La reciente aprobación de la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos marca un hito en la política energética venezolana, no solo por el retorno formal del capital privado a las actividades primarias, sino por el debate que genera sobre la seguridad jurídica y el control institucional.
Por: Nurelyin Contreras – Bitácora Económica
De acuerdo con la exviceministra de Energía y Minas, abogada y asesora en materia energética, Dolores Dobarro, aunque es un paso importante para el estímulo del sector y para la economía nacional, el texto final podría conservar una «carga importante de discrecionalidad».
En su opinión, la nueva normativa representa un ejercicio de claridad jurídica sobre el alcance de la reserva del Estado, que pasó a estar por más de dos décadas “sin posibilidad de ejercicio de las actividades por parte de los privados”, a volver a permitir y regular nuevamente la participación del sector privado nacional y extranjero.
Sin embargo, Dobarro advierte que todavía se desconoce con detalle la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos a publicar en Gaceta Oficial, “pero de manera general aún observo una carga importante de discrecionalidad por parte del Estado, lo cual puede percibirse como un problema de seguridad jurídica a algunas empresas, sobre todo, ejecutoras de grandes proyectos y de largo alcance en el tiempo”.
Regalías de hasta 30%
Para la experta en energía, contrario al primer proyecto de Ley que se debatió ante la Asamblea Nacional (AN), “en esta aprobación la regalía parece poder subir y bajar de cero a 30%”, basado en el equilibrio económico de cada proyecto a desarrollar.
“Precisamente este es uno de los casos donde se percibe esa discrecionalidad (…) La regalía no debe ser estática, existen fórmulas modernas que la atan a factores externos, donde no existe control y variación discrecional”, expresó Dobarro.
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