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Cuba comprará carne y productos lácteos a Colombia, además de pollo

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Vía 14ymedio

La Isla autorizó las exportaciones del país sudamericano por dos años

Colombia podrá exportar carne, sus derivados y productos lácteos a Cuba tras recibir una autorización del Centro Nacional de Sanidad Animal de Cuba (Cenasa). La auditoría tuvo lugar en noviembre y diciembre del pasado año y, tras certificarse que cumplían con los requisitos, los productores se suman a las compañías que ya tenían el permiso para comerciar carne de ave con la Isla.

«El compromiso del Instituto para continuar ofreciendo oportunidades a los diferentes sectores económicos del país, acordes con la visión del Gobierno nacional y apoyados en las garantías de inocuidad que brinda el sistema de inspección oficial del país, en cabeza de Invima, tanto para los consumidores nacionales como para los de terceros países», dijo Francisco Rossi, director general del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) de Colombia.

La certificación tiene una validez de dos años y ha sido otorgada por los ministerios cubanos de Comercio, Industria y Turismo; Relaciones Exteriores; Salud y Agricultura. En el proceso colaboraron también, por la parte colombiana, el Invima, Fedegan, Asoleche, Porkcolombia, Fenavi y otras instituciones comerciales.

Con el certificado, las plantas de sacrificio pueden enviar a la Isla carne bovina, porcina, aves y sus productos derivados.

Germán Umaña, ministro de Comercio colombiano, ha celebrado la incorporación de las nuevas certificaciones. «Esta autorización nos permitirá fomentar las relaciones económicas y comerciales a partir de las fortalezas existentes y las oportunidades identificadas entre los dos países y, sin duda, beneficiará a nuestros pueblos», expuso.

En septiembre, Colombia ya anunció que varias empresas colombianas habían sido habilitadas para exportar carne aviar a Cuba: la Operadora Avícola Colombia SAS y Alimentos La Cali. Ambas se sumaban a las 10 entidades certificadas para exportar productos lácteos.

Cuba es el segundo país de América Latina más dependiente per cápita de las importaciones de productos agrícolas, sólo superado por Panamá, tal y como refleja un informe publicado el pasado diciembre por tres agencias de Naciones Unidas.

Entre 2018 y 2020, la Isla tuvo un déficit en las importaciones de productos agropecuarios –es decir, compró más de lo que pudo exportar– de 1.632 millones de dólares, de los que 446 millones correspondieron a carnes.

Buena parte de estas carnes terminan siendo destinadas a los alojamientos turísticos, las tiendas en divisas o los portales digitales que venden productos para que los emigrados compren a sus familias en la Isla. Mientras que en las redes de tiendas estatales en pesos cubanos apenas se venden cuartos de pollo o picadillos mixtos, los sitios online comercializan cortes de res, piernas de cerdo importadas y pechugas de pollo, una parte del ave que nunca aparece en el mercado racionado.

Los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para 2022 hechos públicos hace unos días corroboran la debacle: Cuba exportó por valor de 2.000 millones de dólares y gastó 10.066 en importar. En el último trienio, el déficit anual pasó de 5.681 millones de dólares en 2020 y 5.628 en 2021 a 8.066 en 2022.

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