Por Asdrúbal Oliveros
Las últimas licencias de la OFAC, la visita del secretario de energía de Estados Unidos y la reciente reforma petrolera han generado mucho ruido, pero ¿qué significan realmente para tu bolsillo y para el dólar en este inicio de 2026? Van mis puntos clave:
- El flujo ya no es el mismo. Olviden los esquemas opacos de antes. Con las licencias a Chevron, Repsol y el resto, los dólares están entrando vía cuentas custodiadas. Esto le da al BCV un «músculo» real para intervenir, pero es un flujo con cuentagotas, no un diluvio. Especialmente porque el BCV sigue sancionado y esto limita la velocidad con que esos recursos entran a la economía.
- La brecha es el termómetro. El gran desafío hoy no es solo el precio, sino la distancia entre el oficial y el paralelo. Si ese flujo de las petroleras no llega de forma fluida a la banca privada, la brecha seguirá castigando los márgenes de comercios y empresas. Sin embargo, la perspectiva es que se reduzca. Un tema clave es que los precios resultantes de la subasta se reflejen en el tipo de cambio publicado por el BCV.
- El impacto mayor de los flujos petroleros tras las nuevas licencias se comenzarán a percibir en unos 30-45 días. Por lo que seguiremos viendo una reducción paulatinamente de la brecha y la incorporación del resto de los bancos al sistema de subastas.
- ¿Estabilidad real? Estamos en una «estabilidad precaria». Los dólares están ahí, pero la desconfianza estructural tras los eventos de enero de 2026 sigue pesando. En Venezuela, la estabilidad no se decreta, se financia con flujo de caja constante. Para que la estabilidad llegue tienen que darse hechos concretos. A mi juicio la reducción de la brecha cambiaria y la tasa de inflación serán los indicadores claves para mirar cómo evoluciona todo esto.
- Mi recomendación de siempre: No se dejen llevar por el optimismo de los titulares. El juego cambió, pero las reglas de la prudencia financiera en Venezuela siguen siendo las mismas.
@aoliveros


