a controlar aproximadamente el 22 por ciento del territorio ucraniano en marzo de 2022, tras haber capturado unos 90.000 kilómetros cuadrados en los primeros días de la invasión.

Para noviembre de 2022, las tropas ucranianas habían recuperado unos 25.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente el 4 por ciento del territorio total del país. Sin embargo, tras avances graduales a finales de 2024, Rusia controla ahora aproximadamente el 18,5 por ciento del territorio ucraniano, lo que equivale a más de 111.000 kilómetros cuadrados en total.

Menos bombardeos, más ataques con drones y enfrentamientos armados

Con los combates más intensos concentrados ahora en el sureste, la dinámica de la guerra también ha cambiado.

Según Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), una organización que monitorea la cobertura mediática e informes militares de Ucrania y Rusia, en las primeras etapas de la invasión, la mayoría de los ataques se llevaban a cabo mediante bombardeos con armas pesadas y artillería, como tanques, misiles y morteros.

A medida que la ayuda militar a Ucrania ha disminuido y sus capacidades antiaéreas se han reducido, Rusia ha intensificado el uso de ataques aéreos desde enero de 2024, según ACLED. También se emplean drones con mayor frecuencia.

La agencia Reuters informa que los drones de combate, que pueden fabricarse por tan solo $500 (€480), pueden causar daños significativos a unidades de artillería multimillonarias como los tanques. Este ha llevado al retiro progresivo de unidades de artillería pesada de las líneas del frente.

ACLED también descubrió que los enfrentamientos con fuego cruzado a corta distancia («choques armados») han aumentado a medida que las tropas rusas han ido rompiendo lentamente las defensas ucranianas y logrando avances territoriales en el sureste.

La cantidad de muertos es enorme, y muchos son civiles

En diciembre de 2024, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski informó que 43.000 soldados ucranianos y 198,000 soldados rusos habían muerto. Medios como The Economist, el servicio ruso de la BBC y The Wall Street Journal han publicado sus propias cifras, que varían entre sí.

El Uppsala Conflict Data Program (UCDP), un grupo de investigación con sede en la Universidad de Uppsala, Suecia, ha rastreado cifras de muertes de civiles y combatientes a nivel mundial desde la década de 1980, recopilando y verificando informes de medios, ONG e instituciones de investigación. Según el UCDP, entre 174.000 y 420.000 personas han muerto en los tres años de guerra entre Rusia y Ucrania. Más detalles sobre cómo se recopilan estas cifras están disponibles aquí.

Las muertes de civiles están gravemente subestimadas

Tampoco hay un consenso sobre el número total de civiles muertos en la guerra.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha verificado aproximadamente 12.500 muertes de civiles en Ucrania desde el inicio del conflicto. Esta cifra solo incluye muertes confirmadas a través de visitas de campo limitadas, entrevistas o documentación fiable, como registros forenses o datos médicos.

La mayoría de las víctimas murieron a principios de 2022, pero el número comenzó a aumentar nuevamente en 2024. Según la ACNUDH, casi todas las víctimas murieron debido a bombardeos, misiles, cohetes, ataques aéreos y ataques con drones en zonas residenciales densamente pobladas.

Las autoridades afirman que la imposibilidad de trabajar dentro de Rusia y la falta de acceso a información pública en el país han dificultado la capacidad de la ACNUDH para verificar informes sobre muertes de civiles allí. También es difícil verificar las muertes en los territorios ocupados por Rusia en Ucrania.

Rusia ha atacado infraestructuras civiles

Hay infraestructuras civiles destruidas en toda Ucrania. La organización de periodismo de investigación Bellingcat ha utilizado imágenes en línea para mapear la destrucción desde el inicio de la guerra.

Hasta enero, Bellingcat verificó y clasificó de forma independiente más de 2,000 casos de daños a estructuras civiles, incluidas instalaciones de educación y salud, que deberían estar protegidas por el derecho humanitario internacional.

Debido a su dependencia de material disponible en línea y a un riguroso protocolo de verificación, la cantidad de estructuras que ha confirmado como destruidas probablemente no se acerque al número total.

Desplazamientos masivos

Se estima que 10 millones de personas han huido de sus hogares y están desplazadas dentro de Ucrania o en el extranjero.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) monitorea el número de desplazados en todo el mundo utilizando datos proporcionados por Gobiernos, oficinas regionales del ACNUR y ONG.

Según las cifras de ACNUR de 2024, aproximadamente 3,7 millones de personas están desplazadas internamente dentro de Ucrania. Otros 6 millones viven actualmente como refugiados en el extranjero, en su mayoría en países europeos como Polonia y Alemania.

En un reciente mensaje publicado en su cuenta de X, el dirigente político Andrés Velásquez lanzó una advertencia sobre el estado del voto en el contexto venezolano.

La Patilla

“Si vacías el voto de su poder soberano de elegir, si deja de ser instrumento democrático para el cambio de poder, si pierde el carácter de poder soberano constitucional, entonces de nada sirve”, afirmó Velásquez, subrayando la trascendencia del sufragio en una democracia.

El comentario de Velásquez refleja una preocupación creciente entre diversos sectores de la oposición sobre la integridad del proceso electoral en el país. En un escenario donde la desconfianza en las instituciones es palpable, el líder político enfatiza que el voto debe ser un mecanismo auténtico para la alternancia en el poder, no una herramienta de control.

Además, Velásquez instó a la población a respetar el proceso electoral programado para el 28 de julio, destacando que la defensa del voto es fundamental para la recuperación de la democracia en Venezuela. “EL 28J SE RESPETA”, enfatizó.

