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Más de cien días de guerra en Gaza: Netanyahu promete seguir combatiendo

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Benjamín Netanyahu adoptó un tono desafiante al conmemorar los 100 días de guerra contra Hamas en Gaza y prometió seguir combatiendo a pesar de la creciente incertidumbre sobre las consecuencias del conflicto, la inquietud internacional por la pérdida cada vez mayor de vidas humanas en el enclave y el temor a una guerra regional más amplia.

The New York Times

Su promesa de continuar hasta la “victoria total” se produjo incluso mientras Israel esperaba una decisión del máximo tribunal del mundo sobre una posible orden contra la devastadora ofensiva de su ejército en Gaza. La guerra del ejército israelí contra Hamas, iniciada en respuesta por el ataque letal del 7 de octubre dirigido por Hamas, ha causado la muerte de más de 23.000 palestinos, la mayoría de ellos mujeres y niños, según funcionarios de salud de Gaza, y ha desplazado a la mayor parte de la población del enclave.

Las declaraciones de Netanyahu, que advertían de un conflicto prolongado, y los comentarios de militares israelíes durante el fin de semana pusieron de manifiesto una disonancia cada vez mayor entre la percepción interna sobre el momento y los objetivos de la guerra y la impaciencia en aumento de la comunidad internacional ante la agudización de la crisis humanitaria en Gaza.

Estados Unidos, el aliado más importante de Israel, ha instado al país a que reduzca su campaña militar, mientras que muchos otros países han pedido un alto al fuego inmediato.

“Continuaremos la guerra hasta el final, hasta la victoria total, hasta que logremos todos nuestros objetivos”, declaró Netanyahu en una conferencia de prensa televisada el sábado por la noche, afirmando que los objetivos eran “eliminar a Hamas, la devolución de todos nuestros rehenes y garantizar que Gaza nunca vuelva a constituir una amenaza para Israel”.

“Nadie nos detendrá: ni La Haya, ni el eje del mal, ni nadie”, añadió. La Haya es el lugar donde el máximo tribunal de las Naciones Unidas está juzgando las acusaciones presentadas por Sudáfrica de que Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos de Gaza.

Los jueces de la corte internacional celebraron dos días de audiencias la semana pasada y ahora decidirán si piden a Israel que adopte medidas provisionales, como el cese de los combates, mientras evalúa el fundamento del caso de genocidio. No se ha fijado fecha para el anuncio de esa decisión y, en cualquier caso, la corte dispone de pocos medios para hacer cumplir sus sentencias.

Netanyahu invocó al mismo tiempo a Irán y a sus satélites, incluidos Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen, cuyas acciones militares en solidaridad con los palestinos de Gaza, aseguran, han hecho surgir el espectro de un conflicto más amplio.

Estados Unidos dirigió ataques aéreos el jueves y el viernes contra lugares de Yemen controlados por la milicia hutí, en respuesta a más de dos decenas de ataques de esta milicia contra la navegación comercial en el mar Rojo desde noviembre. Sin embargo, los hutíes conservaron gran parte de su capacidad de disparar misiles y aviones no tripulados, según funcionarios estadounidenses.

Al mismo tiempo, durante el fin de semana continuaron los enfrentamientos en la frontera entre Israel y Líbano.

El domingo, un misil antitanque lanzado desde Líbano alcanzó una casa en el norte de Israel, un ataque en el que un granjero y su madre murieron, según los primeros informes. El ejército israelí declaró que sus aviones de combate habían atacado objetivos de Hezbollah en Líbano y que sus fuerzas se habían enzarzado en un tiroteo durante la noche con atacantes que habían cruzado desde Líbano al territorio controlado por Israel. Tres atacantes murieron y cinco soldados resultaron heridos, según el ejército.

Decenas de miles de israelíes han sido evacuados de las zonas fronterizas del norte del país, e Israel ha advertido que recurrirá a la acción militar si los esfuerzos diplomáticos para permitir su regreso seguro a casa no dan fruto. Miles de civiles libaneses también han huido de la zona fronteriza.

El domingo, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, adoptó un tono desafiante. “Después de 99 días, estamos preparados para la guerra. No le tenemos miedo”.

Por ahora, los dirigentes israelíes dicen que se centran en Gaza.

Aunque Netanyahu reconoció el domingo que la guerra “aún durará muchos meses”, sus declaraciones de la noche anterior parecían enfocadas tanto en subir la moral interna como en contrarrestar las críticas internacionales a la campaña militar.

Dirigiéndose a los escépticos que han tachado de poco realista el objetivo del gobierno israelí de destruir Hamas, el grupo militante que controla Gaza desde hace 16 años, dijo: “Es posible, es necesario y lo haremos”.

A medida que se eleva el número de víctimas mortales en Gaza, aumentan los llamados internacionales a favor de un alto al fuego. Los enfrentamientos han desplazado a la mayor parte de la población del enclave de 2,2 millones de personas y las Naciones Unidas ha advertido de que la mitad de la población corre peligro de morir de hambre.

