La proyección del Fondo Monetario Internacional ubica la inflación de Venezuela en 682,1 % para 2026, la más alta del mundo. Guardar ahorros en bolívares equivale a verlos evaporarse semana a semana y por eso las familias que pueden permitirse un ahorro ya tienen alternativas en el mercado local.
Una de estas posibilidades es a través de las criptomonedas estables o stablecoins. Un USDT equivale a un dólar, y su uso crece en países con alta inflación.
Auge de las stablecoins
Las finanzas internacionales operan sobre una estructura que ya fue superada por la tecnología existente hoy. Richard Teng, co-CEO de Binance, lo señaló con claridad el 20 de abril de 2026:
«Las transferencias internacionales siguen siendo lentas y costosas, y las stablecoins ofrecen una alternativa construida sobre blockchain que permite movimientos casi instantáneos a una fracción del costo, con comisiones típicamente muy por debajo del 1 %», aseguró.
Además, destacó que el volumen de transacciones en stablecoins ya superó al de Visa, y su capitalización de mercado creció más del 50 % interanual. Venezuela aparece en este mapa: ocupa el puesto 13 en adopción global de criptomonedas, con el USDT como protagonista.
Lejos de la volatilidad del bitcoin
El bitcoin continúa siendo el activo más conocido del ecosistema cripto, con un precio que ronda los 70 mil dólares y variaciones constantes. Pero lejos de esa volatilidad, las stablecoins mantienen su valor anclado al dólar.
Por eso, en Venezuela la conversación sobre criptomonedas no gira en torno a apuestas de rendimiento, sino a herramientas que permiten proteger ingresos y resolver necesidades cotidianas.
Canal para remesas y transferencias internacionales
Debido a los problemas de abastecimiento, la persecución política, la inseguridad y la inflación descontrolada de la última década, Venezuela es uno de los países con mayor diáspora de América Latina.
Millones de familias dependen de envíos desde el exterior, y los canales tradicionales de remesas (con comisiones superiores al 6 % y demoras de varios días) quedaron rezagados frente a opciones digitales.
La empresa de inteligencia blockchain y cumplimiento regulatorio TRM Labs encontró que más del 38 % de las visitas venezolanas a sitios de criptomonedas se dirigen a plataformas con servicios P2P, que junto con las conversiones USDT-bolívar han llenado los vacíos dejados por los canales bancarios domésticos poco confiables.
En la práctica, una familia puede recibir USDT desde Colombia, España o Chile en minutos, convertirlo al tipo de cambio del mercado P2P en bolívares o usarlo directamente en comercios que ya aceptan stablecoins, evitando transferencias costosas o envíos en efectivo que pueden perderse en el camino.
Valor frente a monedas más débiles
Además de servir como puente para remesas, las stablecoins funcionan como refugio de valor en países donde la moneda se deprecia rápidamente.
El Observatorio Venezolano de Finanzas reportó que entre octubre de 2024 y junio de 2025 el bolívar perdió más del 70 % de su valor, con una inflación cercana al 500 % en 2025.
Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional proyecta una inflación de 682,1% para 2026, la más alta del planeta. En este contexto, las familias se ven obligadas a conseguir alternativas para la conservación del poder de compra. Quien puede ahorrar en Venezuela, lo hace en otras monedas (o criptomonedas) que no se deprecian a la velocidad del bolívar.
La adopción de stablecoins en Venezuela es, en esencia, una respuesta práctica a la inflación, a las comisiones elevadas y a la falta de confianza en la moneda local.
Para millones de personas, estas criptomonedas resultaron ser más estables que el bolívar y más accesibles que los canales bancarios convencionales. Es una adaptación forzada por la realidad económica del país.