Hoy en día parece increíble, pero hubo una época en la que la lobotomía fue celebrada como una cura milagrosa, descrita por médicos y medios de comunicación como «más fácil que curar un dolor de muelas».

Por: Claire Prentice – BBC

Solo en Reino Unido se realizaron más de 20.000 lobotomías entre principios de la década de 1940 y finales de la de 1970.

Por lo general se practicaban en pacientes con esquizofrenia, depresión grave o trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pero también, en algunos casos, en personas con dificultades de aprendizaje o problemas para controlar la agresión.

Si bien una minoría de personas experimentó una mejora en sus síntomas después de la lobotomía, algunas quedaron atontadas, incapaces de comunicarse, caminar o alimentarse por sí mismas.

Pero la profesión médica tardó años en darse cuenta de que los efectos negativos superaban los beneficios y ver que los medicamentos desarrollados en la década de 1950 eran más eficaces y mucho más seguros.

Los escritores y directores de cine no han sido amables con los médicos que practicaron las lobotomías.

Películas y series como Suddenly, last summerOne Flew Over the Cuckoo’s Nest («Atrapado sin salida») y Ratched (la serie de Netflix inspirada en esta última película) retratan a cirujanos sádicos que se aprovechan de los vulnerables y dejan pacientes de mirada muerta a su paso.

La verdad, sin embargo, es mucho más compleja.

Tratando de ayudar

Los lobotomistas eran a menudo reformadores progresistas, impulsados ​​por el deseo de mejorar la vida de sus pacientes.

En la década de 1940, no existían tratamientos eficaces para los enfermos mentales graves.

Los médicos habían experimentado con la terapia de choque de insulina y la terapia electroconvulsiva con un éxito limitado y los asilos estaban llenos de pacientes que no tenían esperanza de curarse o de regresar a casa.

Fue en este contexto que el neurólogo portugués Egas Moniz desarrolló la lobotomía, o leucotomía, como él la llamó, en 1935.

Su procedimiento consistió en perforar un par de agujeros en el cráneo y empujar un instrumento afilado en el tejido cerebral. Luego lo barría de un lado a otro para cortar las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro.

«Se basaba en esta visión terriblemente cruda y simplista del cerebro, que lo miraba como un mecanismo simple en el que uno simplemente podía meter cosas. La idea era que los pensamientos angustiantes y obsesivos daban vueltas y vueltas e interrumpiendo el circuito se podían detener esos pensamientos», explica el neurocirujano y escritor Henry Marsh.

«En realidad, el cerebro es absolutamente complicado y ni siquiera comenzamos a comprender cómo se interconecta todo», dice.

Moniz afirmó que sus primeros 20 pacientes habían experimentado una mejora espectacular, y un joven neurólogo estadounidense, Walter Freeman, quedó muy impresionado.

Con su socio colaborador, James Watts, realizó la primera lobotomía en Estados Unidos en 1936 y al año siguiente, el diario The New York Times se refirió a la operación como «la nueva ‘cirugía del alma'».

Pero al principio, el procedimiento era complicado y tomaba mucho tiempo.

Mientras trabajaba en el Hospital St Elizabeths en Washington DC, el hospital psiquiátrico más grande del país, Freeman se había sentido horrorizado por «la pérdida de personal y de las capacidades de las mujeres» que presenció allí.

Quería ayudar a los pacientes a salir del hospital y se propuso el objetivo de hacer que la lobotomía fuera más rápida y económica.

Con eso en mente en 1946 ideó la «lobotomía transorbital» en la que se martillaban instrumentos de acero que parecían picos de hielo en el cerebro a través de los frágiles huesos de la parte posterior de las cuencas de los ojos.

El tiempo de operación se redujo drásticamente, y los pacientes no necesitaban anestesia, simplemente eran noqueados antes de la operación con una máquina portátil de «electroshock».

«Lobotomías con picahielo»

Freeman conducía por Estados Unidos durante las largas vacaciones de verano para realizar sus «lobotomías con picahielo», a veces llevando a sus hijos.

Y aunque inicialmente había sido descrita como una cirugía de último recurso para pacientes psiquiátricos con los que todos los demás tratamientos habían fallado, Freeman comenzó a promover la lobotomía como una cura para todo, desde enfermedades mentales graves hasta depresión posparto, dolores de cabeza severos, dolor crónico, indigestión nerviosa, insomnio y dificultades de comportamiento.

Muchos pacientes y sus familias estaban muy agradecidos con Freeman, quien guardaba cajas llenas de cartas de agradecimiento y tarjetas de Navidad enviadas por estos. Pero en otros casos los resultados fueron desastrosos.

Los pacientes de Freeman incluían a Rosemary Kennedy, hermana del futuro presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, quien quedó con incontinencia y sin poder hablar con claridad después de una lobotomía a la edad de 23 años.

A lo largo de su carrera, Freeman realizó lobotomías a 3.500 pacientes, incluidos 19 niños, el más joven de solo 4 años.

La contraparte de Freeman en el Reino Unido fue el neurocirujano, Sir Wylie McKissock, que realizó su propia variación de la lobotomía a unos 3.000 pacientes.

«Esta no es una operación que lleve mucho tiempo. Un equipo competente en un hospital psiquiátrico bien organizado puede realizar cuatro operaciones de este tipo en dos o dos horas y media«, se jactaba.

«La leucotomía prefrontal bilateral real la puede realizar un neurocirujano debidamente capacitado en seis minutos y rara vez toma más de 10», presumía.

