Estados Unidos mantiene un despliegue de fuerzas navales y aéreas en el Caribe que, además de suponer una ofensiva contra el narcotráfico, pone en el centro del debate la soberanía de Venezuela y la actuación de los militares. El gobierno de Donald Trump acusa a Nicolás Maduro de liderar el Cartel de los Soles y asegura que su operación no tiene como objetivo atacar a los venezolanos ni al territorio, sino a un liderazgo señalado por cometer presuntas actividades criminales transnacionales.
En este escenario, expertos distinguen entre dos realidades: la República de Venezuela, que se debe respetar por la Constitución y obedecer la voluntad popular, y la República Bolivariana de Venezuela, que está controlada por el madurismo.
Para los militares de la República de Venezuela, defender la soberanía significaría garantizar el respeto a la decisión tomada por el pueblo el 28 de julio del año pasado, cuando 80% de los venezolanos eligió a Edmundo González como presidente. Desde esta visión, la tarea de las Fuerzas Armadas sería entregar a Maduro a la justicia estadounidense para facilitar la transición democrática en el país.
Por otra parte, se señala que los militares que actúan bajo la lógica bolivariana se convierten en piezas de un entramado que, lejos de proteger al país, permiten la permanencia del chavismo en el poder y se entrelaza con redes de criminalidad transnacional, ya sea por omisión o porque se benefician, o esperan beneficiarse, de los negocios delictivos.
Es contra un régimen “narcoterrorista y criminal”
La diferenciación la hizo el contralmirante Daniel Comisso, uno de los militares que se alzó contra el gobierno de Hugo Chávez en 2002. Declaró en una entrevista con El Nacional que cuando se habla de un posible ataque de Estados Unidos, no se trata de una acción contra Venezuela como país, sino contra un régimen que calificó de “narcoterrorista y criminal”.
“Lo que vemos es una separación entre la República Bolivariana, que nació en 1998 de la mano de lo que ahora es el régimen criminal narcotraficante, y la República de Venezuela. Hay que aclarar que cuando se dice que Estados Unidos va a atacar a Venezuela, no es que va a atacar a Venezuela, sino al régimen criminal narcotraficante de la República Bolivariana, que mantiene ocupado el territorio de la República de Venezuela”, explicó.
Comisso aseguró que la situación en el país ha sido muy difícil debido a la falta de claridad sobre la posición de cada ciudadano, de los órganos del Estado y de los aliados. Según su análisis, todos deben comprender a quién pertenecen y con quién se identifican, definiendo su lealtad hacia la República de Venezuela y en contra de la República Bolivariana.
Solo cuando se entienda esto, se podrán asumir posiciones claras frente al régimen, afirmó.
“Usan las instituciones para delinquir”
El teniente coronel retirado y aviador Guillermo Beltrán, piloto de F-16 y quien defendió la Constitución y la democracia al combatir a los pilotos insurgentes que se sumaron al segundo intento de golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en noviembre de 1992, recordó asimismo que, en los últimos 25 años, Venezuela ha vivido un proceso de transformación constante hacia el socialismo.
Afirmó que durante este período, tanto Hugo Chávez como Nicolás Maduro se dedicaron a alterar la estructura de las Fuerzas Armadas, desplazando y fragmentando el liderazgo natural de la institución para ubicarlo en sectores donde existe poder económico, con el propósito de mantener dominio y control sobre los militares.
Añadió que las Fuerzas Armadas tienen como base formativa las escuelas militares, donde se imparten entrenamientos y se inculcan valores, principios y patriotismo. Explicó que ese proceso busca forjar oficiales y profesionales con vocación, en correspondencia con lo establecido en la Constitución y las necesidades de cada rama y especialidad.
El chavismo distorsionó los valores y la misión de las Fuerzas Armadas
Sostuvo que la institución ha sido objeto de un proceso de adoctrinamiento que ha distorsionado sus valores y misión, al punto de considerar como único camino lo que se les ha impuesto.