“La muerte masiva, la destrucción, el desplazamiento, el hambre, la pérdida y el dolor de los últimos 100 días están manchando nuestra humanidad compartida”, señaló en un comunicado Philippe Lazzarini, comisionado general de la agencia de la ONU responsable de los refugiados palestinos.

Rajab al-Sindawi, un hombre de 48 años de Ciudad de Gaza, dijo que él, su esposa y sus siete hijos se refugiaban en una tienda de nailon en una acera del barrio de Tel al-Sultan, en Rafa, y que les costaba mantenerse calientes por la noche porque solo tenían unas pocas mantas.

“Nada es justo en Gaza”, dijo Sindawi en un mensaje de texto. “A mi familia le faltan las cosas básicas que uno necesita en la vida”.

Sindawi y su familia llegaron a Rafa a principios de enero, tras atravesar Gaza durante semanas buscando seguridad.

Los dirigentes israelíes han seguido hablando de lo que sigue en buena medida en términos militares poco claros que a veces han aumentado la fricción tanto con sus críticos como con sus aliados.

Como reflejo de una de esas posibles áreas de tensión, Israel está siendo presionado para que anule sus órdenes de evacuación en Gaza. Pero Netanyahu señaló que los palestinos desplazados del norte de Gaza no podrán regresar pronto a sus hogares, porque no sería seguro para ellos. Aunque el ejército israelí ha declarado que está reduciendo sus operaciones en el norte, sus fuerzas siguen enfrentándose allí a combatientes de Hamas.

Gabi Siboni, coronel israelí en la reserva y miembro del Instituto de Jerusalén para la Estrategia y la Seguridad, un organismo de tendencia conservadora, declaró que sería “ilógico” permitir que los gazatíes desplazados regresaran al norte. Los soldados israelíes siguen trabajando para destruir los túneles de Hamas, y el coronel Siboni dijo que la explosión de los túneles suponía un riesgo de derrumbe de los edificios situados a lo largo de la ruta. Los combatientes de Hamas también podrían intentar mezclarse con la población civil que regresara, añadió, y “entonces volveríamos al punto de partida”.

A pesar de la muerte y la destrucción a gran escala en Gaza, Fuad Khuffash, analista cercano a Hamas, insistió que el grupo armado estaba ganando la guerra. “Hamas sigue lanzando misiles, sigue enfrentándose a los soldados y matándolos, y sigue destruyendo tanques”, dijo Khuffash, quien tiene su base en Nablus, en la Cisjordania ocupada por Israel.

Al referirse a las bajas en la población de Gaza, Khuffash dijo que “quien quiera liberar a su país debe hacer un sacrificio”.

Y “en cuanto a Israel”, afirmó, “no ha logrado ninguno de sus objetivos: no ha acabado con Hamas, no le ha quitado las armas, no ha abatido a los principales dirigentes de Hamas en Gaza y no ha liberado a los prisioneros israelíes. En términos militares y políticos, Hamas ha logrado una victoria”.

En una declaración televisada el sábado por la noche, el jefe del Estado Mayor israelí afirmó que se habían aprobado planes para continuar el combate y aumentar la presión sobre Hamas, lo que conduciría al desmantelamiento del grupo y a la devolución de los rehenes que fueron tomados en el asalto a Israel del 7 de octubre.

“Estos objetivos son complejos de alcanzar y llevarán mucho tiempo”, dijo el jefe del Estado Mayor, el teniente general Herzi Halevi, instando a la paciencia.

De las 240 personas tomadas de Israel y llevadas a Gaza el 7 de octubre, más de 130 permanecen en el enclave, según funcionarios israelíes, aunque no se cree que todas estén vivas.

En Israel, la preocupación pública por los rehenes ha aumentado cada día que pasa.

El domingo, día laborable en Israel, las universidades, muchas empresas, ayuntamientos y organismos públicos realizaron un paro laboral de 100 minutos en solidaridad con los rehenes.

Decenas de miles de israelíes asistieron también el sábado por la noche a una concentración en Tel Aviv en apoyo de los rehenes y sus familias. Decenas de manifestantes bloquearon la principal autopista interurbana, exigiendo que el gobierno garantizara la liberación inmediata de quienes seguían cautivos.

“Nos preocupa profundamente que quienes toman las decisiones no den prioridad a los rehenes, a que vuelvan a casa vivos y no en ataúdes”, dijo Jonathan Dekel-Chen, cuyo hijo Sagui, de 35 años y ciudadano estadounidense, fue tomado como rehén el 7 de octubre.

El sábado también se celebraron grandes manifestaciones propalestinas en Londres, Washington, Nueva York y otras ciudades para conmemorar los 100 días de guerra. En Londres, los manifestantes corearon “alto el fuego ya” y portaron pancartas con el lema “Gaza. Detengan la masacre”. En Washington, miles de manifestantes también pidieron el fin de la ayuda militar de EEUU a Israel.

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