Gracias en gran parte a McKissock, se realizaron más lobotomías por habitante en Reino Unido que en EE.UU.

El neurocirujano Henry Marsh en 2015.

Hasta la década de 1990

Como estudiante de medicina en la década de 1970, Henry Marsh aceptó un trabajo como auxiliar de enfermería en un hospital psiquiátrico, en lo que él describe como «el pabellón terminal donde los casos ya dados por perdido iban a morir».

Allí vio de primera mano los efectos devastadores de la lobotomía.

«Se hizo dolorosamente evidente que no había ningún seguimiento adecuado de estos pacientes», dice. «Los pacientes que eran los peores, los más apáticos, los que estaban arruinados, eran los que habían sido sometidos a una lobotomía».

Todos habían sido operados por McKissock y sus ayudantes.

Más tarde, después de que Marsh se capacitara como neurocirujano, todavía se usaba una modificación del procedimiento, conocida como leucotomía límbica.

Marsh lo describe como «una especie de versión microscópica, mucho más refinada, del tipo de lobectomías que la gente había estado haciendo muchos años antes».

Él mismo realizó esta operación en una docena de pacientes con TOC grave hasta una fecha tan reciente como 1990.

«Todos eran suicidas, todos los demás tratamientos habían fallado, así que no me sentí particularmente angustiado por eso, aunque habría preferido no hacerlo«, dice.

«No vi a los pacientes después, era puramente un técnico. Los psiquiatras involucrados me aseguraron que las operaciones fueron un éxito», agrega.

Le pregunto cómo se siente ahora con estas operaciones. «No me gustó hacerlas y me alegré bastante de dejar la práctica poco después de convertirme en consultor», confiesa.

A principios de la década de 1960, se realizaban alrededor de 500 lobotomías cada año en Reino Unido, frente a las 1.500 en su momento de mayor popularidad. A mediados de la década de 1970, este número se había reducido a alrededor de 100-150 por año, casi siempre involucrando cortes más pequeños y objetivos más precisos.

La promulgación de la Ley de Salud Mental de 1983 introdujo controles más estrictos y más supervisión. Hoy en día, las operaciones psicoquirúrgicas rara vez se realizan.

Para peor

Howard Dully, a quien Walter Freeman le hizo una lobotomía a la edad de 12 años, dice que trata de evitar pensar en lo diferente que podría haber sido su vida si no la hubiera tenido, por temor a que la ira lo abrume.

«He tratado de reconstruir mi vida. Me tomó mucho tiempo», explica. «Me metí en muchos problemas cuando era un adulto joven: drogas, alcohol y actividades delictivas, tratando de robar y ganar dinero y ganarme la vida, así que no ha sido fácil».

Dully siente que la operación, realizada porque se había enfrentado a su madrastra, ensombreció todos los aspectos de su vida.

«No te acercas a la gente y le dices: ‘Hola, me sometieron a una lobotomía’, porque si lo haces, no van a estar contigopor mucho tiempo», dice.

Sesenta años después, puede recordar la operación con gran detalle.

«Levantaron el ojo y fueron a la esquina, lo golpearon y lo movieron con esta cosa que parece una batidora de huevos», cuenta.

«Para mí es una locura. Quiero decir, estás hablando de un cerebro. ¿No debería haber algo de precisión involucrada?

«Tan sutil como un disparo en la cabeza»

La lobotomía tuvo sus críticos desde el principio y la oposición se hizo más fuerte a medida que los malos resultados se hicieron evidentes.

Se descubrió que Walter Freeman, quien inicialmente afirmó tener una tasa de éxito del 85%, tenía una tasa de mortalidad del 15%. Y cuando los médicos investigaron los resultados a largo plazo de sus pacientes, descubrieron que solo un tercio había experimentado alguna mejora, mientras que otro tercio estaba significativamente peor.

Un exdefensor de la lobotomía en Estados Unidos declaró: «La lobotomía en realidad no era más sutil que un disparo en la cabeza».

Hace quince años, un grupo de médicos y víctimas de lobotomía y sus familias hicieron campaña para que Egas Moniz fuera despojado del Premio Nobel de Medicina que ganó en 1949 por idear la lobotomía.

La Fundación Nobel, cuyo estatuto establece que sus premios no pueden ser retirados, se negó.

Mirando hacia atrás, ¿cómo deberíamos ver a las personas que llevaron a cabo este procedimiento médico tan controvertido?

«Este asunto de dividir a los médicos en héroes y villanos está mal. Todos somos una mezcla de ambos, somos un producto de nuestro tiempo, de nuestra cultura, de nuestra formación», opina Henry Marsh.

«La generación de cirujanos que me formó tenía, no diría poderes divinos, pero sí una autoridad enorme, nadie los cuestionaba ni los interrogaba, y puedo pensar en algunas de las personas que me formaron que fueron, sobre todo, personas decentes, y fueron corrompidas por este poder y se volvieron un poco monstruos como resultado», concluye.

En las últimas décadas, los avances en inteligencia artificial (IA) permitieron a los científicos explorar áreas previamente inalcanzables de la biología. Uno de los campos más prometedores en este sentido es el estudio de las emociones de los animales, una esfera tradicionalmente difícil debido a su naturaleza subjetiva.

Por: Camila Caruso – Infobae

Gracias a nuevas tecnologías que emplean imágenes faciales y redes neuronales, los investigadores comenzaron a descifrar cómo distintas especies experimentan sentimientos como el dolor, el estrés o la felicidad, lo que abre nuevas posibilidades tanto para su bienestar como para su relación con los seres humanos.

