Héctor Navarro, quien durante años perteneció al círculo cercano de Hugo Chávez, aseguró que, si estuviese en la posición de Delcy Rodríguez, renunciaría a la Presidencia encargada para permitir que la transición democrática en Venezuela comience de inmediato. Expresó que la funcionaria, así como su hermano Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional, ganarían el respeto de Venezuela y del mundo porque “sacrificarían lo que tienen” en función de la estabilidad, la seguridad y la tranquilidad del país. Para él, esto sería un verdadero avance hacia un cambio político.
Por: Luis de Jesús – El Nacional
“Lo haría de esa manera: construiría la transición empezándola de inmediato”, expresó en una entrevista que concedió a El Nacional en uno de los pasillos de la Universidad Central de Venezuela.
Navarro ocupó varios cargos en el gobierno chavista, entre ellos los de ministro de Educación y de Energía Eléctrica, y formó parte de la directiva del entonces poderoso Partido Socialista Unido de Venezuela. Tras la llegada de Nicolás Maduro al poder en 2013, fue apartado de los cargos que ocupaba y expulsado de las filas de esa organización política que fundó Chávez.
El exfuncionario, convertido en una de las voces críticas de la revolución bolivariana de la que formó parte, expresa dudas sobre la captura de Maduro durante la incursión militar estadounidense del 3 de enero. Afirmó que el exlíder socialista fue traicionado y sospecha que los hermanos Rodríguez tienen algún tipo de relación con esos hechos. Para plantearlas, recordó un principio recurrente en la saga de Sherlock Holmes y en la obra de Agatha Christie: “¿A quién beneficia el crimen?”.
Aclaró, sin embargo, que no está en contra de que Maduro esté preso, sino de que permanezca en una cárcel en Nueva York y no en Venezuela, aunque reconoció las deficiencias de la justicia venezolana. Asimismo, criticó que el presidente estadounidense Donald Trump haya “designado” a Delcy Rodríguez como presidenta interina y tenga participación en las decisiones políticas que se toman en el país.
Para Navarro, los Rodríguez y Diosdado Cabello son aliados del “enemigo” de Venezuela.
—¿Cómo interpreta la Venezuela que ha surgido después del 3 de enero?
—La crisis actual de Venezuela no comienza ni siquiera con el secuestro de Nicolás Maduro, ya la crisis estaba instalada en el país, de tal manera que Maduro es un factor importante de la crisis. El ambiente permisivo hacia la corrupción, sin duda, es un factor importantísimo de la crisis. Lo que se ha ido descubriendo cada vez más: los negocios de la corrupción dentro de Pdvsa, que es nuestra mayor y más importante fuente de recursos. Y resulta que lo que se descubrió en Pdvsa fue un gran entramado de corrupción. Ahorita están presos Tareck el Aissami y otros más de la directiva de Pdvsa; sin embargo, los venezolanos ni nos enteramos de qué pasó con esos reales, miles de millones de dólares que fueron reconocidos por el gobierno venezolano. Hay una oscuridad total, opacidad, no hay transparencia sobre la información que deberíamos tener los venezolanos porque, al final, la democracia debería ser eso. Lo fundamental de la democracia es que haya transparencia para poder hacer contraloría social, que nos corresponde a todos. A la sociedad le corresponde hacer esa contraloría porque es dinero de todos y debemos responder y hacer que otros respondan por ese dinero. Entonces, es una crisis que viene desde mucho antes de simplemente la captura o el secuestro de Nicolás Maduro, que es parte de esa crisis. No es que él sea el responsable absoluto de la crisis, pero él es parte de esa crisis. Dentro de la crisis hay una crisis de tipo financiero, estos problemas de los que estamos hablando, lo cual es importantísimo, pero hay también una crisis ética, moral. ¿Quién da el ejemplo? ¿Quién es el modelo a seguir por la sociedad? ¿Cuáles son los modelos de gente en los cuales la sociedad se puede reflejar? Al final, como hay tanto ladrón, tanto malandro en esferas importantes del poder, la gente empieza a pensar que todo el mundo es un ladrón y que todo el que llega ahí es un ladrón, casi de forma automática. Ya ser un funcionario público es el estereotipo del ladrón. Y si tú me dices a mí que piense en un funcionario público pienso en Tareck el Aissami o en Rafael Ramírez, que vive como un magnate en Europa. ¿Y de qué vive? ¿De qué vive Rafael Ramírez? De lo que se robó.
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