“El deber ser es defender la patria, sus instituciones y sus ciudadanos hasta con la vida. Sin embargo, en la transformación mutante del socialismo, eso se fue desviando hacia unos delincuentes que arrastraron las instituciones y por eso viene el nombramiento de narcoestado, porque usan las instituciones y el Estado para delinquir en medio de las drogas”, expresó.
Insistió asimismo en que la Fuerza Armada debía mantenerse como un bastión de apoyo al pueblo, protegiéndolo y actuando conforme a lo que establece la Constitución. No obstante, advirtió que el régimen también se ha apoyado en esa misma institución para aferrarse al poder.
En este contexto, cuestionó que dentro de la estructura militar actualmente existan más jefes que subalternos, lo que refleja la transformación sufrida por el cuerpo castrense.
En opinión de Comisso, la soberanía que siempre defendió la República de Venezuela se centra en el territorio, los ciudadanos, los recursos naturales, los límites y los intereses nacionales e internacionales. Resaltó que el Estado de derecho mantenía un control directo sobre las fronteras y una vigilancia adecuada en las negociaciones bilaterales con países vecinos como Colombia y Guyana.
Esta, dijo, es la soberanía histórica de la República de Venezuela, basada en la democracia, el control institucional y la protección del pueblo.
Más de 80% de los militares de rangos medios y bajos apoyarían la salida de Maduro
El contraalmirante expuso, según información extraoficial, que al menos 87% de los militares de rangos medios para abajo están de acuerdo con que hay que sacar al régimen, pero tienen poca capacidad de reaccionar. Los generales y almirantes, agregó, están descartados 100%.
“Entre 80% y 70% de los grados medios hacia abajo favorecen la salida del régimen criminal, y 50% de esa Fuerza Armada estaría de acuerdo con colaborar con una intervención de algún aliado que oiga el llamado que hemos hecho desde la República de Venezuela para ayudarnos a recuperarla”, agregó.
El contralmirante explicó que, en relación con la postura de Estados Unidos, el 28 de julio de 2024 se celebraron en Venezuela unas elecciones en las que el pueblo eligió a su nuevo presidente. Señaló que Edmundo González conformó un equipo de trabajo junto a María Corina Machado y otros colaboradores, presentando propuestas como el Plan País y una serie estrategias.
Recordó que González debió exiliarse por intentar asumir la Presidencia que había ganado, mientras el régimen chavista desconocía el resultado demostrado con actas por la oposición democrática.
Indicó que este escenario coincidió con el regreso a la Casa Blanca del presidente Donald Trump, quien parecía haber definido un curso de acción en el caso de Venezuela. Además, destacó que las fuerzas de apoyo de Estados Unidos comenzaron a preparar todo el marco legal y jurídico necesario para este tipo de intervenciones.
Vladimir Padrino López aún puede reconsiderar su posición
El almirante reiteró que las acciones no están dirigidas contra los venezolanos en general, sino contra quienes participan en narcotráfico, terrorismo y otras actividades criminales dentro de la República Bolivariana.
Señaló asimismo que los altos mandos de las Fuerzas Armadas están comprometidos con el régimen, pero subrayó que figuras como Vladimir Padrino aún podrían reconsiderar su posición, no para evadir la justicia, sino para facilitar el desarrollo de las operaciones y reducir posibles daños colaterales.
“Padrino López ha tenido varias oportunidades providenciales para tomar acción y no lo ha hecho”, dijo.
Destacó que los objetivos de las fuerzas estadounidenses incluyen tanto a los líderes urbanos del régimen como a instalaciones vinculadas al narcotráfico, como pistas clandestinas y medios de transporte. Reiteró que las operaciones se centrarán especialmente en zonas binacionales, donde se prevé la reorganización de las fuerzas del régimen para responder a la presión internacional.
“Creo que Estados Unidos simplemente está dando tiempo para que el consenso regional y mundial esté más favorable de lo que está, para que cuando se tomen esas acciones, en caso tal de que el régimen no ceda y obligue a tomar acciones quirúrgicas de captura, se produzca en el mejor momento posible. Cuando no haya excusas para decir que no se les había advertido, que no se cumplió el procedimiento internacional. Todo eso está bien enmarcado, muchos organismos favorecen las acciones que se están tomando”, dijo.
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