Este progreso se documentó recientemente en un artículo de la revista científica Science, que detalla cómo el uso de IA ayudó a obtener resultados más precisos y menos invasivos sobre el estado emocional de diferentes animales. Los expertos ahora pueden procesar y analizar miles de imágenes en cuestión de segundos para identificar patrones y características faciales que, de otro modo, podrían haber pasado desapercibidos.

Este progreso se debe a años de trabajo y entrenamiento de sistemas para reconocer puntos clave en las caras de los animales, conocidos como “landmarks”, que son esenciales para distinguir cualquier cambio sutil en sus expresiones.

“Quizás una máquina acabe siendo mejor que nosotros; no lo sé. Espero que haya espacio para los expertos, para asegurarse de que [la IA] realmente está haciendo lo que dice que hace”, precisó a Science Emma Baxter, científica del comportamiento animal en Colegio Rural de Escocia (SRUC).

Ella, junto a otros especialistas de SRUC y de la Universidad del Oeste de Inglaterra en Bristol (UWE) se encuentran desarrollando Intellipig, un programa que se encuentra en su versión beta y servirá para detectar emociones en los rostros de los cerdos con el objetivo de mejorar su cuidado.

Cómo detectar expresiones faciales en animales

Si bien existen personas especializadas en detectar expresiones de animales y manualmente codificar cambios que pueden parecer imperceptibles, es un trabajo que requiere muchas horas. Sin embargo, los programas de IA lo pueden hacer en pocos segundos luego de ser entrenados para saber qué observar y cómo interpretarlo.

La creación de herramientas capaces de identificar los “landmarks” comenzó con estudios centrados en los humanos. En 2016, un equipo liderado por Peter Robinson, de la Universidad de Cambridge, desarrolló una tecnología que permitía detectar puntos clave en las caras, como los ojos, la boca y las orejas. Su trabajo inicial se centró en ovejas, un avance que después permitió una mayor precisión en la detección de patrones emocionales.

A medida que se perfeccionó, los científicos comenzaron a alimentar a la IA con una enorme cantidad de fotos etiquetadas, lo que le permitió aprender a reconocer características faciales de una variedad de especies.

En 2017, investigadores de la Universidad de California en Davis dieron un paso más al entrenar un sistema para que halle estos puntos en caballos y ovejas, basándose en imágenes que habían sido alteradas para asemejarse más a las formas humanas.Luego de mucho entrenamiento, el programa diseñado por el estudiante de doctorado, George Martvel,para identificar incomodidad en animales es capaz de detectar “landmarks” en sus caras, incluso si no pueden verse por completo debido a algún obstáculo visual.

La evolución de la IA: diagnóstico de emociones y bienestar animal

El siguiente gran paso fue lograr que la IA no solo identificara los puntos faciales, sino que también pudiera analizar las distancias entre estos puntos para determinar el estado emocional. Esta capacidad permitió que la tecnología sea utilizada en la identificación de dolorestrés o incomodidad de una manera más eficiente que los métodos tradicionales.

En el artículo se menciona que demostró ser más rápida y precisa que los humanos al detectar estos cambios sutiles en las expresiones faciales. Por ejemplo, la IA desarrollada por Robinson fue capaz de determinar qué ovejas sufrían de problemas como pedero o mastitis, enfermedades que afectan a sus patas y ubres.

De acuerdo con la investigación publicada, los avances en este campo también fueron necesarios para que la IA sea más eficaz que los propios veterinarios. En 2023, un estudio liderado por la científica informática Anna Zamansky y su estudiante Marcelo Feighelstein alcanzó una precisión del 77% al reconocer el dolor en gatos, un porcentaje que, aunque no es perfecto, supera los resultados de muchos métodos tradicionales.

La capacidad de estos sistemas para identificar cambios casi imperceptibles en la cara de los animales la convierte en una herramienta prometedora para mejorar su bienestar. “Mi trabajo es ser un agente para mejorar la vida de los animales. Cuando sabemos que nuestros compañeros animales son felices, eso nos hace felices a nosotros también”, declaró Zamansky.

Desafíos y futuro de la IA en el estudio de las emociones animales

A pesar de estos logros, existen limitaciones inherentes a la tecnología. Por ahora, dependen de los humanos para lograr saber qué buscar en los rostros de los animales. Esto es solucionable a través de un proceso denominado “deep learning”, mediante el cual la IA aprende a detectar expresiones por sí sola a partir de imágenes brindadas.

De esta manera, Gabriel Lencioniveterinario y estudiante de doctorado en comportamiento y bienestar de los caballos en la Universidad de São Paulo, entrenó a su programa con más de 3000 fotografías de caballos que fueron operados antes y después de aportarles analgésicos. Declaró que solamente le indicó que se enfoque en diferencias observables en ojosnariz y bocaEl sistema, gracias a esto, “aprendió por sí solo” y logró un 88% de efectividad. Por ende, queda claro que podría convertirse en una importante herramienta para asegurar una mayor comodidad para los animales bajo cuidado humano.

Otro de los principales desafíos es que la IA, al estar entrenada para reconocer ciertos gestos, podría enfocarse en características irrelevantes y llegar a conclusiones erróneas debido a esto. Zamansky explicó que es crucial comprender qué está viendo la máquina cuando hace sus diagnósticos. “Todos están preocupados por la caja negra, porque no sabemos exactamente qué decide la máquina, ni por qué”, afirma.

