En un nuevo capítulo de la ya crónica crisis de servicios públicos en Venezuela, la administración de Delcy Rodríguez ha optado por una táctica conocida: socializar las fallas y privatizar las soluciones. Durante la inauguración del XII Congreso Nacional de Avicultura, la funcionaria instó al sector privado a aumentar su capacidad de autogeneración, una solicitud que, bajo el velo de la «cooperación», esconde la incapacidad del Estado para garantizar la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
A continuación, los puntos clave que desnudan la fragilidad del discurso oficial:
- El «éxito» de una demanda insatisfecha
Rodríguez justificó la presión sobre el sistema afirmando que el consumo alcanzó su pico más alto en nueve años. Sin embargo, lo que el Ejecutivo presenta como un síntoma de «recuperación económica», los especialistas lo traducen como un sistema que trabaja al límite de su obsolescencia. Atribuir la crisis exclusivamente al crecimiento y al cambio climático es ignorar casi dos décadas de falta de inversión, desprofesionalización y opacidad en el mantenimiento de las plantas termoeléctricas e hidroeléctricas.
- Autogeneración: ¿Impulso o imposición?
El llamado a que las empresas «pongan a disposición» su propia energía no es una invitación al progreso, sino una transferencia de costos operativos a un sector privado ya golpeado por la voracidad fiscal y las deficiencias logísticas.
El costo: Mantener plantas eléctricas propias eleva drásticamente los costos de producción.
La ironía: Se le pide al empresario que genere su propia energía mientras el Estado mantiene el monopolio de la distribución y el control de los combustibles necesarios para alimentar dichos generadores.
- El eterno «Plan de Recuperación»
Por enésima vez, el Gobierno anuncia un Plan de Recuperación del Sistema Eléctrico que será presentado ante el Consejo Nacional de Economía. Tras años de promesas incumplidas y estados de «emergencia eléctrica» decretados sin resultados tangibles, el anuncio genera más escepticismo que esperanza. La frase «llegó la hora» suena más a un reconocimiento de urgencia ante el desborde de la situación que a una planificación estratégica real.
Análisis de la Redacción:
Mientras el Ejecutivo pide «uso racional» a una ciudadanía que ya vive sometida a planes de racionamiento no oficializados (los mal llamados «bajones» y cortes prolongados), la realidad es que el SEN no parece estar listo para el «impulso económico» que el propio Gobierno promociona.
La pregunta que queda en el aire para las cámaras empresariales es clara: ¿Se está invitando al sector privado a ser socio del desarrollo o a ser el financista de una infraestructura estatal en ruinas? La respuesta, al ritmo de los constantes apagones, parece ser la segunda.


