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“Colombia se lleva el oro, Venezuela recibe menudencias”

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Antes del 26 de septiembre, cuando Colombia y Venezuela “reabren” la frontera, no menos de 250 camiones pasaban por las trochas, especialmente por La Ponderosa. Desde ese día no pasan camiones por las trochas, mientras que por el Puente Simón Bolívar, es escaso por la lentitud de organismos venezolanos para los permisos. La consecuencia es la escasez de productos colombianos en territorio venezolano, y los que entran se venden a precios más altos. Otras voces critican el énfasis en el comercio en detrimento de la gente, aunado a que mientras Colombia se lleva el lomito de lo que pasa, Venezuela solo se beneficia de menudencias.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Los empresarios interesados en comercializar sus productos prefieren tener reglas más claras en un país donde la discrecionalidad que aplican los funcionarios civiles o militares, según cada caso, es un factor determinante de extorsión.

Entre los entes encargados de dar permiso para la importación de alimentos para consumo humano o animal, está el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI), el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (SACS) además de todos los demás funcionarios.

“Aunque no han vuelto a pasar camiones por las trochas, sí pasa mucha mercancía al menudeo, por la mañana, tarde y noche, que son la que traen los carretilleros, los trocheros, los garrucheros, los mototaxistas; todos esos pasan por las trochas. Los vehículos ya no pasan. Incluso se ha dicho que van a habilitar, durante 15 días, la trocha La Ponderosa, para que pasen camiones”, le dice a Infobae José Chacón, un profesional de la zona.

Por los puentes están pasando al día unas siete gandolas. “Los que pasan por el puente son camiones que trasladan material para calzado, polietilenos, desinfectantes, pero productos alimenticios no pasan mucho o han pasado los que han migrado desde Paraguachón, por ejemplo, que ya contaban con los permisos”.

El común de la gente que habita poblaciones como San Antonio del Táchira o Ureña percibe algunos pequeños cambios que perciben positivamente. Hubo mucha expectativa el 26 de septiembre, sobre todo los que no querían oir que esa política se haría por fases, porque creyeron que la frontera volvería a ser aquella de puentes abiertos, con flujo normal de vehículos, personas y mercancías, pero la realidad es otra. Hay mucho desencanto y frustración entre quienes suponían que después de siete años del cierre de la frontera la situación se normalizaría, más aun cuando para el habitante común el paso de los vehículos pesados no represente ninguna mejora en sus niveles de calidad de vida.

La posibilidad del paso de vehículos familiares o de transporte público no se ve como una opción por ahora, tampoco el paso peatonal las 24 horas del día, aunque se extendió el horario de 6 de la mañana a 9 de la noche. “Fue muy positiva la eliminación del carnet fronterizo, por lo que ya Colombia no lo exige para ir a Cúcuta, La Parada o cualquier lugar del Norte de Santander. Los que viajan a otros sitios o países sí deben llevar el pasaporte”, asegura Chacón.

La economía

Antes de reabrir la frontera se estimaba que unos 200 empresarios estaban activos trayendo mercancía a territorio venezolano, a través de los camiones que pasaban por las trochas diariamente. Llegó el 26 y con la lentitud de los permisos, el temor a perder los productos en los trámites, muchos comerciantes y empresarios tienen, represada en Cúcuta, gran cantidad de mercancía que habían pagado.

Esa tregua no se hizo por las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, el 26 de octubre en Cúcuta: “Al cabo de un mes por allí solo han pasado dos millones y medio de dólares en productos para aquí y para allá. ¿Y el resto de los productos por dónde está pasando”, dijo el mandantario quien agregó “no abrimos ese puente para que los ‘vivos’ en las trochas se enriquezcan”.

Otro elemento resaltante es que aun en la industria y el comercio, en ambos lados de la frontera, no hay cambios significativos. El centro de San Antonio del Táchira sigue desolado y la mayoría de los comercios siguen cerrados. En Cúcuta tampoco ha habido cambios, aunque la ciudad siempre ha sido más activa por no depende exclusivamente del paso fronterizo, aunque desde hace años una de sus principales fuente de ingreso proviene de los venezolanos.

Han sido siete años de muchos cambios y perversiones, surgimiento de mafias en el control de las trochas, posicionamiento de grupos irregulares que sustituyeron a los que existían. Reabrir la frontera ahora hace que la vía de la ansiada legalidad sea muy lenta.

Y la frustación en el habitante común es manifiesta, como lo refleja Gustavo, un habitante de San Antonio quien le dijo a Infobae “No ha cambiado nada todo sigue igual, eso fue un una burla más del Gobierno montado por Petro y Nicolás Maduro, fue un circo. Después se dió la reunión de los dos parlamentos y los de Venezuela no pasaron de la mitad del Puente Internacional. El paso es de noche solo carruchas, después de las 9 de la noche puro contrabando; contrabando por trochas y por el Puente Internacional”.

Lea la entrevista a José Rozo siguiendo este enlace a Infobae

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