A raíz de esta problemática, varios expertos se dedican a estudiar específicamente qué observan los programas cuando analizan los rostros de animales. Tali Shitrit, estudiante de Zamansky, logró detectar que la IA al examinar imágenes se centra en la zona de los ojos. Esto fue posible gracias a una herramienta que produce mapas de calor en las áreas faciales en los que los sistemas se enfocan en mayor medida.

Otros trabajos afirman que, por ejemplo, en los gatos, quienes realizan alrededor de 276 expresiones, el foco está en la nariz y boca.

A pesar de estos obstáculos, los progresos continúan. Según el artículo, algunos de los científicos más comprometidos con este campo ya están trabajando para ampliar el espectro emocional de la IA, ya que buscan enseñarles a las máquinas a distinguir sentimientos más complejos como la alegría, la ira o el dolor profundo. Zamansky, en particular, está en el proceso de construir bases de datos alimentadas por fotografías que se encuentran en internet y tienen descripciones sobre cómo se sienten los animales para lograr que la IA sea capaz de leer emociones más intrincadas en perros, gatos, caballos e incluso primates.

Ya existieron avances al respecto, ya que la científica logró entrenar a un programa para que pueda determinar (con un 89% de aciertos) si perros labradores que estaban esperando una golosina se encontraban felices o frustrados. Declaró que también funcionó con caballos. Esto acerca a Zamansky a su objetivo: crear un “lector facial de perros”, para que los tutores sepan qué está sintiendo su compañero canino de manera instantánea.

De ser posible, esto podría facilitar el cuidado brindado por los humanos al identificar qué requiere el perro de manera más efectiva. Además, Zamansky y su equipo van a lanzar una aplicación que, luego de un escaneo de 30 segundos, podrá emitir resultados sobre cómo se encuentra un gato debido a sus gestos.

A pesar del gran desarrollo, los investigadores siguen luchando para recolectar suficientes imágenes con etiquetas precisas sobre los sentimientos de los animales. “No hay tantas fotos de gatosperros y ovejas en internet donde se sepa exactamente cómo se sienten”, señaló Peter Robinson.

A medida que la tecnología avanza, la capacidad de la IA para descifrar emociones animales promete transformar la manera en que se entienden y tratan a estos seres vivos. Con un panorama en constante evolución, los expertos buscan perfeccionar estos sistemas para que reconozcan señales más complejas y continúen mejorando su bienestar.

El narcisismo esconde una verdad incómoda. Detrás de la aparente arrogancia y búsqueda constante de atención, se oculta un patrón perturbador de exclusión social y dolor emocional.

DW

En el panorama complejo de la psicología social moderna, un nuevo estudio revela una paradoja intrigante sobre el narcisismo. Las personas que más buscan atención y admiración son, irónicamente, los más propensos a sentirse y estar socialmente excluidos.

En concreto, la investigación, publicada en el Journal of Personality and Social Psychology y liderada por la Dra. Christiane Büttner de la Universidad de Basilea, descubrió un patrón circular perturbador: los individuos con rasgos narcisistas no solo perciben más rechazo social, sino que efectivamente experimentan más exclusión, lo que a su vez intensifica sus tendencias narcisistas.

«Sentirse excluido es una experiencia subjetiva basada en la percepción de señales sociales por parte del individuo», explica Büttner en un comunicado de la Asociación Americana de Psicología. «Algunos pueden ser condenados al ostracismo intencionadamente, mientras que otros pueden simplemente creer que están siendo excluidos cuando no es así». Sin embargo, los datos muestran que, en el caso de los narcisistas, ambas cosas ocurren al mismo tiempo, según Büttner.

Amplio estudio sobre narcisismo y exclusión social

La magnitud del estudio es notable. El equipo analizó datos de más de 77.000 participantes a través de siete estudios diferentes, comenzando con una muestra inicial de 1.592 personas del Panel Socioeconómico de Alemania. El estudio se centró específicamente en el «narcisismo grandioso», un rasgo caracterizado por un sentido exagerado de importancia personal y una necesidad constante de admiración, evaluado mediante el Cuestionario de Admiración y Rivalidad Narcisista, que incluía afirmaciones reveladoras como «Merezco ser visto como una gran personalidad» y «La mayoría de las personas son de alguna manera perdedores».

Tipos de comportamiento narcisista y sus consecuencias

La investigación identificó dos tipos principales de comportamiento narcisista. El primero busca constantemente la admiración, como ese conocido que inunda las redes sociales con fotos cuidadosamente elaboradas de su vida perfecta. El segundo muestra comportamientos más competitivos y antagónicos, menospreciando a los demás y reaccionando agresivamente cuando otros reciben atención.

En un experimento innovador, 323 participantes utilizaron una aplicación móvil durante dos semanas para registrar momentos de exclusión social, desde situaciones obvias como no ser invitados a una fiesta hasta sutilezas como sentirse ignorados durante una conversación. Los resultados revelaron tres factores cruciales que vinculan el narcisismo con el ostracismo:

Primero, estos individuos muestran una sensibilidad extrema a las señales sociales ambiguas: una respuesta tardía a un mensaje o no ser consultados en un asunto menor puede percibirse como un desaire deliberado. Segundo, generan un rechazo activo: en experimentos con más de 2.500 participantes, se observó que la gente tiende a evitar a quienes muestran rasgos narcisistas. Tercero, el proceso se retroalimenta: cuando perciben la exclusión (real o imaginaria), responden defensiva o agresivamente, lo que empeora la situación.

