Las estadísticas del Bank of America concluyeron que la situación financiera de los Estados Unidos es dramática, y la actual caída de los rendimientos no se veía desde finales del siglo XIX.
Por: La Derecha Diario
A pesar de que la inflación en Estados Unidos es la más elevada desde las décadas de 1970 y 1980, las tasas de interés de los principales instrumentos financieros en la economía no son tan elevadas como en aquella época y los rendimientos en términos reales están en mínimos históricos.
La pérdida de poder adquisitivo del ahorro de los estadounidenses es una amenaza incluso mayor a la que había en la última gran estanflación que sufrió el país entre 1980 y 1982.
Según las estimaciones del Bank of America, el rendimiento efectivo de los bonos del Tesoro estadounidense cerró con un rojo de casi 30% anualizado. Esta cifra es la más baja registrada desde 1865, una caída superior a la que hubo en la Gran Depresión de los años 30s e incluso después de las grandes guerras mundiales.
Para el Gobierno de Joe Biden esto constituye una pésima noticia porque si bien disminuye el costo del endeudamiento, también genera incentivos perversos para deshacerse de los títulos públicos y migrar a otros activos en busca de mejores rendimientos.
El déficit fiscal de los Estados Unidos cayó al 4,6% del PBI en mayo de 2022 y ya recuperó el nivel que tenía antes de la pandemia, pero continúa siendo elevado y la principal fuente de financiamiento no inflacionario es la deuda pública absorbida por el mercado de capitales.
En materia de rendimientos, ocurrió lo mismo en el mercado bursátil y los principales activos financieros. El rendimiento real (descontada la inflación) del índice S&P 500 marcó un rojo de casi 50% en términos anualizados, algo que no se veía desde 1872 según la serie histórica proporcionada por el banco.
A diferencia de lo que ocurrió en la década de 1980, la respuesta de la Reserva Federal no solo no fue agresiva, sino que incluso se mantuvo prácticamente imparcial e impoluta a lo largo de todo el 2021.
El desenlace económico y financiero de los programas de estímulo se asemeja a los escenarios de posguerra propios del siglo XX. La inyección de transferencias directas no logró recuperar la tendencia de crecimiento que había antes de la pandemia, y fue la responsable por dar origen a la actual inflación que se vive en las economías desarrolladas.


