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Bolsonaro derrota a la inflación: Por segundo mes consecutivo bajaron los precios en Brasil

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Los precios minoristas registraron la segunda caída mensual consecutiva, y la inflación interanual bajó al 8,73%, el nivel más bajo desde junio del año pasado. La abrupta caída de la inflación se produce al mismo tiempo en que la economía acelera su tasa de crecimiento.

Por: La Derecha Diario

El Banco Central de Brasil y el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmaron que el Índice de precios minoristas se desplomó un 0,36% en el mes de agosto, en comparación con el mes anterior. Es la segunda rebaja consecutiva para el nivel de precios, después de haber observado una primera caída de hasta el 0,68% en julio.

En los primeros 8 meses del año, Brasil acumuló un aumento de precios de hasta un 4,39%, una cifra extraordinariamente baja en comparación con estándares internacionales. La inflación acumulada de Brasil es inferior a la de Estados Unidos, Canadá e incluso la Unión Europea (UE).

La inflación interanual cayó al 8,73% en comparación con el nivel de precios registrado en agosto del año pasado. Solamente desde el mes de junio, este indicador disminuyó en más de 3 puntos porcentuales y, de continuar con esta tendencia, para fin de año se podrá cumplir exitosamente la meta oficial del Banco Central situada en el 3,5% interanual (con un margen de tolerancia de 1,5 puntos).

Los mercados respondieron a la baja de la inflación en agosto, y ajustaron positivamente sus expectativas. La inflación esperada para diciembre cayó del 7,11% al 6,61% interanual, una cifra que se acerca cada vez más a la pauta máxima de 5% interanual establecida por la autoridad monetaria.

El dato efectivamente recabado se produjo a partir de una fuerte deflación en las tarifas del transporte (-3,37%), servicios de comunicaciones (-1,1%) y combustibles (-10,28%) con un gran nivel de incidencia sobre el promedio general.

Al igual que julio, en agosto la rebaja sobre los combustibles lideró la incidencia para el desplome de la inflación general. Los impuestos no explican los ciclos inflacionarios, y su efecto está vinculado al precio real de los bienes y servicios. Sin embargo, la desgravación tributaria de Bolsonaro fue tan significativa que el shock nominal sobre los precios del combustible alteró la variación mensual del IPC entre julio y agosto.

Los precios de los alimentos y bebidas aumentaron solamente un 0,24% con respecto a julio, logrando así un nivel de variación mensual similar al que tenían en 2019. Los rubros que no fueron afectados por las rebajas impositivas también comienzan a registrar estabilidad de precios, lo cual refleja el éxito de la disciplina fiscal y monetaria en Brasil.

El Gobierno federal impulsó un fuerte ajuste fiscal y consolidó el mayor superávit primario registrado desde 2014. Esta determinación anula la posibilidad de un esquema de “dominancia fiscal” sobre la política monetaria, y funciona como un ancla para los precios porque garantiza de manera creíble que la deuda pública del Gobierno será financiada con resultados fiscales positivos (presentes o futuros) y no con emisión monetaria.

Al mismo tiempo, el presidente del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto, impulsó una drástica elevación de las tasas de interés a corto plazo. La tasa SELIC aumentó al 13,75% anual y adquirió las características de la famosa y recomendable “regla de Taylor”.

La disciplina monetaria pudo establecerse con plena libertad a raíz de la reforma impulsada por el presidente Bolsonaro, que dota a la autoridad monetaria de completa independencia a la hora de tomar decisiones.

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