El círculo vicioso entre narcisismo y ostracismo

Esto quedó demostrado en un análisis de 14 años de datos en Nueva Zelanda, que incluyó a más de 72.000 personas. Este estudio longitudinal demostró que el aumento en comportamientos narcisistas predecía mayor exclusión social al año siguiente, y esta exclusión, a su vez, intensificaba los rasgos narcisistas, creando un círculo vicioso.

«Muchas personas piensan en el narcisismo en términos de privilegio y arrogancia», explicó Büttner a The Washington Post, «pero nuestra investigación destaca que los narcisistas también experimentan frecuentemente dolor social», agrega. 

Las implicaciones de este estudio son particularmente relevantes para los lugares de trabajo y grupos sociales. La tendencia natural puede ser excluir a las personas difíciles, pero la investigación sugiere que esto podría empeorar su comportamiento con el tiempo, creando mayores problemas para todos.

Los investigadores advierten que el narcisismo puede ser un factor de riesgo para problemas de salud mental más serios, incluyendo depresión, ansiedad y tendencias suicidas. La solución, sugieren, no está en el aislamiento sino en encontrar formas más estructuradas de manejar estas dinámicas, ya sea en el trabajo, en terapia o en las interacciones sociales cotidianas, para evitar que la exclusión se convierta en un motor de mayor narcisismo y la situación no desemboque en un desgaste permanente para todos los involucrados.

Soy un lector empedernido de biografías y de historia. Como periodista y miembro de una familia de periodistas, desde pequeño seguí las noticias y a los líderes que, para bien o para mal, actuaban para crear hechos que aparecían en los diarios como noticias. En mi vida de periodista, de vicepresidente y de embajador conocí muchos líderes buenos, regulares y malos, que dejaron rastro para bien algunos, para mal otros y ningún rastro la mayoría.

De muchos solo conozco lo que he leído o visto en documentales. Isabel la Católica, la mujer más importante de la historia, que unificó España, descubrió América y dejó 400 millones de hispanoparlantes. Margaret Thatcher, quien recibió un país en ruinas y lo devolvió a su grandeza. La televisión, los periódicos, la radio –el mundo análogo–, además de los libros, me permitieron conocer su importancia. Igual me pasó con ese otro grande del siglo XX, Nelson Mandela, quien desde la cárcel acabó con el apartheid y siempre fue un ejemplo de sensatez y concordia. Mahatma Gandhi, de quien leí, escuché y vi todo lo que pude, pues su ejemplo como líder que desde el pacifismo logró la independencia de la India lo hizo uno de los más grandes líderes del siglo XX.

Sí, viví y sentí en carne propia el inmenso carisma de Hugo Chávez, al tiempo que vi cómo destruía sin compasión un país riquísimo y acababa con la libertad y la democracia. Me tocó escuchar a Fidel Castro hablar sin parar de su historia y sus logros, que al salir del recinto se venían abajo al ver la pobreza y la prostitución masiva en la isla. La soberbia de Lula la sentí en cada reunión a la que asistí, ni hablar de su canciller de entonces, Celso Amorim, y claro, en mi país estuve muy cerca de casi todos los presidentes desde que tengo uso de razón.

Líderes que muestran quiénes y qué son cuando ejercen. La soberbia inigualable de Gustavo Petro que hoy sufrimos. La puñalada trapera de Juan Manuel Santos, que con una sonrisa te asesina sin compasión. La decencia de Julio César Turbay, y la genialidad y frialdad política de Alfonso López. Ni hablar de Álvaro Uribe, de quien fui su vicepresidente, un líder increíble que transformó a Colombia en ocho años de Gobierno, y de recibir un país fallido, lo dejó como la joya de la corona, con un gran respeto a la institucionalidad, a la libertad y a la democracia. Una lección que me dejó: siempre entregó los éxitos de su Gobierno a los otros, como la operación Jaque, y siempre asumió como suyos los fracasos, como la fallida operación de rescate del gobernador de Antioquia y otros rehenes en la que casi todos murieron.

Toda esta historia la traigo a colación porque en pleno siglo XXI, a través de redes sociales, pero también de medios análogos, de libros y periódicos, estamos viviendo en vivo y en directo a una líder que sin duda está a la altura de los grandes del mundo. Lo que María Corina Machado ha hecho en Venezuela, lo que ella ha liderado contra la dictadura mafiosa, misógina y bárbara de Nicolás Maduro, lo que representa como mujer y como líder, nunca lo había visto y mucho menos vivido como tanta cercanía.

Esa imagen de ella encima de un vehículo sola, sin un escolta, rodeada de miles de ciudadanos que la miran con ilusión y esperanza, pero a la vez perseguida por los matones de la mafia de Nicolás Maduro, me hizo llorar. Estaba viendo un hecho histórico que se congelaba en una imagen para la historia como la de los soldados americanos colocando la bandera en Okinawa o la del hombre enfrentado a un tanque en la plaza de Tiananmen.
Es muy difícil que en este mundo egoísta podamos vivir un momento de tanta generosidad y desprendimiento como este. El riesgo, que luego se concretó cuando fue secuestrada, no le importó. Solo le importaba y le importa la libertad de Venezuela. Así lo ha dicho, su lucha es por los otros, no por ella y por eso no duda en poner en riesgo su vida. “Hoy el bravo pueblo demostró cómo se vence el miedo. Nunca me he sentido tan orgullosa de ser venezolana”, dijo.

Esta imagen, sin duda, estará conmigo toda la vida, pues pone en perspectiva las dificultades del ser humano y cada uno de nuestros problemas. Esta imagen, que ya tengo impresa en mi alma, siempre me va a dar fuerza para enfrentar los momentos más difíciles que de aquí en adelante tenga.

¡¡ Gracias, María Corina !!

Francisco Santos
(Vicepresidente de Colombia 2002/2010)

Gold Reserve dijo el lunes que el Tribunal de Apelación de Lisboa confirmó el laudo arbitral de la minera canadiense contra Venezuela, dándole luz verde para ejecutar unos 1.100 millones de dólares en Portugal.

Reuters

Las acciones de la compañía subieron un 1,5% a 2,63 dólares canadienses en las operaciones de la tarde. La compañía dijo que la sentencia respalda sus esfuerzos en curso para hacer cumplir su laudo arbitral en Portugal, donde dijo que había obtenido órdenes de embargo “contra múltiples cuentas bancarias” con más de 1.400 millones de dólares.

“La recuperación no es segura en los procedimientos judiciales de Portugal debido a múltiples factores”, añadió. “Se requieren más órdenes judiciales para intentar cobrar cualquiera de los fondos embargados”.

El Ministerio de Información y Comunicaciones de Venezuela no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

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La representante María Elvira Salazar junto a los demócratas por Florida Darren Soto, Debbie Wasserman Schultz y Frederica Wilson (Demócrata por Florida) anunciaron la reintroducción de la Ley de Ajuste Venezolano para ayudar ciertos venezolanos a obtener residencia permanente en Estados Unidos.

EVTV

La ley de Ajuste Venezolano es un proyecto bipartidista que busca que los venezolanos que hayan ingresado a los Estados Unidos antes o el 31 de diciembre de 2021 podrán aplicar para la residencia permanente, como es el caso de la Ley de Ajuste Cubano.

Esta fue presentada en junio de 2023 durante el gobierno de Joe Biden y debido a que la administración de Trump eliminó la extensión del TPS, esta puede ser una solución para un grupo de venezolanos que tenga tiempo viviendo en Estados Unidos.

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La Policía Nacional ha detenido por sexta vez en lo que llevamos de 2025 a Mohamed T. B., marroquí que recientemente asaltó una tienda de jamón en Zaragoza. Desde que alcanzó la mayoría de edad a finales del año pasado, su historial delictivo ha crecido rápidamente, acumulando repetidas intervenciones policiales en un corto período de tiempo.

La Gaceta de la Iberosfera

El arresto más reciente se produjo tras un violento robo en el que arrebató una bandolera a un transeúnte. En cada uno de sus delitos, Mohamed T. B. ha actuado acompañado de individuos con antecedentes penales, lo que indica que detrás existe una estrategia de colaboración con delincuentes experimentados. Uno de sus cómplices contaba con un historial de 30 detenciones previas.

Su racha delictiva ha sido particularmente intensa en los últimos días. Entre el martes de la semana pasada y el miércoles de esta, fue arrestado en tres ocasiones. Primero, irrumpió en una charcutería llamada ‘El Rincón del Jamón’ con la intención de sustraer productos —no robó jamón—. Posteriormente, fue detenido tras allanar una empresa de ascensores, sumando otro delito a su historial.

Las autoridades continúan investigando sus actividades y conexiones delictivas, dado el patrón de reincidencia y la rapidez con la que vuelve a delinquir tras cada detención. Su caso ha generado preocupación en Zaragoza, donde comerciantes y ciudadanos expresan su inquietud ante la aparente impunidad con la que actúa este joven delincuente.

“El autor merideño José Gregorio Villegas, abogado de profesión, ha estudiado con esmero el papel desempeñado por las primeras damas de 1848 a 1999, pero el lugar de doña Alicia detenta una característica única en la categoría y genera esta obra particular de texto concentrado: acompañar en dos períodos presidenciales a su esposo, Rafael Caldera Rodríguez”

Por: Gerardo Vivas Pineda – Papel Literario de El Nacional

Si de sonreír se trata, la Fundación Tomás Liscano presentó en diciembre 2024 el libro mejor dispuesto a perfilar sonrisas merecedoras de un sitio nacional. Título y subtítulo, Alicia Pietri de Caldera. Primera dama, acompañan en portada y frontispicio la fotografía de esa señora sonreída, ocupando nuestra memoria mucho más allá de lo inolvidable.

El autor merideño José Gregorio Villegas, abogado de profesión, ha estudiado con esmero el papel desempeñado por las primeras damas de 1848 a 1999, pero el lugar de doña Alicia detenta una característica única en la categoría y genera esta obra particular de texto concentrado: acompañar en dos períodos presidenciales a su esposo, Rafael Caldera Rodríguez, democráticamente elegido por el voto popular libre de sospechas y escondrijos electorales.

Lo que ahora destacamos, la capacidad de sonreír en circunstancias diferentes, no elude los rigores difíciles de la vida pintando la seriedad en el rostro; de hecho algo de severidad asoma no más comenzar la lectura: en el reverso del frontispicio la primera dama, seria y cautelosa en un close-up admirable, apoya su quijada en la mano izquierda, como observando algún inconveniente de los que frecuentemente brotaban en el país hambriento de desarrollo.

Sin embargo, en 30 capítulos breves de texto y generosos de fotografía la obra reparte la sonrisa perpetua de la señora Caldera en todo tipo de circunstancias familiares, sociales, políticas y comunicacionales. 172 páginas del volumen albergan 193 reproducciones, concediendo los primeros lugares a las 27 fotos de la primera dama acompañando a Caldera –el hogar, campañas electorales, viajes nacionales e internacionales, hechos de gobierno–, 20 fotos con la familia –padres, hijos, nietos, hermanas–, otras 20 con presidentes, jefes de Estado y de gobierno– los reyes de España Juan Carlos y Sofía, Jackie y John Kennedy, Betancourt, Leoni, Herrera Campins, Nixon, Ford, Clinton, Herzog, Aznar–, que contrastan con apenas 11 instantáneas donde doña Alicia figura individualmente, incluso tocando el arpa clásica que cultivó con maestría.

En el extremo contrario el protagonismo categórico y el espacio de los afectos mayores lo detenta la niñez: 51 retratos despliegan la dedicación de la primera dama a la Fundación Festival del Niño, al Museo de los Niños, al programa televisivo Sopotocientos y a las Aeroambulancias Infantiles, programa creado por Betty de Herrera Campíns y retomado por Alicia en el segundo gobierno de su marido.

Tal exhibición sublima el blanco y negro de las imágenes –el color permanece ausente– en ágil diseño a cuarto de pliego. Al pasar la última página la alegría del recordado locutor y presentador Musiú Lacavalerie acompaña la sonrisa de doña Alicia, propiedad institucionalizada y afectiva de toda una nación, volando más allá de las fronteras. Hasta Cantinflas, genio del humor y la picardía continental, compitió en sonrisas al lado de la primera dama. Seamos objetivos: la singular contienda al parecer quedó tablas, según revela la página 105. Dan ganas de seguir mirando y leyendo. No era para menos.

Era para más: lo más sonoro, lo mejor sonreído

Hay en este libro un personaje colectivo de la venezolanidad que se viste de esperanza: las muchedumbres. 48 fotografías presentan a la señora Pietri de Caldera rodeada de multitudes tan diversas como ávidas de aprecio, pero una enorme reproducción a doble página digna de esa sonrisa especial trasciende a la carcajada, a pesar de que no está presente la primera dama: decenas de niños sonrientes y felices bajan del DC-9 de la línea Aeropostal Venezolana y corren hacia el terminal llevando al hombro los maletines del Plan Vacacional, programa de intensa colaboración institucional pública y privada creado por doña Alicia. Acompañada por un voluntariado como nunca se había visto en la nación, lo planificó para 105.000 chicos seleccionados con un objetivo extraordinario: “Que el niño venezolano sea feliz los 365 días al año”, como parafrasea José Gregorio Villegas en una cita de don Pedro Berroeta, “son lecciones vivas de geografía nacional”. Junto a estos logros también se exhiben eventos de significación singular: quince primeras damas nacionales y extranjeras acompañan a doña Alicia en compromisos de suma formalidad pero también de sencillez distendida: María Teresa Núñez de López Contreras, Irma Felizola de Medina Angarita, Carmen Valverde de Betancourt, Menca de Leoni, Blanca Rodríguez de Pérez, Betty de Herrera, Ligia Betancourt de Velásquez, Gladys Castillo de Lusinchi, Patty Nixon, Consuelo González de Velasco, Rosa Elena de Betancurt, Ruth de Cardozo, María José de Sampaio, Christiane Herzog y Hillary Clinton. Antes de la Alicia presidencial nunca hubo tal ascenso grupal de las primeras damas a la máxima dignidad femenina, reunidas por la iniciativa de afecto popular hacia la nación propia en función de crear analogías espirituales internacionales.

No por número, sino por jerarquía humana, escogidas fotografías culminan la oferta solidaria de este libro en cuanto al gentilicio de la Venezuela en proceso de integración. La sección dedicada al programa Un cariño para mi ciudad explica la iniciativa no gubernamental para la promoción del conservacionismo ambiental y la recuperación de espacios públicos que desde la Caracas en busca de estima proyectaba para todo el país el amor por el suelo propio. Otro capítulo da lugar a la personalidad predominantemente hispánica de la nación –¿acaso no lo dictan así siglos de lengua, culto, historia y carácter?, cuando gracias a doña Alicia se reafirmó su temperamento español en la instalación de una réplica de la nao Santa María sobre la laguna del antiguo Parque del Este durante el primer gobierno calderista, luego restaurada en el segundo período y reabierta con la presencia del príncipe Felipe de España. Eran tiempos en que la legítima identidad colectiva jamás se ponía en duda. Para consumar la misión venezolanista de la obra una foto muestra a Rafael Caldera saliendo de su quinta Puntofijo donde el liderazgo político de la patria fue capaz de pactar compromisos de construcción nacional, no voracidades ideológicas de disolución y ruptura. Doña Alicia y una familia entera fueron testigos presenciales y afectivos bajo su propio techo, con la fe católica practicante muy dentro de sus cuerpos. No por casualidad Alicia Pietri de Caldera –es imperativo mencionar la página 159– muestra su sonrisa más resuelta, serena y orgullosa al recibir de rodillas la Eucaristía de manos del papa San Juan Pablo II.

Por tanta entrega a su pueblo y a la hechura posible de futuro este es un libro necesario. Por cierto, a poco de su presentación la cadena librera más grande de Venezuela ha dispuesto esa portada sonriente en la estantería superior con las obras Top Ten en ventas. Más abajo otro anaquel ofrece complicidades desde el título Alicia en el País de las Maravillas. La sonoridad del nombre produce curiosas coincidencias entre el Lewis Carroll de la fantasía y la primera dama de las realidades. Mirando el juego de la simultaneidad da gusto contagiarse y sonreír.

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